A propósito: Tiempo de tempestad

Noé Becerra López, Recientes No hay comentarios en A propósito: Tiempo de tempestad 19
Cuando un político pierde la claridad de miras, provoca desasosiego y confusión. Pero cuando ello es provocado por el primer mandatario del país, la situación se torna más delicada y grave.
Se tiene noticia que en algunos estados gobernados por titulares del Ejecutivo Estatal que no son del partido gobernante morena al que pertenece López Obrador, han sido vilipendiados frente a su propio pueblo.
El más reciente caso se registró en el estado de Guerrero, en la montaña, donde el presidente se hizo acompañar por Héctor Astudillo gobernador actual de dicha indómita entidad federativa.
Al hacer uso de la palabra, Astudillo tuvo como respuesta una gran rechifla popular que no paraba, hasta que López Obrador se vio obligado a intervenir para reclamar a las masas que la campaña ya había pasado, que era hora de construir un gobierno popular.
Lo más grave se dio cuando fue el propio López Obrador incitó a la población asistente, para que decidiera levantando la mano, si el gobernador continuaba en el uso de la palabra. Los abucheos no pararon.
Finalmente, Astudillo concluyó, recriminando al presidente su actitud tan poco respetuosa para un gobernante que forma parte del pacto federal. Exigió respeto del presidente para que no se prestara a ese tipo de jugadas políticas, que si bien no lo dijo en esas palabras, se entienden a la perfección.
Lo curioso de todo esto, es que López Obrador no se ha ubicado como un verdadero Presidente de México. Muchos le han reclamado su actitud bravucona y desparpajada para todo aquello que no sean sus seguidores o su partido.
Mal hace el presidente en poner escenarios tan peligrosos como los ocurridos en Coahuila, Guerrero y otro estado más. Existe un ambiente de revanchismo y de ira sin justificación, cayendo en un torbellino que mañana se le puede revertir muy seriamente.
Que pasaría, por ejemplo, si al anunciar López Obrador una visita a determinado estado de la República, es parado en seco con una declaratoria oficial de “persona non grata”.
De inmediato los morenistas, que de eso saben bastante, se echarían encima de los gobernantes y del resto del pueblo que no votó por Morena, para alborotar a las masas, llegando al límite peligroso de
alguna revuelta social.
López Obrador, como Presidente de México, no puede ni debe andar de provocador como lo ha hecho lastimosamente en Guerrero, pues el tiempo de líder social ha quedado en la historia. Los mexicanos requieren paz, unidad, armonía, respeto, y seguridad, factores todos éstos que no se han dado.
Por el contrario, se vive en la zozobra y en la vergüenza de tener gobernantes vengativos y bravucones, lo cual, viniendo de gobierno, no augura nada bueno. Son verdaderos tiempos de tempestad. Es la ira de una tempestad acumulada.
O usted, ¿qué opina amable lector?
El autor es abogado postulante por la UNAM, ha sido catedrático universitario en varios Estados y articulista en
diversos periódicos del país. Teléfono (6621) 57.7114 celular  primalex2010@hotmail.com

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