Donald Trump, el nuevo jinete del apocalipsis

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en Donald Trump, el nuevo jinete del apocalipsis 54

Los pronósticos que hicieron de Trump la figura de un nuevo jinete del apocalipsis, por desgracia es una realidad. Los bombazos con que ha ordenado atacar la región musulmana del medio oriente incluido Afganistán, nos habla de que un xenófobo gobierna al país más poderoso del mundo que para infortunio nuestro es el vecino de al lado. Donald Trump a menos de noventa días de ser presidente de los Estados Unidos de Norteamérica—no de América como ellos dicen—está a punto de desatar la tercera guerra mundial, que si no es de exterminio total, si será de grandes dimensiones dañina y causara muertes por millones, además del daño ecológico que el uso de armas nucleares, radiactivas y químicas cambiarán por sus efectos el entorno del ecosistema obligadamente.

Los gringos, sin que sea alusión peyorativa, son patriotas; de eso no me cabe la menor duda. Para ellos—sajones, latinos, afroamericanos, orientales, etc.—la siembra de que la patria es primero no es frase ni materia de discurso, es una realidad. Tuve la fortuna de ser alumno senior de haigh school con el objeto de mejorar mi ingles que no pasaba del good morning haward you, de enseñanza secundariana. Allí les aprendí porque aman a su nación y cuando es necesario dan la vida por su sistema como sucede cada vez que sin chistar, tropas de jóvenes habilitados como soldados, marinos o comandos aéreos emprenden la comisión de ataque, que su comandante en jefe el presidente de la república les ordena a través de la jerarquía de su milicia.

Les decía que les aprendí de ese amor a su nación porque cada mañana los altoparlantes de los salones de clase antes de hacer nada, elevaban el juramento de patriotismo, que con fe los jóvenes alumnos mujeres y hombres, con la mano al pacho repetían con formalidad que convencía cada palabra que la grabación decía. La diferencia entre ser fanático y patriota, es grande. El fanatismo viene de la defensa de una doctrina, que inicia con el dominio mental de la persona, mientras el patriotismo es sembrado mediante la enseñanza de amor a lo que es de todos, por el esfuerzo plural de la sociedad en su conjunto.

Lo anterior—lo de patriotas—viene al cuento porque nadie de esa enorme sociedad de consumo de casi 250 millones de norteamericanos, se opone públicamente al uso de la fuerza armada para que su país permanezca a la cabeza del poder mundial y cuando de un maniático como Donald Trump surgen las ordenes de ataque contra quien sea que no coincida con sus intereses, nos queda en el aire la pregunta: ¿Cómo es posible que una sociedad como la de ellos—los norteamericanos—sea manipulada por un demente como es el caso?

Sumado a ese costal de defectos que nos impide ver cualidades en el actual presidente de USA, se encuentra también la del populista, farsante, déspota y mitómano personaje. En su campaña presidencial aseguraba que retomaría la grandeza de su País, gobernando para ellos, olvidándose del resto del mundo y dejando a un lado a las naciones que solo se han aprovechado de ellos. En su juramento de inicio de su administración insistió en lo mismo y hoy, montado en su “madre de todas las bombas” amenaza con destarar la tercera gran guerra mundial. No ha faltado quien le susurre ya quisiera que al oído, por medio de los medios de comunicación que también sobre los narcos de México debe mandar una bombita de esas. Imbéciles e hipócritas quienes suponen que los vicios se romperán acabando con el proveedor y no combatiendo la debilidad del consumidor que está dispuesto a todo, en tal de seguir dándose gusto de flotar por la vida, gracias al influjo de elementos extraños que obnubilan las pocas neuronas que se resisten a dejar de ser elementos que hacen la diferencia entre la cordura y la estupidez.

Donald Trump, nos revive la historia de Adolfo Hitler. Su discurso, su expresión corporal, su ausencia de definición en su personalidad y la facilidad de romper con los términos medios: ¡o lo amas o lo odias! Trump es uno más de los Arios—raza que da origen a los Germanos—y lo lleva en sus genes. Hijo de inmigrantes Alemanes, padre y madre, lo que lo identifica con el xenófobo que mandó asesinar a millones de judíos por el solo hecho de serlo. Ser raza superior fue, es y será siempre parte de las debilidades de la condición humana que rompe con la fe de que somos producto de la creación de un ser superior, en donde lo único que no existe es la acepción de personas.

Los Estados Unidos de Norteamérica hace tiempo que han dejado de ser país hermano de nadie. La defensa del poder universal que han logrado les ha creado cada vez mayores enemistades mundiales, de tal modo que ya no son ni tan queridos, ni tan respetados y países como China, Rusia y Corea del Norte que han crecido en tecnología militar y simpatía en naciones oprimidas del medio oriente, aun siendo aliados en ciertos tratados internacionales; son ya amenazas de consideración.

La caída de las torres gemelas en 2001 y otros tres atentados en el mismo paquete, dejan claro que su espacio no es impenetrable. Pancho Villa en 1916 invadió parte de su territorio al penetrar al poblado de Columbus, Nuevo México; en venganza a la fraudulenta venta de armas y parque en mal estado que mercaderes gringos le hicieron y que le ocasionaron casi la extinción de su ejército los dorados de Villa. 85 años después Osama Bin Laden y su fuerza terrorista Al Qaeda, repiten la historia y vulneran las tripas del poderoso.

Lo peor de todo es que siendo los vecinos del sur, somos una puerta de más de tres mil kilómetros de entrada o de salida, que con todo y muro de Trump, no impedirá y que Dios nos libre, de efectos que los bombazos contra Arizona y sus bunkers de misiles reciban al ser blancos de las fuerzas de choque a quien Trump ahora reta. Yo incluyo en mis oraciones a Trump, para que mi Señor en un descuido del diablo que lleva dentro; lo ilumine y lo restablezca en el camino del bien, para nuestra seguridad.

A sus ordenes en: oscarhpaco@hotmail.com; Twitter @PacoBarrera y

FB: Oscar Héctor Paco Barrera

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