30 años del PRD: ¿Qué celebra la izquierda?

Bulmaro Pacheco Moreno, Recientes No hay comentarios en 30 años del PRD: ¿Qué celebra la izquierda? 31

El pasado 5 de Mayo se cumplieron 30 años de la fundación del PRD. No hubo la euforia de otros años para recordar el aniversario. Tampoco le mereció su atención y razonamientos a los analistas de medios de comunicación. ¿Ya no le ven futuro al PRD?

Cuando el PRD se fundó en mayo de 1989, México vivía una de las etapas más tensas de su política interna: una elección presidencial cuestionada —la de julio de 1988— con una izquierda a punto de la unificación, que había dejado atrás la figura de Frente Democrático Nacional —dejando atrás los debates y señalamientos sobre la llamada “caída del sistema”— para convertirse posteriormente en partido político.

Para ello se utilizó el registro que ya tenía asegurado el Partido Mexicano Socialista (PMS), anteriormente Socialista Unificado de México (PSUM) y de origen el Partido Comunista Mexicano, el más antiguo, fundado en 1919. Tuvo razón Octavio Paz, que años antes advertía que “de aparecer pronto un partido opositor fuerte en México, necesariamente habría de surgir de una escisión en el PRI”. Así fue.

Al PRI, la ruptura con los miembros de la llamada corriente democrática encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas le costaría 6 millones de votos en la elección presidencial de 1988, y la derrota en enclaves políticos como la capital del país, el Estado de México, Michoacán, Baja California, Morelos y Guerrero, entre otros.

En aquellos años también se manifestaba la intención —y necesidad— del nuevo gobierno de Carlos Salinas de fortalecer su legitimidad política, a través de una amplia convocatoria para una nueva reforma —al incluir a todos los partidos y organizaciones— que fortaleciera la interlocución del gobierno con los principales actores políticos y le diera mayor credibilidad a los procesos electorales.

Fue así como nació el IFE en 1990 que inició la independencia de los procesos electorales del gobierno. Desde la reforma política de 1977, que diera lugar al reconocimiento de algunas izquierdas como el Partido Socialista de los Trabajadores (PST), realmente esas corrientes habían tenido una representación partidaria de poco peso hasta que figuras importantes, que venían del mayor desprendimiento ocurrido en la historia del PRI, le dieron fuerza, estructura, clientelas y organización al nuevo partido, con personas de peso de distintas corrientes de la política nacional. Un ex presidente nacional del PRI, Porfirio Muñoz Ledo, un ex gobernador de Michoacán, Cuauhtémoc Cárdenas, y una diversidad de organizaciones sociales fogueadas en el activismo político urbano y rural.

Adolfo Gilly las resume de la siguiente manera:
“A) El Cardenismo proveniente del Movimiento de Liberación Nacional, de la Tendencia Democrática (SUTERM) y del testamento de Lázaro Cárdenas.
B) El nacionalismo estatal proveniente de sectores de anteriores gobiernos priistas definitivamente desplazados a partir de 1982;
C) El Socialismo independiente cuyos orígenes se reconocen en diversos movimientos de la izquierda mexicana que se remontan a los años veinte y treinta y se renuevan después de 1968, en los años setenta y la primera mitad de los ochenta;
D) El comunismo mexicano cuyo paradigma y punto de referencia (aun tomando distancias desde fines de los años sesenta, como lo hizo el partido comunista italiano) fueron los regímenes estatales de la Unión Soviética, Cuba y similares del Este europeo y cuya matriz principal pero no única, fue el antiguo Partido Comunista Mexicano” (Díaz Pérez p. 87).
Posteriormente vendría la descomposición política en la Europa del Este que dio lugar a la disolución de la Unión Soviética en 1991, y la consabida crisis en los partidos comunistas y, en general, en las izquierdas del mundo, a excepción de Corea del Norte, Cuba y China.

