Un compromiso ineludible

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Un compromiso ineludible 24

A propósito de mi más reciente artículo titulado “Caos”, que fue publicado el viernes pasado en este espacio, recibí un recado de una antigüa amiga, por quien mi esposa y yo sentimos un afecto muy especial y profundo. Una amiga de esas que decimos “de toda la vida”,implicando que ha estado cerca de nosotros durante largo de tiempo, desde los años de la dorada juventud que, si bien han volado, nos han dejado vínculos afectivos imposibles de romper o de borrar.

En su recado me dice esta querida amiga: Chapo, ya escuché tu video-artículo. Bien dices que todavía mucha gente no dimensiona el tamaño del problema de salud, y la terrible crisis económica que resulta de ella. Yo creo que no nos queda mas que encomendarnos a Dios, y esperar que pase esto, cuando al fin su infinita misericordia nos ayude. Ojalá que en tu siguiente artículo nos puedas dar unas cuantas sugerencias de qué música escuchar para los diferentes estados de ánimo. Y un poco de buenas noticias para atemperar las malas que ahí están, y que va para largo que se acaben. Desgraciadamente”.

En el preciso instante en que recibí este recado, se creó en mí un compromiso ineludible. Un compromiso que, además, cumplo con muchísimo gusto, aunque sea en forma parcial. Parcial porque no puedo cumplirlo al 100%, como me solicita mi amiga, y como sería mi deseo, simplemente por el hecho de que no tengo control alguno sobre las noticias que se van generando en el día a día turbulento y desconcertanteque estamos viviendo. Y de ninguna manera voy a incurrir en la estupidez de ponerme a inventarlas, como lo ha venido haciendo el presidente López, cinco días de cada semana, desde hace un año y medio (que para un corazón agobiado equivale a un siglo y medio) en susaborrecibles mañaneras, que representan un insulto imperdonable para la inteligencia de los mexicanos no domesticados.

Pero en fin, la otra parte de lo que mi amiga me solicita sí está a mi alcance, y además constituye algo que me produce un infinito placer: Sugerir esa música especial, que pueda servir como terapia para el espíritu acongojado y agitado de mi amiga, y también el de tanta genteque sufre a consecuencia de la pandemia y de la enorme inquietud ésta que genera, y que a pesar de todo se toman el tiempo para leer o escuchar los sencillos audios que he empezado a realizar [podcasts, como dicen los conocedores] desde hace algunos días.

Si usted me conoce mucho o poco, debe saber que la música forma parte esencial de mi vida. Es una de mis grandes pasiones, que empezó a formarse cuando yo apenas tenía unos 12 o 13 años de edad, y empecé a coleccionar discos. Primero aquellos discos de pasta dura de 78 r.p.m., luego los discos de acetato de 7” y 45 r.p.m. y luego los de 12” y 33 r.p.m. Tiempo después aparecen los cassettes, y posteriormente losdiscos compactos [CDs] que fueron un parteaguas muy importante en el mundo musical.

La tecnología permitió comprimir los archivos musicales con el sistema MP3, y de esa manera en un CD normal fue posible grabar mucha más música que anteriormente. Y luego llegaron los USB y las tarjetas SD con una enorme capacidad de almacenamiento. Ahora es el streaming lo que domina, y son numerosos los sitios que ofrecen música en forma ilimitada, obviamente por un precio. Todos estos cambios fueron modificando paulatinamemte el negocio de la música, y los coleccionistas nos quedamos con nuestras colecciones, que para nosotros son tesoros inapreciables, pero que para las nuevas generaciones no tienen sentido ni valor.

La música ha sido siempre, y sigue siendo, algo fundamental en los estados de ánimo del ser humano. No importan los cambios ni los avances de la tecnología, la música -me refiero a la buena música, la que no pasa, la que es inmortal y se mantiene vigente a pesar de los años- es parte indivisible de la vida. Nos alegra, nos inspira, nos ayuda a superar los momentos tristes y los dolorosos. La música -de nuevo, la buena música- nos eleva a espacios de calma, de serenidad o de exaltación espiritual a los que de ninguna otra manera podemos acceder.

