Un nuevo pacto, un mundo nuevo

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Un nuevo pacto, un mundo nuevo 34

Empatía viral.

Edna Rueda Abrahams

 

Y así, un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral…

Y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras, se quebraron con gotitas de saliva.

Hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres.

Las potencias que se sentían infalibles vieron como se puede caer ante un BESO, ante un ABRAZO.

 

¡Y nos dimos cuenta de lo que era importante, y entonces una enfermera se volvió más necesaria que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un mísil!

 

Se apagaron luces en los estadios, se detuvieron los conciertos, los rodajes de películas, las misas y los encuentros masivos, y entonces en el mundo hubo tiempo para LA REFLEXIÓN, a solas,

y para esperar en casa que lleguen todos, y para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras, hamacas,

y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.

 

Tres gotitas de mocos en el aire nos han puesto a cuidar ancianos, a valorar la ciencia por encima de la economía, y nos ha dicho que no solo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas eran simples accesorios.

 

No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos, y empezamos a desearle el bien al vecino,

necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz,

y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenda de que si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.

 

Volvimos a ser la aldea, la solidaridad se tiñe de miedo, y a riesgo de perdernos en el aislamiento,

existe una sola alternativa: SER MEJORES, JUNTOS.

Si todo sale bien, todo cambiará para siempre.

 

Las miradas serám nuestro saludo, y reservaremos el beso solo paraquien ya tenga nuestro corazón.

Cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del que corona,

las fronteras no serán necesarias, y el tránsito de quienes nos vienen a dar esperanzas será bien recibido.

Bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel,

dejará de importar si no entendemos tu forma de vida, si tu fe no era la mía,

y bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer.

 

Puede ser, solo es una posibilidad, que este virus nos haga MAS HUMANOS,

Y que de un diluvio atroz surja un pacto nuevo,

con una rama de olivo desde donde empezará de cero.

 

ooOoo

Hay momentos especiales, como este que estamos viviendo/sufriendo desde hace unos días. Y hay escritos también especiales que aparecen como una plegaria, como un canto espiritual, como un mensaje que se nos ofrece como un bálsamo curativo en tiempos de tribulación y desconcierto, de angustia y desesperanza, como los actuales.

Desde luego, no todo lo que circula en el infinito espacio de la comunicación moderna, y que se difunde con criminal irresponsabilidad y temerario desprecio por las consecuencias, es malo o dañino. Hace un par de días, el miércoles pasado, para ser más preciso, me llegó esta preciosa reflexión, cuya autora es Edna Rueda Abrahams, y que concierne a la pandemia originada por el COVID-19, y que ha dado lugar también a una infodemia perniciosa que está resultando tanto o más dañina que el propio virus, y que al parecer es incontenible.

¡Cuánta razón tiene la escritora! Imposible negarlo, desde el punto de vista anímico. Y sin embargo, cuántas cosas, cuántas situaciones y cuántas actitudes humanas han quedado fuera de su excelente reflexión.El contexto es mucho más amplio y diverso, y debemos abrir los ojos del entendimiento de par en par, para estar en condiciones de contemplar elpanorama global del problema que enfrentamos.

Imposible ignorar o dejar de observar el comportamiento de numerosas personas ante la actual crisis que los organismos de salud mundiales han calificado como “pandemia”. Analicemos la manera como la masa humana consume con increíble avidez y sin utilizar un miligramo de discernimiento, toda la gran cantidad de información/basura que llega a través de los medios instantáneos de comunicación, celulares y redes sociales.

Información mayormente falsa, o sin el menor sustento oficial que le confiera validez y la haga confiable. Información tendenciosa que se propaga con propósitos poco claros y definibles, presumiblemente perversos, y por lo tanto extremadamente peligrosos. Nadie, o muy pocos, pueden decir con exactitud cómo, dónde, cuándo, por qué, y qué fue lo que originó el virus que está a punto de provocar un colapso económico mundial, y también social y político. Ah, pero todo el mundo habla de él, con una seguridad infundada y enfermiza que se transmite como un reguero de pólvora incontrolable.

La gente en general se encuentra “apanicada”, es víctima de una infodemia extremadamente perniciosa, y ha caído presa de una psicosis colectiva que le impide actual con serenidad y propiedad, y que hace que las personas tomen decisiones equivocadas, carentes de sentido, y potencialmente destructivas. Personas que en tumulto, perdida la cordura y la proporción, han tomado por asalto a los grandes súpermercados y centros comerciales, para comprar víveres y mercancías en grandes volúmenes, como si se fuera a acabar el mundo, cosa que desde luego no sucederá.

Es muy probable que, ante las circunstancias actuales, nos encontremos ante un nuvo pacto y ante un nuevo mundo, pero ni el nuevo pacto, ni el nuevo mundo, están todavía claramente determinados, y aún les falta a ambos definición y detalle, antes de poder aceptarlos.

Un nuevo pacto de solidaridad humana. Un nuevo pacto de unidad y cercanía familiar. Un nuevo pacto de apoyo entre todos, en busca de la supervivencia de nuestros países, de nuestras empresas productivas, de nuestras fuentes de empleo, y de nuestro entorno inmediato y mediato. Y un mundo nuevo y mejor, como resultante de este nuevo pacto que apenas se empieza a visualizar, en medio de las alarmas, las tribulaciones, las confusiones y el desconcierto.

La crisis de salud pasará, como han pasado tantas otras, y este virus dejará profundas secuelas, como producto de los nuevos tiempos y de las nuevas circunstancias que imponen la extraordinaria movilidad moderna, las globalizaciones económocas, la interdependencia entre las naciones del orbe, y los nuevos e increíblemente eficientes medios de comunicación que se integran al devastador fenómeno de la infodemia, gracias a los sorprendentes y casi mágicos instrumentos que están a la disposición de cualquiera, en cualquier parte.

Mi opinión personal es que finalmente los efectos económicos que dejará la pandemia de COVID-19 serán mucho más profundos e infinitamente más graves, que los daños en la salud de las personas. Lo comprobaremos en breve, en cuanto se empiecen a levantar las severas medidas restrictivas que se han dictado en numerosos países del mundo.

e- mail: oscar.romo@casadelasideas.com

Twitter: @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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