Un ciudadano de luto

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Un ciudadano de luto 9

Amigos y amigas, el viernes pasado, en el espacio de comunicación que he llamado “Unos Minutos con El Chapo”, les había ofrecido presentarles este día lunes un tema amable y agradable, para alternar con los temas duros que inevitablemente debemos abordar, y que dejan el ánimo cargado de sentimientos amargos que surgen ante lo que está ocurriendo en nuestro país.

 

Pero eso no es posible. No se vale dibujar paisajes color de rosa, y hablar sobre mundos románticos que nos apartan de las crueles realidades que el país entero está viviendo.

 

Hoy me he vestido de negro de pies a cabeza, aunque no puedan ustedes verme de cuerpo entero. El negro es un color que tradicionalmente se asocia con los momentos de duelo por el fallecimiento de algún familiar o amigo cercano, y aunque en lo personal nunca he comulgado con esa vieja costumbre que tenían las bisabuelas y las abuelas, hoy siento en lo más profundo de mi alma que la situación en que se encuentra el país, lo amerita. El Chapo Romo, su amigo y servidor, está de luto.

 

En esta ocasión me veo precisado a hablar en primera persona, porque me parece del todo incorrecto hacerlo en plural, asumiendo que todos ustedes comparten el sentimiento de pesar que me embarga en estos momentos aciagos y de profunda amargura. No deseo compartir con nadie el dolor sordo y profundo que siento en estos momentos. Quiero que sea mío, y solamente mío.

 

Estoy de luto porque han muerto varios amigos íntimos con los que me sentido identificado a lo largo de casi toda mi vida; amigos para mí muy valiosos y apreciados: la democracia, la libertad individual, y el respeto a los derechos de manifestación y a la libertad de expresión. La paz, la tranquilidad y la esperanza.

 

Todos ellos fueron vil y arteramente asesinados el sábado 19 por la tarde y parte de la noche en la Avenida Juárez de la Ciudad de México, con los tres agravantes: premeditación, alevosía y ventaja. Las víctimas principales fueron las libertades que he mencionado antes, y las víctimas secundarias fueron los manifestantes que marchaban en forma pacífica y con absoluto respeto las leyes y al orden hacia la Plaza de la Constitución, con la intención de establecer un plantón en lo que comúnmente conocemos como El Zócalo capitalino.

 

Los 15 o 20 mil manifestantes, la cantidad que haya sido es lo de menos, no pudieron lograr su propósito: según dicen fueron interceptados por algo así como 50 mil efectivos, entre miembros de las fuerzas armadas nacionales, policías de la Ciudad de México y elementos de la Guardia Nacional. Un impresionante despliegue de elementos que fueron utilizados para reprimir a los ciudadanos que marchaban pacíficamente, en completo orden, que no portaban palos y que no arrojaron una sola piedra y no profirieron ningún insulto en contra de las hordas represivas lanzadas contra ellos.

 

Visto dede cierta perspectiva, en realidad no se trató de un despliegue de fuerza por parte de las autoridades federales y de la Ciudad de México, sino de la demostración palpable y indudable de un miedo cerval, un miedo/pavor que se convirtió en pánico abierto, en primer lugar y en orden descendente de acuerdo a las jerarquías, por parte del presidente López Obrador, que debemos  señalar como primer responsable por ser el comandante supremo de las fuerzas armadas; en segundo término Claudia Sheinbaum, la mujer de rasgos duros y rostro avinagrado que mal-gobierna la ciudad capital, por ser la que comanda las fuerzas públicas de la Ciudad de México; y también Alfonso Durazo Montaño, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, a cuyas órdenes y disposición se encuentra la Guardia Nacional.

 

México es un país tan grande que sus partes, las entidades que en forma cada vez más precaria se mantienen dentro del llamado “Pacto Federal”, parecieran pertenecer a países diferentes por sus culturas y formas diversas  de pensar, sienten y procesan en forma diferente este tipo de sucesos deplorables. Pareciera que la Ciudad de México es un gigantesco crisol donde concurren y se fusionan todas, o la gran mayoría de las frustraciones, resentimientos y amarguras que inundan el territorio nacional, sin importar la comunidad de que se trate, la distancia y la localización.

