Dos temas: Las pejegroserias y el PRI

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Dos temas: Las pejegroserias y el PRI 48

Más que corriente el diseño utilizado por quienes están a cargo de imponer la personalidad de Andrés Manuel López Obrador, no como presidente de la nación, que lo es; si como el líder, el guía, el gurú, el pastor, el iluminado, el mesías que salvará a este gran país y lo rescatará del dominio perverso de la corrupción y la impunidad.

Me refiero a la perversa idea que tuvieron para ofender en este caso a los gobernadores de los estados que visita el presidente, para luego el gran guía imponer su autoridad y ridículamente convocar a los instruidos al desorden y rechiflas, a retomar el respeto que ellos, mujeres y hombres que gobiernan sin ser Morena; merecen. Un ejercicio ruin de simulación, pero peor aún, una gran muestra del autoritarismo con que trata AMLO a quienes solo falta le respondan: ¡Si amo!

Sonora no podía quedarse al margen del maltrato al ejecutivo estatal, aunque en menor escala. Era solo un grupito de los muy allegados que condicionados a resultados actúan en espera ya no de justicia de la revolución, sino del milagro de la cuarta transformación, los que trataban de denostar a la gobernadora en la reciente visita del presidente al estado. Una acción a todas luces reprobable, ruin y carente de todo oficio político.

Muy superior la calidad de la gobernadora Claudia Pavlovich quien, sin ser anunciada, menos programada en el uso de la voz, impuso su condición de anfitriona de una figura—la presidencial—que ella si respeta, que ella si sabe tratar y que es parte de su acervo político, visto como cultura por ser formación personal. Amarró de entrada puntos sustantivos contenidos en el manual de urbanidad y buenas maneras, conocido popularmente como manual de Carreño (Escrito por el Venezolano Manuel Antonio Carreño, 1853) sin necesidad de esperar una constitución moral, que al parecer es desconocida en su contenido y tratado por sus mismos impulsores.

Puntual, concisa y objetiva, brindo al presidente López, una bienvenida cálida, grata y con afecto y aprovechó para retomar el reclamo más sentido en este momento por la sociedad sonorense y es precisamente lo de la tarifa 1F de la CFE, que contempla un fuerte apoyo en subsidio; que alivia en mucho los altos costos por consumo de energía eléctrica.  López Obrador dijo si y hasta levanto con caballerosidad la mano de la mandataria estatal.

Los noticieros nacionales difundieron la noche del martes, una buena parte del discurso varias veces interrumpido del gobernador de Colima José Ignacio Peralta, con los abucheos y gritos insultantes en su contra de una turba impulsada, no me cuenten que son voluntarios de su majadería. Jugó el gobernador—tampoco se vio bien—con el sarcasmo en respuesta a sus agresores. 15 minutos duró la estira y afloja; ante la mirada inquieta del presidente. Esta vez el gobernador enfrentó la rechifla y AMLO regaño a su rebaño cuando su turno de participación llegó. Ya no se quien le cree su ya afamada frase de la reconciliación nacional, cuando no retira la instrucción de ataque que a los operadores de logista de los eventos me imagino se les tiene dada.

El objetivo que desde un principio se buscó, ya fue dado a conocer. En realidad, el presidente quiere estar solo con sus fans, no acepta compartir escenario con quien no sea afín a su pensamiento y colores. Sigue mandando al diablo a las instituciones, aunque con esto nos mande al diablo a todos.

No le extrañe que lo siguiente en el plan morena, sea el caminar por México sin intermediarios; aunque estos sean la autoridad local.

ANIVERSARIO DEL PRI

90 años cumplió el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el pasado lunes 4 de marzo. Como los pasteles, en tres capas se forma el instituto político. O mejor aún, para igualar el circo de las transformaciones, iría como Andrés Manuel López Obrador buscando su cuarta transformación si se animan a reformarlo.

El 4 de marzo de 1929, como consecuencia del asesinato del Gral. Álvaro Obregón y como una forma inteligente de parte del Gral. Plutarco Elías Calles de pacificar la política electoral que hasta entonces se imponía más por las armas que por los votos, tuvo la visión como estadista de organizar el instituto político nacional, hasta ahora más longevo y quizás más añejo de Latinoamérica.

El PRI como los changarros de pobre, ha cambiado de nombre en tres ocasiones, aunque principios y objetivos permanecen incólumes a los deseos de su fundador. En 1929, bajo el liderazgo Callista, nace el Partido Nacional Revolucionario (PNR), que llevó ese nombre hasta 1938. En ese año, ya expulsado del País el General Elías Calles, el poder absoluto lo ejercía Don Lázaro Cárdenas—Tata Lázaro llamaban los indígenas y campesinos pobres al ilustre general—que logró hacerse del abrigo proteccionista que trataba de cobijar a los pobres; igual que ya sabes quién. Les decía que Don Lázaro en 1938 borrando toda huella del caudillo de Guaymas, introdujo las masas obreras y campesinas, originando bajo esta acción el cambio de nombre a Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

En 1947, ya superada la etapa de los generales y bajo la presidencia del primer civil en serlo, el Veracruzano Miguel Alemán y con un enfoque sin dominio militar, se convierteen Partido Revolucionario Institucional (PRI), iniciando una nueva era transformadora en lo político, social y desarrollo económico con visión de futuro. Los generales de la revolución aun activos en esos años crearon aquel Partido Autentico de la Revolución Mexicana (PARM), que murió para dar entre otros, cabida al nuevo proyecto de la izquierda en 1989, que encabezo Cuauhtémoc Cárdenas para fundar el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Desde luego que la fisonomía de un ente de 90 años luce cansado desde cualquier ángulo que se le mire. El PRI esta agotado, imposible ocultarlo. Las instituciones nacen y mueren cuando las personas lo determinan. Buscar culpables del agotamiento es tan fácil como leer la historia institucional de los últimos cincuenta años o verse al espejo, es más fácil.

El PRI no solo parió políticos que merecen respeto y admiración, igual creo monstruos que le han devorado parte de su ser. Fue y sigue siendo escuela de aprendizaje en materia electoral que exportó de siempre material humano que han fundado otros partidos o se han sumado al trabajo político de otros. Actos ridículos como enjuiciar a quienes aclamaban—caso Peña Nieto—suena tan infantil como hipócrita.

Lo menos que puedo esperar es larga vida a la institución, recuperación en sus simpatías sociales  y la aportación de nuevas acciones políticas que trabajen en pro de la patria. No veo un México sin PRI y entre muchos trataré de rescatar lo posible.

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