Ya como partido político reconocido, el PRD se dio a la lucha electoral. Debutó en la elección intermedia de diputados federales de1991 y en esa elección logró el 8.31% de los votos. Nada mal.

En la de 1994 (ya con Cárdenas como candidato) escaló al 16.65%. Subió al 25.7% en 1997, ganando el gobierno de la Ciudad de México. Bajó al 18.7% en el 2000 (con Cárdenas de nuevo como candidato presidencial) y ya sin Porfirio Muñoz Ledo, que primero fue postulado por el PARM candidato presidencial y después pactó con con Fox para dedicarse a la “reforma del Estado”. Para esa elección también se habían escindido Gilberto Rincón Gallardo, postulado por el Partido Democracia Social, y un simpatizante como Manuel Camacho Solís, con el Partido de Centro Democrático. Aun cuando la izquierda registraba una importante escisión, ya había ganado los gobiernos de Zacatecas y Baja California Sur. En el 2000 volvió a ganar la Ciudad de México y Chiapas.

Se mantuvo en un 18.24% en la intermedia del 2003 y subió al 28.29% en 2006, con Andrés Manuel López Obrador como candidato, ya en alianza. Ahí fue cuando el PRD tuvo su verdadera oportunidad de arribar a la Presidencia de la República. ¿Qué le pasó después? ¿Por qué en 2018 solo obtuvo el 2.8% en la elección presidencial, solo siete senadores y 11 diputados federales y la pérdida del registro en 6 entidades federativas?

Lo salvó de perder el registro nacional el 5.3% de los votos obtenidos en la elección de diputados federales e irónicamente, de los 11 gobiernos que tuvo el PRD entre 1997 y 2018 (21 años la Ciudad de México) hoy solo conserva a Silvano Aureoles—el peor evaluado—en Michoacán.

¿Cuáles han sido los factores? ¿Cuáles las causas?
a) En primer lugar el abandono del partido por los dirigentes de mayor relevancia que en un tiempo lo integraron. El PRD perdió su fuerza histórica sin Cárdenas, López Obrador y Muñoz Ledo.
b) La enorme ruptura generada por la creación del partido Morena en 2014, con una gran mayoría de perredistas que siguió a su dirigente López Obrador, inconformes por la participación del PRD en el diseño y negociación del Pacto por México, entre otras.
c) La alianza para postular candidato presidencial a Ricardo Anaya, que desmotivó a un importante número de sus militantes, ante la contradicción más que evidente entre las ideas del candidato presidencial del PAN-PRD-MC y los postulados del PRD.
d) La utilización del PRD por los gobernadores de los estados de oposición para equilibrar elecciones y corromper al partido, dejándolos al margen del reparto de posiciones cuando ganaron en alianza.
e) Las recurrentes crisis para renovar sus liderazgos nacionales por la abundancia de corrientes internas y conflictos de interés.

Entre 1989 y el 2018 el PRD ha tenido 19 dirigentes nacionales, entre Cárdenas y Ángel Ávila Romero, de los cuales el que más ha durado ha sido el primero: Cuauhtémoc Cárdenas, cuatro años (1989-1993), y nueve de ellos solo han durado ¡un año o menos!

El PRD puede perder el registro en algunas entidades donde habrá elecciones locales el próximo junio. También se cruzan apuestas sobre la suerte que habrá de correr en la elección intermedia del 2021, donde no pocos le auguran la pérdida del registro nacional. Su tragedia ha sido Morena que les ha quitado todo, desde sus banderas de lucha hasta militantes en activo, muchos de ellos —off course— por conveniencia.

30 años no son muchos comparados con los 90 del PRI y los 80 del PAN, que también han sufrido crisis históricas, derrotas electorales y desbandadas de militantes, y en la mayoría de esas crisis han logrado superar las adversidades. ¿Lo podrá hacer el PRD? Ojalá. Dependerá solo de ellos y de los niveles de autocrítica a los que lleguen, para que a partir de ahí diseñen las medidas correctivas necesarias… Tienen dos años.

bulmarop@gmail.com

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