Estos tiempos y estas situaciones que estamos viviendo, por muchos y muy diversos motivos, son en verdad extraordinarios. Nos topamos repentina e inesperadamente con una crisis que jamás pudimos imaginar cuando, hace apenas tres meses, inaugurábamos el año 2020… ¡Cuán lejos estábamos entonces de imaginar el terror y la zozobra que nos acechaban a la vuelta de la esquina!

Para enfrentarlos, y doy por hecho que esta pandemia tardará todavía largo tiempo en mitigarse y desaparecer, necesitamos mantener la serenidad, estar en calma y no caer en la desesperación y el pesimismo. Dios N.S. no nos ha de abandonar, y lograremos superar esta prueba que va a exigir de nosotros, sea cual sea nuestra situación y condición, la totalidad de nuestra energía y toda nuestra entereza, tanto intelectual como espiritual. Y la música -una vez más, la buena música- nos puede ayudar. Ya lo cro que sí.

Y mire usted que la hay para todos los estados de ánimo, desde el más sombrío hasta el más exhilarante. Para esos momentos de reflexión profunda en que entramos cuando pensamos en el destino que nos aguarda ante el embate del coronavirus, yo recomiendo de preferencia la música clásica, en particular la música clásica para piano o violín, dos instrumentos sublimes e ideales. Hay un universo infinito de música de los grndes compositores que puede servir para el efecto.

Pero está también la música New Age que es muy agradable y relajante, en particular los estupendos pianistas que ha producido ese género musical tan especial. Puedo mencionar entre ellos a Bernward Koch, Kevin Kern, Michael Jones, Danny Wright, Tom Barabas, George Winston, David Lanz, Yanni, etcétera. Usted los puede encontrar con facilidad, aunque ya tenga una edad avanzada, con la ayuda de cualquiera de sus hijos o nietos. Por supuesto, también está la música sacra, misas y cantos gregorianos, que son particularmente sedantes. Y no se diga la ópera, las arias inmortales de Puccini, Rossini, Verdi, Donizetti, Mozart, y demás grandes maestros del género operático.

Usted me podrá decir pero hombre, Chapo, hay muchos otros géneros musicales que no estás considerando, y que son muy importantes, y desde luego no le faltará razón. Pero en mi modesta opinión comosimple aficionado a la buena música, si de lo que se trata es de serenar el espiritu y de aquietar el ánimo, no hay nada mejor que la música sedante, la música que eleva el espíritu en vez de agitarlo. Pero claro, cada quien puede y debe buscar y encontrar aquello que le lleve al estado de ánimo que mejor le convenga, en estos momentos de profunda mortificación. Yo simplemente lo que hago es ofrecer mi punto de vista sobre lo que a mi juicio resulta mejor y más conveniente, para aliviar el dolor y mitigar la tristeza que nos invade a muchos de nosotros, en estos momentos.

Ya hemos iniciado la Semana Santa de este año que en muchos sentidos está resultando aciago. Vienen los días grandes. Los días con que culmina la cuaresma, que los católicos tradicionalmente dedicamos -al menos en teoría- a la reflexión, a la meditación, el reencuentro con con nuestro Creador, con nosotros mismos, y con los que nos rodean. Tiempos de introspección, de arrepentimiento y de perdón. Ideales para revisar nuestras actitudes, nuestra forma de ser, y la forma como estamos enfrentando esta pavorosa situación que nos ha estallado en pleno rostro, y que nos ha sorprendido en las peores condiciones de indefensión y vulnerabilidad, como sociedad en franco proceso de descomposición.

No sabemos con certeza cuánto durará esta crisis, y ya hemos hablado anteriormente de las consecuencias negativas que tendrá en diversosaspectos. Toca ahora buscar y encontrar las reservas de fortaleza de ánimo que nos puedan quedar, después de tanta calamidad y contratiempo. Si algo ha caracterizado siempre al pueblo mexicano es eso: su resiliencia, y su capacidad de sobreponerse a las más grandestragedias. Y estos son, sin la menor duda, momentos trágicos en los que con nuestras actitudes personales, y el comportamiento colectivo, habremos de determinar ese porvenir que hoy se nos presenta incierto,nebuloso y profundamente adverso.

e- mail: oscar.romo@casadelasideas.com

Twitter: @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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