Crónicas del despegue económico de Sonora

Jorge Murillo Chísem, Recientes No hay comentarios en Crónicas del despegue económico de Sonora 50

A partir de hoy – estimado Lector – le voy a relatar en varios artículos los hechos sacados de las hemerotecas que quedaron guardados en mi tintero durante más de 20 años cuando trabajé como historiador de Guaymas y Hermosillo. Me anima el hecho de saber que si no quedan por escrito estos hechos de nuestro pasado, serán olvidados, y si esto sucede, es como si nunca hubieran existido.

El martes 6 de abril de 1948 llegó a Hermosillo el Primer Magistrado de la nación, Licenciado Miguel Alemán Valdéz, a las 10:00 horas, con una comitiva de 67 personas siendo aclamado por alrededor de 10 mil personas reunidas en la Pera del Ferrocarril.

Si, porque el señor Presidente no llegó a Sonora en el Tren Amarillo de don Porfirio Díaz, ni tampoco en el Tren Dorado de Venustiano Carranza, sino en el lujoso Tren Olivo que mandara hacer don Plutarco Elías Calles, comprado por más de medio millón de dólares (de aquellos dólares de 1924) a la empresa Pullman de Chicago, Estados Unidos.

Tuvieron así los sonorenses la oportunidad de que fueran inauguradas por el Ejecutivo de la Nación las siguientes vías de comunicación:

La primera carretera con asfalto de Hermosillo a Nogales, y los trabajos para terminar la carretera de la Capital a Guaymas bajo la responsabilidad del ingeniero Francisco Madrigal Solchaga como jefe de la División Sonora de la Dirección Nacional de Caminos.

Inauguró también la carretera para unir a Hermosillo con la zona de la Costa. El Presidente Alemán dictó el acuerdo al Departamento de Fomento y Obras Públicas para dar así un gran impulso al desarrollo agrícola industrial. Días después la Secretaría de Agricultura y Ganadería iniciaría un vasto programa de colonización e instalación de pozos y equipo para la región.

El Presidente Alemán inauguró el ferrocarril que unió finalmente el desierto de Altar con el resto de Sonora, logrando así aumentar las actividades comerciales con el estado vecino de Baja California, una obra que se inició durante el sexenio de Lázaro Cárdenas.

Aquí en Hermosillo el Presidente inauguró el imponente edificio de la Biblioteca y Museo del Estado de Sonora, obra edificada y costeada casi en su totalidad por el gobernador Abelardo Rodríguez y cedida a la Universidad. Luego se dirigió a inaugurar la presa de Hermosillo, la que ese mismo día 7 de abril de 1948, quedó en justicia bautizada con el nombre de “ Abelardo Rodríguez Luján”.

Ese mismo año la presa regó 10 mil hectáreas y al sumarse a otras cuatro presas del Estado, que para 1955 se habían terminado, hicieron posible que ascendiera la  superficie irrigada en Sonora de 118 mil a 282 mil hectáreas, con el natural desarrollo comercial y económico de esta importante entidad norteña de la Federación.

El general Abelardo Rodríguez Lujan fue declarado por el H. Congreso “Hijo Predilecto de Sonora”; siendo la XXXVIII Legislatura instalada en forma solemne y presidida por el diputado por Ures Gustavo Aguilar (Homónimo del ahora desaparecido arquitecto constructor de numerosas escuelas en el Estado durante del gobierno de don Abelardo).

Ocho días después, el 15 de abril de 1948, el Congreso del Estado le dio licencia al general Rodríguez para atender sus asuntos particulares (había sido electo en 1943 para gobernar el primer sexenio en la historia de Sonora) y designó como gobernador interino a Lic. Horacio Sobarzo Díaz.

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