… y se hizo el silencio

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en … y se hizo el silencio 447

Según el calendario electoral, hoy y mañana son los últimos días que les quedan a los candidatos y candidatas para promocionarse, de cara al inminente 7 de junio, en que se habrá de definir todo; aunque decir “definir” sea un eufemismo que, inclusive dentro de una perspectiva de esperanza, se ve más lejano que la constelación de Orión… ¿Por qué? Por la simple y sencilla razón de que aunque los ciudadanos hayamos cumplido con nuestro derecho de votar, este asunto aún no concluye, y la definición de las partes gruesas de este turbulento, desaseado y violento proceso electoral 2015 aún se encuentra muy distante: Como a 2 mil 300 kilómetros de distancia, allá donde se localiza la sede del inefable e inapelable Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Dentro de 48 horas terminará la etapa de promoción electoral en todos los frentes. Se acabarán los discursos, las promesas, la presentación de proyectos -y de ocurrencias también-, los shows musicales en dizque eventos, y los spots de radio y televisión. Cesarán nuestras jaquecas por el inmisericorde bombardeo mediático al que hemos sido sometidos durante los tres meses de la campaña para la gubernatura y los dos de campañas municipales y legislativas. Pero aguarde un momento, solo será por el espacio de unos cuantos días. Pasando el próximo domingo empezará de nuevo la barahúnda, la escandalera… las protestas de victoria de uno y otro lado, los desplegados, las impugnaciones y las denuncias de fraude, y dará principio la temida y aborrecible etapa post electoral, en la que la voluntad de los ciudadanos pasa a segundo término y son los tribunales electorales los que toman las decisiones.

Concluyen las campañas, sí, mas no la “tenebra”. En los pocos días que faltan para el supremo momento definitorio que se da para los ciudadanos ante las ánforas de cada casilla, en los bunkers y los “war rooms” (cuartos de guerra) se planeará la parte más oscura y vergonzosa de este proceso que sin duda fue intenso, desde mucho antes de que oficialmente arrancara, y que ha sido considerado el más sucio y pervertido de nuestra historia. Predominó la basura sobre la calidad, fenómeno cada vez más frecuente en estos tiempos en que las ideas, los postulados de altura y las propuestas de categoría han caído prácticamente en desuso, acaso porque los políticos de alto nivel, de valores y principios éticos y morales también han caído en desuso, y son meras reliquias históricas de un pasado borroso.

Se hará el silencio, pero no vendrá la calma. Ah no, la calma no, porque la calma nos ha sido arrebatada a golpes en el espantoso juego de ambiciones en que hemos participado, aunque no llevemos parte del botín. Somos y seremos peones en el tablero, actores participantes, pero únicamente para abrir paso a los verdaderos jugadores que se encuentran ante la mesa cubierta con fieltro verde y con pilas de fichas frente a ellos. El humo espeso y asfixiante del combate, los quejidos de los heridos, las honras personales y familiares hechas trizas, los denuestos, los improperios, las sucias mentiras, los ataques y contraataques… todo permanece en las ediciones recientes de los medios de comunicación, y en la mente de la ciudadanía “informada”, que ha sido irreversible e indeleblemente marcada por los frutos del trabajo canallesco de los artífices locales e importados, supuestamente “expertos” en guerras de lodo y campañas negras. Maestros en el arte perverso de destruir mediante la deformación, y de demoler mediante la creación de realidades paralelas y mentiras consecuentes.

Salvo que ocurra un milagro -y usted y yo sabemos que los milagros ya no existen, y menos en cuestiones electorales- al TEPJF le caerá encima una montaña de denuncias y litigios, cuyo procesamiento y resolución se debe dar en un plazo perentorio, a menos de que se acepte correr el riesgo de que ocurra una explosión nuclear de origen electoral en nuestro país. El INE y sus subdivisiones estatales y municipales, así como todos los tribunales e instancias menores, se van a ver saturados de denuncias y quejas, y seguramente su capacidad de acción se verá ampliamente rebasada. De todas maneras, y sean cuales sean las determinaciones de esos tribunales y organismos, los casos irremediablemente irán a parar al TEPJF.