 

Con una suerte de fascinación enfermiza, y una mezcla de sentimientos de horror y repulsión, estuve contemplando durante largo tiempo los diversos videos y comentarios sobre los sucesos que estaban teniendo lugar allá en la capital del país, y que fueron difundidos en forma profusa a través de las redes sociales. Soldados, policías y guardias nacionales haciendo un frente común en contra de ciudadanos pacíficos que trataban de ejercer el derecho inalienable de circular y de expresarse libremente.

 

El sábado por la mañana antes del medio día, si mal no recuerdo, compartí con los integrantes del chat que he llamado “Megagrupo” un comentario de audio en el que expresaba mi preocupación sobre la situación política y social en que se encuentra el país, y mis inquietudes acerca de lo que muy probablemente va a suceder el próximo año, luego que transcurran las elecciones y que conozcamos los resultados que, sean cuales fueren, no pronostican nada bueno, sea que López Obrador mantenga el control sobre el Congreso Federal, o le sea arrebatado mediante el voto de los ciudadanos.

 

Lo ocurrido el día sábado allá en la capital nos habla claro y fuerte de la razón que me asiste al abrigar esos temores, que no son para nada infundados. Y eso no es porque aquí en Hermosillo, y en el estado de Sonora en general, exista un clima político y social de inquietud y zozobra como lo hay en otras partes del país. Como dije, pareciera que Sonora se localizara en otro continente, o peor aún, en otro planeta, en cualquier nebulosa distante.

 

Difiero con la opinión de quienes piensan que no existe una oposición real en el país. Existe, y aunque sea de características diferentes, según la región del país de que se trate, es y va a ser determinante en el resultado de las próximas elecciones. Coincido, sí, en que lo que podemos considerar “oposición” no está debidamente organizada, o que se encuentra totalmente desperdigada y desvinculada, y que no tiene una organización formal que le dé cohesión y rumbo. Pero eso no significa que no exista, y menos aún que no se pueda y no se vaya a incrementar en los meses que faltan para el día de las elecciones el año que viene. Esa será, sin duda, la fecha clave, la que debe importarnos, haya sido la que haya sido nuestra actitud y comportamiento en los tiempos previos.

 

En referencia al paisano sonorense Alfonso Durazo, fuerte aspirante a la candidatura de MORENA a la gubernatura del estado, y uno de los tres principales responsables de lo ocurrido el sábado en la marcha organizada por la organización “FRENA”, que fuera frustrada por las fuerzas represivas combinadas formadas por soldados, policías y guardias nacionales, debo decir que su actuación en el marco de dicho evento debe ser evaluada con precisión y extremo cuidado por parte de los ciudadanos de Sonora, que tendremos que decidir en junio del próximo año quién será nuestro próximo gobernante.

 

Pocas veces como en esta ocasión, se nos ha ofrecido la oportunidad de observar con tanta anticipación y claridad el perfil de uno de los principales aspirantes, como es el caso de Alfonso Durazo. Entre tantos aspectos negativos esto debe ser considerado como una circunstancia altamente positiva, desde el punto de vista electoral. Evidencias abundantes y palpables de cómo es, cómo piensa y de qué manera actúa el que sin duda es uno de los principales aspirantes a gobernar Sonora.

 

Ya no son relevantes los antecedentes políticos que conocemos de Durazo. Atrás, dispersos en su brumoso y confuso pasado, quedaron sus diferentes filiaciones a lo largo de los muchos años que tiene de desenvolverse en el mundo de la política, para muchos política sotanera, de albañal, en la que se diluyen las virtudes y los principios éticos e ideológicos de tantos personajes que presumen de ser una cosa, y terminan siendo otra, totalmente diferente.

 

Aquí y ahora tenemos a la vista los hechos duros, crudos, descarnados y contundentes, que nos dicen o nos deben decir lo que necesitamos saber para tomar nuestra decisión, en el momento definitorio.

 

“Sobre aviso no hay engaño”, reza un viejo refrán. En aproximadamente tres meses, a lo sumo, estarán definiéndose los candidatos para los diferentes cargos que se disputarán en la elecciones de 2021. Todos son sin duda importantes, desde las diputaciones locales hasta las presidencias de los municipios más remotos y menos poblados, hasta los más grandes y densos, que obviamente son los más peleados y ambicionados.

 

Pero la gubernatura estatal es, sin la menor duda, la más importante, por todo lo que implica y conlleva para los poco más de tres millones de personas que habitamos este estado, que muchas veces y en tan diversos sentidos, parece tan alejado de la mano de los dioses que habitan el Olimpo del poder.

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top