Crisis urbana

Ramón Pacheco Aguilar, Recientes No hay comentarios en Crisis urbana 12

Iniciamos un nuevo año, el primero de la tercera década de este Siglo XXI, alineando nuestros afanes diarios para que a todos nos vaya mejor en los diferentes e interesantes componentes y aspectos de la vida. Una actitud positiva, de inicio, nos ayudara a afrontar y responder a aquellas vicisitudes cotidianas que intenten salirse de control.

Este año Hermosillo se estrena como nuestra ciudad capital con su primer millón de habitantes, potenciándoseseguramente con ello problemáticas añejas que amenazan apuntalarse no solo en el presente sino en el futuro cercano. Veremos si como sociedad tenemos capacidad de revertir esta tendencia a la baja que nuestros gobernantes, presentes y pretéritos, no han podido al menos sortear.

El florecimiento urbano que debiese ser el propio después de tanta historia y de tanto esfuerzo de los hermosillenses, tropieza ante la falta de concreción en la implementación de programas y proyectos carentes de método por mas pertinentes que parezcan ser. La realidad citadina rebasa la más fina retórica oficial que no puede contrarrestar la falta de identidad en la dupla gobernantes-gobernados que parece acrecentarse día con día.

La crisis urbana hacia la que inevitablemente nos dirigimos, se manifiesta no solo en los ámbitos de la inseguridad y la violencia, sino también en el desempleo, el trabajo infantil, la indigencia, la migración y el deterioro de la infraestructura física, la limpieza y la calidad de los servicios públicos. ¿Cómo contrarrestar esta crisis urbana que amenaza incluso las tradiciones consideradas ejercicios de identidad, acercamiento y concordia popular?

La sociedad hermosillense se polariza, poco a poco, conforme nos acercamos a tiempos electorales. Derivado de ello, la atención a la problemática mencionada líneas arriba por los distintos clanes de la política estatal/local será tangencial, cosmética e inconexa, con el único fin de lograr los votos deseados para la conformación de un nuevo gobierno; su gobierno.

Pareciera que somos una sociedad que crece, pero no se desarrolla. No debemos permitir que esto suceda. Crecimiento y desarrollo deben ser, obligadamente, complementarios siempre; nunca, suplementarios. Hay que entender bien el cómo estos dos conceptos deben integrarse estructural, orgánica y funcionalmente. Por ahí alguien dijo que puede haber desarrollo sin crecimiento. Al menos en el progreso de un país, lo dudo; tal vez en otros ámbitos de la actividad humana, sea posible.

Como hermosillenses debemos concentrarnos en hacer de nuestra ciudad la ciudad que deseamos, que queremos; pero mejor, la ciudad que necesitamos. No permitamos que ni propios ni ajenos nos marquen la pauta a seguir, cuando ambos han sido modelos, en algunos casos paradigmas, de ineficacia e ineficiencia, que tampoco son lo mismo.

En esta era que nos ha tocado vivir, la más avanzada del desarrollo humano, las crisis deben ser solo el resultado del proceso de adaptación a un cambio disruptivo, pero hacia enfrente, hacia el progreso, hacia el bienestar, nunca a un retroceso.

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