2019, lo que nos dejó

Oscar H. Paco Barrera, Recientes No hay comentarios en 2019, lo que nos dejó 34

Bendito Dios que nos concede cada 12 meses renovarnos, aunque sea en el propósito. Algunas de estas intenciones las arrastramos desde muchos ayeres, pero es válido por lo menos recordarlas y aplicarnos la autocrítica tan necesaria.

Extraordinario hacer el balance anual de nuestros hechos buenos, malos y regulares. Quienes no lo hagan pierden la grandiosa oportunidad de medirse y decidirse que “pa-tras”, ni “pa-garrar” vuelo. La vida es una tómbola cantaban en mis años mozos, y sí que lo es. Yo confío que mi tómbola la mueve Dios (También el Peje tiene una tombolita para asignar diputaciones, pero esa es otra historia) y en esa independencia—libre albedrio—que también me concede deja en mis manos la toma de decisiones que son sin discusión alguna variables, de buenas a malas pasando por las regulares y llegando a las pésimas.

Me concentro pues, en una revisión de mis vivencias como ciudadano en un año dejado atrás que no fue cualquier año. 2019 significo la entrada de un nuevo formato de gobierno federal. Sin proyecto, sin metas, sin tiempos. Un plan de gobierno dependiente más del temperamento de quién gobierna y quién carga sus datos en su cabeza sin hacerlos siquiera un proyecto de nación, que viene de la conjunción de propuestas en un equipo definido de trabajo.

Me pregunto y le pregunto: ¿Es la cuarta transformación un proyecto de nación consensuada, democrática y participativa? Independientemente de su respuesta la  mía es no. Imposible que un conjunto de ideas disparatadas, abarcando generalidades y sin mediar plazos, reglas de operación y cuanto requiere un trabajo organizacional de tal envergadura, sea posible darle seguimiento y enderezar rumbos cuando lo requiera. Mexico es hoy gobernado más que por ideología, por capricho y prendidas de foco.

Mal estuviera quien esto escribe, si estuviera en desacuerdo en el combate a la corrupción, o en el proyecto de atención en seguridad social. Peor aún, imposible en no estar de acuerdo en luchar solidariamente en el recate del gran número de pobres en calidad de extrema pobreza y llevarlos al siguiente nivel.

Ideas compasivas abundan, pero entre tanta necesidad sin soslayar que el gobierno tiene la obligación de implementar políticas públicas para esto, el reparto de dinero no es solución. Solamente es deslumbramiento temporal de corta permanencia. Educación, promoción económica para crear fuentes de empleo sólidas y bien pagadas y seguridad social son sin duda el remedio.

14 meses de gobierno, para el presidente López Obrador no han sido suficientes para darle rumbo al buque que carga 120 millones de mexicanos y pidió un año más para concretar proyectos y empezar a ver resultados. La curva de aprendizaje no fue entonces de meses, será de años con costo al pueblo bueno y sabio que con ganas de aplaudirle espera en el graderío.

2019, ha sido llamado ya el año con más muertes violentaspor diversos motivos. Las más numerosas son las que se originan en la ya larga y desgastante guerra contra el narcotráfico. Duele reconocer que en cada día del 2019, 80 personas fueron asesinadas en diferentes regiones del país; es decir en cada hora murieron tres mexicanos.

Estoy de acuerdo que es un problema añejo, imposible de reclamarlo completo al nuevo gobierno; lo criticable es aplicar una campaña de cero tolerancia al uso de la fuerza pública, fundamentados en el principio pejeniano de que la violencia no se combate con violencia, o abrazos en lugar debalazos y aun mas, la acción máxima de acusarlos con sus mamacitas.

Una frase sangrona mañanera de Andrés Manuel, sin duda alguna es “No vamos a caer en provocaciones”, que lo mismo la aplica para dejar hacer y deshacer a los anarquistas encapuchados, o dejar que se interrumpa el tránsito en el aeropuerto internacional de la cd de Mexico; hasta en los penosos eventos de desarme, golpes y ofensas a integrantes del ejército nacional y no se diga de los grupos criminales. El temor a ser acusado como gobierno represor es mucho mayor a la obligación de brindar paz y tranquilidad al 99.9% de los mexicanos.

2019, significo para muchos pagar caro una inflación reprimida, medida en tornos de salarios mínimos y costos de energía eléctrica y combustibles como gas y gasolina. Los que vivimos en el sándwich social—ni estas en la rebanada de pan de abajo (muy jodidos y jodidos), ni en el pan de la cubierta (millonarios y ricos) —somos testimonio de como para sostener niveles de vida que incluyen comodidades, movilidad familiar, deportes y diversiones y uno que otro viaje; debemos pesos al 100% más, comparado con enero anterior.

No es secreto que 2019 también se vio afectado en la industria de la construcción, generadora de circulante que da vida a pequeños comercios y servicios. Una industria reprimida al escasear los recursos públicos para la obra social. La afectación presupuestal implementada durante 2019 a gobiernos municipales y estatales impacta grandemente a la economía regional. Ayuntamientos incapaces de proyectar recursos para obras y servicios prioritarios por los “recortes” que la federación hace, para cubrir los programas asistenciales diseñados en la oficina más refrigerada de palacio nacional.

2020 en sus inicios, no parece ser la oportunidad para el gobierno federal de enmendar errores y rediseñar programas sociales y no asistenciales. AMLO, igual que luchadores sociales de finales del siglo XX acusaban al PRI del poder presidencial absoluto. El presidencialismo cedió, acepto acotamientos legales y lo inaceptable ahora es que, quien más grito acusando la “insensibilidad” presidencial, hoy impone su voluntad, contra todo y contra todos.

Pero mientras usted tenga… ¡UN FELIZ 2020!

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