Al carajo… ¡Fuchi! ¡Guacala!

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Al carajo… ¡Fuchi! ¡Guacala! 28

Ya no voy a criticar a AMLO, solamente lo voy a mencionar en sus ¿oportunas, Inoportunas, Inocentes? o desconectadas frases a que es tan dado y que desde luego, es el primero en festejarlas. Las últimas de estas frases aplaudidas por los amlovers que lo siguen y que son muchas y muchos, se dieron en el estado de Tamaulipas el fin de semana anterior.  

AMLO se refería en el discurso—o el otro informe de gobierno—ya que le llevó dos horas la homilía de esa tarde en el amplio patio de un hospital rural del IMSS en el municipio de Soto la Marina, al problema que les representa a los gobiernos municipales, estatales y federal, la inseguridad que por el crecimiento de bandas criminales hace crisis en toda la república y se acentúa más en algunos estados, como es el caso de Tamaulipas.

Luego de una serie de reflexiones muy a su estilo, de descripciones parlanchinas sobre los eventos criminales de aquel norteño estado del lado oriente del País, concluye con esto, copiado textualmente: “Quese vaya al carajo la delincuencia. ¡Fuchi!, ¡guácala! Es como la corrupción: ¡Fuchi! ¡guácala!“.

Quienes creían que ser presidente de la república no estaba al alcance de cualquier ciudadano común y mayormente corriente, ahora se dan cuenta que estaban equivocados. Aquel impresionante armazón que mantenía a quien fuera el presidente en turno como alguien muy lejano y súper poderoso, se esfumó y se convirtió en un escenario listo para cualquier mortal cuya gracia única sea caerle bien a la gente y prometer, aunque prometer no empobrece decían en el pueblo.

No crea que solo en México sucede este. En los Estados Unidos, entre sus gracias democráticas tienen el que un actor de mediano prestigio y posteriormente presentador de televisión, fuera gobernador del estado más rico de USA—California—de 1966 a 1974. Claro, me refiero a Ronald Reagan, que posteriormente se convirtió en presidente de ese país entre 1980 y 1988.

Llego Reagan a sus altos cargos no por sus capacidades políticas y si por las simpatías que despertaba. Si algo se abona en su cuenta que al fin y al cabo lo califica como un buen gobernador y mejor presidente, fue su atinado manejo ejecutivo, que le hizo armarse de equipo de colaboradores que le hicieron y muy bien la tarea.

No es el caso de Andrés Manuel López Obrador, que lejos de aceptar sus limitaciones su arrogancia lo ubicamuy lejos de la humildad y la aceptación de que ser presidente de la república no significa saber todo de la noche a la mañana o que hablar, hablar y hablar durante horas repitiendo lo mismo, son solución a los problemas que nos aquejan como nación. Él es todo, sabe de todo y particularmente maneja sus otros datos como la mejor arma.

AMLO no acepta que un gabinete es un cuerpo sino de expertos, si de personas doctas en tal o cual área importante para la aplicación de políticas públicas en pro de los gobernados; cuya misión principal es diseñarlas y ejecutarlas con eficiencia para obtener resultados eficaces. Para él sus secretarios de estado al parecer son damas y caballeros que lo acompañan, lo obedecen y le cumplen sus ocurrentes ideas mañaneras.

Dos piezas fundamentales se le han quedado en el camino, ambas personas con reconocida solvencia profesional y moral: El ex secretario de hacienda Carlos Manuel Urzúa y el ex director del IMSS Germán Martinez Cázares por diferir en formas y modos de operar sus respectivas responsabilidades y lo más extraño; por pugnas con personajes del primer círculo de consejeros y amigos del presidente.

Pero déjeme cerrar el tema escogido para esta ocasión. La seguridad desde el formato de amor y paz que el presidente López Obrador quiere enfrentarla, no creo como muchos, sea la forma de solucionar. Menos creo que con programas asistenciales elegantemente catalogados como desarrollo social, se logre el objetivo sino de erradicarla al menos controlarla.

Los sicarios no son ninis, son criminales a sueldo y aunque es duro reconocerlo es un oficio que escogieron que tiene dos destinos: la tumba o la cárcel; aunque una tercera opción es la prometida amnistía que en su campaña electoral ofrecía el hoy presidente. Ellos difícilmente aceptaran por un año los 3,600 pesos mensuales que les ofrece el presidente y menos cambiaran balazos por abrazos.

Al día siguiente del fuchi y el guacala, estando aun en Tamaulipas, el presidente ahora en el municipio de Tula, señaló que su administración de gobierno tiene “el desafío” de un grupo delincuencial por haber amenazado a los distribuidores de gasolina en Nuevo Laredo, para no vender combustible al Ejército y ante ello los exhortó a que recapaciten por sus familias.

“Tenemos un desafío de este grupo de delincuentes que amenazaron a los distribuidores de gasolina para que no vendan gasolina al ejército, expresó AMLO con ese dominio escénico que cada vez es mejor logrado. Están mal. Así no es la cosa”, enunció durante su diálogo con la comunidad del hospital rural de Tula.

Finalmente los invitó “a que recapaciten, que piensen en ellos, pero sobre todo que piensen en sus familias, que piensen en sus madres, en sus mamacitas, saben cuánto sufren las mamás por el amor sublime que se le tiene a los hijos ellos tienen que pensar en eso”.

Tenemos un presidente conmovido y que inquieta a muchos. También da esperanzas y promueve como su fin último, el lograr que todos los mexicanos seamos feliz, feliz, feliz. Muy válida la sana intención y mejor recibida será la estrategia sería con que se enfrentaran los problemas.

Recuerde, este fin de semana dos actividades importantes: la ceremonia del grito de independencia y los informes de las y los presidentes en los 72 municipios de nuestro estado.

 

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top