AMLO rinde cuentas

Juan J. Sánchez Meza, Recientes No hay comentarios en AMLO rinde cuentas 18

Puntualmente; con la satisfacción del alumno bien portado, cumplidor, orgulloso por la tarea bien hecha y en espera de la estrellita en la frente, este lunes el gobierno del presidente López Obrador rinde cuentas ante el presidente Donald Trump.

Ya el implacable maestro Donald ha venido reconociendo el trabajo de Andrés Manuel, para quien ha tenido palabras de reconocimiento, aún antes del examen parcial de los primeros 45 días.

No es para menos: el alumno mal portado que ofreció una política de brazos abiertos en los primeros meses de su gobierno, ha pasado a romper los récords de detenciones y deportaciones.

Según datos del Instituto Nacional de Migración, el gobierno federal pasó de detener 8,248 migrantes en enero, a 29,153 en junio, es decir, prácticamente mil al día, la cifra más alta desde el año 2001 que fue cuando la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación comenzó a registrar la estadística mensual en esta materia.

La tarea ordenada por el presidente Trump (disfrazada de acuerdo binacional) implicó que el gobierno federal mexicano desplegara en la frontera sur a 6 mil elementos del Ejército Mexicano, que rápidamente se enfundaron en los nuevos uniformes de la naciente Guardia Nacional, sumados a los 650 policías federales transferidos al Instituto Nacional de Migración, sin contar a los militares y marinos que ya se encontraban en la zona, responsabilizados del férreo patrullaje que hiciera posible los controles migratorios.

Para cerrar el círculo de la tarea encomendada, la Secretaría de la Defensa Nacional desplegó 15 mil elementos en la frontera norte, hermanados con los odiados miembros de la Border Patrol, en la patriótica tarea de contener el tránsito de migrantes indocumentados, al acecho de los grupos de migrantes.

Ya en serio, resulta difícil de creer que, por órdenes del gobierno de Donald Trump, el gobierno de López Obrador haya sido capaz de implementar una redada migratoria -me resisto a llamarle política migratoria- que criminaliza al migrante, que no tiene precedentes en la historia de México y que no solo viola abiertamente el Artículo 11 constitucional, sino que contradice lo que ha sido, históricamente, la política exterior de México en esta materia, defendida durante décadas en todos los foros del mundo, hecha valer ante las más diversas circunstancias y ciertamente arraigada en la idiosincrasia nacional.

Parece que cualquier maestro de secundaria reconoce lo que no fue capaz de ver el gobierno de López Obrador: para evitar conflictos con el buleador, la primera recomendación es mostrar señales inequívocas de que se está dispuesto a todo para enfrentarlo. Tan sencillo como reconocer que mostrar entreguismo es una invitación a mayores agresiones.

¿Qué pensarán ahora los inversionistas acerca del gobierno de López Obrader que no es capaz de resistirse a los caprichos del presidente Trump?

Ya el Parlamento Europeo, en una inusual resolución, reprobó el uso de elementos militares y de la Guardia Nacional en tareas migratorias en México, señalando con las siguientes palabras su preocupación por los recientes cambios en las políticas en la materia adoptadas por el gobierno de López Obrador. “Consideramos que el Ejército no es el instrumento correcto para lidiar con cuestiones migratorias”. La situación en la frontera debe de ser manejada por policía especializada que haya sido entrenada para respetar los derechos humanos y la dignidad de los migrantes”.

Todo esto me hizo recordar las palabras de despedida que el ex Secretario Urzúa le dedicaba al presidente López Obrador, cuando se quejaba de la existencia de los bandazos (extremismos le llamó él) de izquierda o de derecha.

Refuerza el pensamiento del Dr. Urzúa el comentario de Claudio Lomnitz (NEXOS, julio de 2019), cuando, a propósito del acta de defunción que el presidente López Obrador extendió a lo que él llama el neoliberalismo, contradictoriamente sale en forma airada a defender la piedra de toque del neoliberalismo, que es nada menos que aranceles 0 % en el marco del libre comercio internacional.

Es decir, el sepulturero del neoliberalismo mexicano salió a defender, a costa de traicionar nuestra política migratoria, el fundamento del neoliberalismo: un mundo interdependiente en el plano económico, integrado en un mercado mundial.

La paradoja de nuestra historia reciente se cierra con Donald Trump amenazando al neoliberalismo mediante la imposición de aranceles y el presidente López Obrador defendiéndolo a toda costa y, además, celebrándolo en Tijuana.

Esta no es cortina de humo. Es un muro de hormigón.

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