A la Fiscalía Especial para Atención de Delitos Electorales (FEPADE) por su lado, se le ha empezado a llenar el buche de maicitos, y se informa que ya son más mil las denuncias de delitos electorales (reales o supuestos) que se han presentado provenientes de todo el país, y muy especialmente de Sonora, donde sin lugar a dudas se ha dado el proceso más sucio y lleno de trampas, triquiñuelas y violaciones de todos, incluidos entidades tan conflictivas como Guerrero y Michoacán, por poner solo dos ejemplos. Sonora en los últimos lugares de los índices productivos y de avanzada, pero en el primero en cuanto a podredumbre, corrupción e impunidad. Nada de qué enorgullecerse… ¿o sí?

Bajo negros presagios de violencia provocada por las brigadas de choque cuyos comandantes supremos tienen sus nidos en las principales oficinas del Palacio de Gobierno ubicado en Comonfort y Dr. Paliza, dentro de seis escasos días los sonorenses estaremos acudiendo a las casillas para sufragar a favor de los candidatos y candidatas que hayamos decidido apoyar. Ni esos negros nubarrones, ni la posibilidad de fraude lograrán inhibir la voluntad de los ciudadanos que han decidido echar fuera a quienes tanto daño nos han hecho, sobre todo desde el gobierno estatal. La rabia contenida no aparece en las encuestas, pero no deja de ser real… muy real.

Si bien es cierto que las amenazas de violencia pre y post electoral tienden a inhibir la voluntad de sufragar, también es cierto que, rebasado cierto límite, puede provocar reacciones totalmente adversas, porque siendo los sonorenses gente poco afecta a los alborotos callejeros y las confrontaciones violentas, tampoco somos pasivos al grado de permitir que se nos atropelle y se nos degrade, nomás porque a un grupo de canallas enquistados en los poderes estatal y municipal así lo hayan decidido, en el ansia enfermiza de mantenerse en el poder los unos, y de asumirlo los entenados que se ostentan como entidades separadas del poder actual, y que en realidad son lo mismo, y muy probablemente algo mucho peor. Una rama que se desgaja de un árbol enfermo, no es más que una rama igualmente enferma, y además sentenciada a morir.

En este momento cumbre el voto es nuestra única arma. Siendo así no podemos, no debemos, ceder a las tendencias que promueven la abstención o la anulación de nuestra arma. ¿Quién, en medio de un combate a muerte donde se decide el destino de nuestra tierra, de nuestros hogares y nuestras familias, puede rendir sus armas para que el enemigo siga destrozando todo lo que hemos construido, y todo lo que amamos? Solamente los necios y los insensatos, los idiotas y los irresponsables, los tullidos cívicos y los enfermos morales, que los hay desde luego, pero seguramente son los menos, los infinitamente menos. Los más, somos los que estamos prestos a presentar batalla, aún en contra de las hordas de vándalos violentos que se lancen con la consigna de crear el caos, y desatar el clima de desorden mediante el cual los promotores agazapados confían prevalecer.

No debe importarnos la inminencia de la judicialización del proceso, que por lo demás todo el mundo pronostica. Nuestro derecho y obligación es ir a votar, y los que tengamos el valor de hacerlo, mantenernos vigilantes para que nuestra voluntad no sea alterada o, peor aún, robada. Cumplimiento, vigilancia, seguimiento y participación ciudadana, más allá del depósito de nuestros votos. El proceso electoral no se agota al introducir las papeletas en las urnas. Eso es simplemente una parte del todo, importante, desde luego, pero es solo una parte. Luego viene la parte ingrata que se da cuando las instancias jurídicas electorales asumen su labor y se hacen cargo del pesado bagaje que usualmente genera cualquier elección, y muy en especial esta que está a punto de culminar.

En una democracia incompleta, enajenada y deficiente como es la nuestra, la voluntad de los menos suele arropar la de los más. Y eso sucede porque los ciudadanos “lego” -porque estamos hechos de piezas y pedazos- lo toleramos, porque hay indiferencia y hay pereza, porque hay irresponsabilidad y dejadez, y por eso y muchas cosas más, es que vivimos como vivimos, paralíticos cívicos que observamos desde las orillas y que jamás actuamos, que vemos tranquilamente los toros desde la barrera, pero jamás nos atrevemos a tomar la espada ciudadana para acabar con el mal, y con los malvados.

No más. Nunca más. Ya estuvo bueno. Es hora de vivir con alegría y optimismo el primer día del resto de nuestras vidas. Es hora de ponernos de pie, sacudirnos el polvo de las asentaderas, calarnos el sombrero o la gorra y lanzarnos a la conquista de nuestro destino, como estado, como ciudad, como comunidad, como familia y como individuos libres, únicos e irrepetibles.

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Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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