Acarreo y amparos, en conflicto

Juan J. Sánchez Meza, Recientes No hay comentarios en Acarreo y amparos, en conflicto 21

Una catarata de mentiras o de verdades, acomodadas inmerecidamente en su beneficio, y una multitud complaciente, acarreada, caracterizó la “encerrona” de López Obrador con sus seguidores ayer en el zócalo de la CDMX.

Algo, sin embargo, ha cambiado: quizá por efecto de la austeridad, los cuernitos de bolonia que el PRI acompañaba en sus acarreos, ayer fueron entregados a los acarreados de la 4t sin la correspondiente rebanada de queso. No hay derecho.

Fue tan abundante la catarata de estupideces que dijo LO, que casi nadie advirtió que el presidente de México contabilizó, orgulloso, como logro de su administración, el incremento histórico que en el mes de mayo tuvo la transferencia de dólares que los migrantes mexicanos envían a sus familias en el país y que efectivamente ascendió a la cifra histórica de 3 mil 203 millones de dólares. Y ahí estaban sus seguidores, aplaudiendo una de las peores tragedias de México. No engañó, pero manipuló a sus babeantes huestes haciéndoles sentir que gracias a la 4t los mexicanos que se fueron del país -por hambre, por falta de empleo, por la violencia, por lo que usted guste, pero no por inquietudes turísticas- estaban inundando de dólares a México.

Ya entrando a temas más serios, me interesa tocar el del aeropuerto (¿cuál?) de Santa Lucía.

Ya la prensa recogió el amago que LO lanzó a los demandantes de amparo contra la ilusa obra del futuro (¿?) aeropuerto, diciendo que los iba a “exhibir” si frenaban las obras. Los amenazó diciendo que “sus adversarios” no iban a quedar en el anonimato, al mismo tiempo que amenazaba al Poder Judicial, al que desde hace rato trae entre ojos.

De quienes se han amparado dijo que “puedo probar que hay un interés político, porque los que están presentando estos amparos pertenecen a organizaciones contrarias a nosotros.” O sea que son enemigos del presidente de México los que no simpatizan con los babeantes morenistas. Además, habría que preguntarse ¿no tiene derecho todo mexicano a tener intereses políticos? Seamos o no conscientes de ello, ¿no es verdad que todos tenemos intereses político? El colmo es que el presidente quiera que todos pensemos como él y si no es así, pues simplemente somos sus enemigos.

Más de 147 amparos, promovidos por el colectivo #NoMasDerroches tienen paralizada la iniciación de las obras de Santa Lucía y se proponen impugnar la legalidad de la cancelación del NAIM.

No podemos subestimar la importancia que tienen el otorgamiento de una suspensión definitiva por un juez. Implica el reconocimiento de que se ha acreditado una arbitrariedad, una acción ilegal o inconstitucional. Solo un hombre irrespetuoso de la democracia, un arrogante del poder como LO puede asumir que la tolerancia no aplica con lo que el llama enemigos políticos, que son los que no caben en “su” realidad política.

No perdamos de vista la importancia que tienen estos amparos; en sí mismos, por la trascendencia de las obras públicas que están implicados en ellas y porque, al parecer, a ese mecanismo se reduce la única posibilidad que ha dejado en las manos del ciudadano un presidente cavernícola que se ha propuesto violar cualquier ley, acuerdo, contrato, etc., que se atraviese a su visión.

La del aeropuerto de la CDMX es una historia interminable. Hace 18 años el gobierno federal presentó un proyecto que se echó abajo un año después, reconociéndose que la falla había consistido en no consensar previamente con los propietarios de las tierras.

Por ello, cuando el presidente Peña inició el proyecto ya estaban resueltos los temas de los terrenos, que finalmente se adquirieron; igualmente, se tramitaron y obtuvieron los permisos ambientales, de seguridad aeronáutica, arqueología, de vialidades, etc.

Hoy día, ¿qué datos sabemos? Que la obra cancelada –la más grande en la historia de México- es necesaria. México ocupó el lugar 67 de 137 en calidad de infraestructura aeroportuaria; el último lugar en logística comercial entre los países de la OCDE; que el actual aeropuerto tiene capacidad para 61 operaciones por hora, pero que tan solo en 2014 rebasó esa cantidad en 1,801 ocasiones.

También sabemos que la cancelación implica tirar a la basura 270 mil millones de pesos, sin perjuicio de que LO demostró que es incapaz de atraer y retener inversión. Perdimos certeza en la inversión, perdimos empleos y nos alejamos cada vez más de la conectividad.

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