Crónica de la asunción anunciada

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Crónica de la asunción anunciada 175

Lo que nunca se dudó se conformó. Ricardo Anaya  y el Sonorense Damián Zepeda Vidal son ya Presidente y Secretario General del Partido Acción Nacional (PAN), respectivamente. Son un par de jóvenes valores con los que cuenta el blanquiazul y que si se logran, pueden llegar muy lejos.  Ambos sin llegar aun los 40 años ya tienen la experiencia de la legislatura, tanto en sus respectivos estados como en el  congreso de la unión. También ambos han sido funcionarios de gobierno en la administración estatal y federal, por lo tanto están muy empatados en frutos. Hay algo en lo que son diferentes. Ricardo Anaya tiene más cargas negativas que Damián. Anaya Cortés es señalado como la extensión del mandato de Gustavo Madero, presidente saliente y confrontado con los grupos calderonistas y doctrinarios, como es el caso de Javier Corral. Fue secretario particular del ex gobernador de Querétaro del 2003 al 2009, Francisco Garrido Patrón  y fue acusado por sus mismos compañeros panistas de operar por instrucción de su jefe, para que el precandidato del gobernador que perdió en elecciones del 2009, fuera apoyado por miles de queretanos pobres que votaron por el candidato de Anaya a cambio de tinacos para el agua; además de ser punta de lanza en la represión periodística de aquel momento en ese estado.

Más reciente, no podemos ignorar el conocimiento que necesariamente tuvo—sigo con Ricardo Anaya—de los famosos “moches” que consistía en apoyos legislativos para inversiones en obras en los municipios nacionales, con su respectivo porcentaje para el gestor. Fue un ayuntamiento del estado de Guanajuato quien acusó al coordinador de los panistas (Villareal, también de Guanajuato), en la cámara de diputados de los pellizcos que obligadamente se le hacían al monto logrado para cada municipio, que iban a parar a los bolsillos de los sinvergüenzas y ladrones legisladores. Anaya como presidente del congreso debió saberlo, de  allí nada sale sin la firma de esa autoridad.

Y peor aún, apenas hace una semana el periódico nacional Reforma, a ocho columnas exhibió la charla telefónica grabada supuestamente al Senador Ernesto Ruffo con el gobernador de Sonora Guillermo Padrés, en donde intercambian promesas de apoyos económicos para la campaña de Anaya a cambio de protección  para el jefe de la banda del nuevo sonora. Ruffo enfrento la situación, aunque muy pocos le creyeron su versión, mientras el Cerillo Anaya puso en práctica un principio de Don Hermenegildo L Torres fundador del PUP—otro día les cuento esta historia—que dice “cuando te confronten, no batalles ¡Hazte pendejo!.  De Ruffo si me sorprende, me consta que muy pocas semanas después de dejar la gubernatura se reintegró a sus negocios particulares, además de ser siempre un tipo modesto, sencillo y natural Incluso en las elecciones del 2012, fue el único panista que ganó en elecciones federales con una gran cantidad de votos en su favor que resultan en el análisis una situación extraña y se llega a la conclusión de que ganó el, no su partido. Mejor señal del reconocimiento de sus paisanos imposible tenerla. Del gobernador Padrés nada ya sorprende, lo único que le falta es asaltar un banco. Cuenta la historia de un fraude contra un banco Israelí, de ser cierto entonces ya no lo falta nada.

De Zepeda Vidales, poco hay que contar. Se ha conducido en congruencia con su origen de buena cuna, su abuelo Don Rafael Vidales, deja historia en la sociedad Hermosillense, como periodista y empresario y su madre Doña Natalia Vidales Rodríguez ha sido una activista de luchas sociales y periodísticas de reconocido prestigio. Déjeme le cuento de mi respeto a Natalia y así le evitó el sueño: En 1986, escribí un librito reseñando el fraude electoral de 1985 y los hechos violentos en Agua Prieta. Su impresión fue clandestina entre otras cosas porque  el Imparcial a pesar de su sonada canción de periodismo libre, se negó a imprimirlo por temor a la represión oficial, así me lo dijeron. Una parte de esta memoria la imprimió Yescas, terminándolo  Don Israel González hijo en su editora El Pueblo. Circuló esta edición como Dios me dio a entender en aquella época represiva y de miedosos y una mañana leí con sorpresa y orgullo en una de las secciones del Imparcial a Natalia Vidales en un análisis muy interesante que hacía de las ediciones sobresalientes del momento, razonando sobre mi humilde edición, con foto de la portada y con elogiosos argumentos sobre el tema y el autor. Se vale entonces mi respeto a Natalia ¿A poco no? como decía Ricardo Anaya en su spot televisivo.

En su reciente campaña por la presidencia municipal de Hermosillo, Damián Zepeda reconoció sin más trámite que los votos no le favorecieron. Con valor púbicamente justifico la derrota electoral como consecuencia de los errores cometidos en los gobiernos estatal y municipal. Se ganó el rechazo de sus compañeros panistas—de algunos—pero obtuvo el respeto de la sociedad y eso es mejor.  Fuera de allí actos significativos que merezcan critica o juicio contra su persona, por lo menos en mi quedan “safos” como dijo el Peje. Me gusta señalar lo bueno de las personas, estén en la trinchera política que gusten porque al fin y al cabo su fin es el mismo: el poder público y si este lo ejercen con honestidad es bueno para el municipio, el estado o la nación.

La oportunidad se pinta sola para que los partidos políticos recuperen algo del prestigio perdido ante la sociedad. Tanto PRI como PAN y PRD transferirán cargos de dirección a otros elementos en el futuro inmediato. Van a lidiar con un enemigo—no me gusta el termino, pero el Peje no sabe de adversarios—común en Andrés Manuel López Obrador que va solo contra el mundo en búsqueda de ser Emperador de México, como lo fue en el pasado Maximiliano. Los pobres de México ya no quieren ser elemento de discursos políticos piadosos, que casi hacen llorar por el alto contenido de misericordia de quienes se anuncian cada vez que pueden como sus salvadores. Quieren políticas públicas acertadas que los dejen crecer y superar su condición social tan vulnerable. A los partidos políticos les pagamos para generen estadistas emprendedores  con visión y decisión y hasta ahora esta cadena productiva arroja una gran mayoría de grillos vividores del erario en cualquiera de sus niveles.

Yo y lo digo sin rubor, mantengo una gran confianza en Beltrones como líder del partido mayoritario, estará el sonorense en su zona de confort y si a algo le entiende es a negociar, hacer acuerdos y afinar punterías para mejorar las condiciones populares. De los jóvenes ahora dirigentes del PAN, si los dejan, como la canción de José Alfredo, aportaran seguramente cosas buenas a la tarea reformista de la nación. De las izquierdas, me atrevo a conceder solamente el beneficio de la duda y del Peje… ¡líbranos Señor!

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