De la guerra de los pasteles, a la guerra de las tortillas

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en De la guerra de los pasteles, a la guerra de las tortillas 226

Leer a Manlio Fabio Beltrones Rivera, declarando sobre el precio de la tortilla de maíz; con todo el historial del mundo en su carrera política hasta encumbrarla hoy con la presidencia de su partido para mí, es todo un caso. El PRI es aunque con diferentes nombres, la organización política más antigua de México e históricamente es la más longeva. Bastaría con una rápida revisión de las etapas cívicas de nuestra patria para entenderlo. Así se dio la transformación de nuestro México:

1.- Hasta 1820, con el triunfo del movimiento de independencia mexicano; dos fuerzas eran a la vista las que trataban de imponer sus condiciones. Una, la derrotada; la de los españoles peninsulares y la otra, la de los españoles americanos y los criollos. En ambos casos la clase política de cada quien se agrupaba y regia por los dogmas de las logias masónicas Escocés una, Yorkina la otra.

En la Escocesa se promovía el partido centralista y en la Yorkina el partido federalista. El primero enarbolaba el principio de orden público y religión, mientras que en el segundo, libertad y progreso. Esta etapa puede clasificarse activa hasta 1855 y fueron la Iglesia Católica y el Ejercito, los actores más importantes.

2.-  En 1857, el movimiento liberal de Benito Juárez, transformó completamente el entornó político de México. Por fin la nueva Constitución lograba la supremacía del estado sobre la iglesia y esto dio curso a un movimiento armado entre liberales y conservadores que culmina con los tres años del Imperio de Maximiliano (1864-67) y el triunfo Juarista extendió su prevalencia hasta la muerte del Oaxaqueño en 1872.

3.- El Porfiriato (1876-1910) instaura una nueva etapa en la vida política nacional. El héroe liberal y defensor de la patria y de la no reelección contra Benito Juárez, logra imponer una larga dictadura que se apropia del destino nacional, canjeando progreso de elite, contra explotación del pobre y paz orden republicana. El movimiento armado convocado por Francisco I. Madero logra en una muy corta etapa (noviembre de 1910 a mayo de 1911) arrebatar el mando a Díaz y expatriarlo a Francia, a la misma que combatió y cosas de la vida; le ganó la batalla.

4.- La etapa de la revolución, abarca de 1910 a 1920, le sigue la post revolución de 1920 a 1940; misma en que las pasiones y ambiciones militares, reclamaron el derecho de gobernar; siempre dependientes del mando supremo de un líder, en este caso Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles y finalmente Lázaro Cárdenas del Rio.

5.- La etapa transformadora de 1940 a 2000 y cierra con los gobiernos de la alternancia del 2000 hasta—esperamos—siempre. El PRI, nace en 1929 como PNR (Partido Nacional Revolucionario) fundado por el Sonorense Plutarco Elías Calles; transformado en PRM (Partido de la Revolución Mexicana en 1938) bajo el gobierno de Lázaro Cárdenas y convertido a PRI (Partido Revolucionario Institucional) en 1946.

Después de este paseo por la historia—que seguramente usted se preguntará ¿y qué tiene que ver con la tortilla?—retomo la línea que motiva el presente escrito. Les decía de Beltrones Rivera y su crítica al alza de la tortilla de maíz, base de la dieta nacional y que al igual que el dólar ya alcanzó los veinte pesos, es políticamente importante ya que compromete al aparato político que toma decisiones y define el futuro en ocasiones de todos los mexicanos, a la atención de problemas prioritarios y entendibles para cualquier ciudadano de a pie. ¿Es este un asunto de interés político? Claro que lo es. Mas del 50% de los mexicanos se encuentra en condiciones de pobreza y dependen para su sustento del consumo diario de la tortilla de maíz y mire usted, 50% no son pocos, pasan de los 100 millones de habitantes, que además; un 60% de ellos votan en las elecciones locales y federales.

Pero no me encerraría en el análisis simple de la tortilla y sus ambivalencias. Esta, la tortilla es el  principal componente de la canasta básica nacional y junto con dos factores acompañan a la suerte de los mexicanos. Los otros dos son el salario mínimo y la cotización del peso-dólar. En el año 2000, el salario mínimo estaba en su zona más alta—que es la nuestra—en $ 37.90, la tortilla costaba 4 pesos el kilo y el dólar en su momento más caro costaba 12 pesos. Un salario mínimo alcanzaba para 9 kilos de tortillas y era igual a poco más de 3 dólares. Para el año 2010,  el salario mínimo rondaba en $ 57.50, el kilo de tortilla ya estaba en 12 pesos y el dólar equivalía a 16 pesos mexicanos. Para entonces con un salario mínimo compraba 4.7 kilos de tortillas y con ese mismo salario le alcanzaba para comprar 3.5 dólares.

Finalmente este 2016, el salario mínimo único es de $73.04, la tortilla  cuesta 20 pesos y el dólar le ha llegado casi a los 20 pesos.

En el simple ejercicio, que no análisis anterior, se encuentra que el problema mayor no es la tortilla, vamos ni el dólar; es un salario a todas luces incapaz de cubrir las necesidades básicas que señala la constitución mexicana como justa retribución de cualquier trabajo realizado. Me anima pensar que ya entrado en materia, Beltrones que además es economista de profesión; pronto tendrá que hacer del asunto del salario mínimo un necesario planteamiento al interior de su partido y del gobierno federal que abandera; que mueva a la mesa de trabajo nacional a la reflexión de la parte más urgente  de la sociedad, que le agradecerá la fuerza laboral mexicana tan utilizada en el discurso, tan compadecida entre los misericordiosos dueños del dinero y tan desprotegida en el sistema económico de la liberación que rige al mundo globalizado que nos toca vivir. Imposible pensar que un pueblo que batalla para pagar 20 pesos de tortillas, puede tener amplio criterio para opinar si es necesario o no la legalización de la mariguana, por ejemplo.

Si ya hubo una guerra de la pasteles—primera invasión francesa a México en 1938—¿que nos cuesta ahora iniciar la guerra de las tortillas, en tal de caminar al mejor futuro de los asalariados mexicanos?

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