Tijeras y navajas afiladas

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Tijeras y navajas afiladas 47

Sin importar su situación pecuniaria, ni el nivel socioeconómico en que se ubique, todo mexicano sabe y entiende que la educación, la salud y la seguridad representan las tres principales prioridades nacionales. Y esto no es algo reciente, sino de siempre, de toda la vida. Dentro de esta trilogía de prioridades, e independientemente de las opiniones que se puedan emitir en contra, la salud debe ocupar, sin la menor sombra de duda, el primer sitio.

El razonamiento en que se apoya la anterior afirmación es relativamente sencillo de entender: Siendo la educación y la seguridad dos aspectos de primordial importancia para el pueblo mexicano, de nada sirven y pasan a un segundo término si no se tiene salud. Puede una persona ser muy culta y poseer un alto nivel educativo, pero ¿de qué le pueden servir si está enfermo? Y del mismo modo, si una persona cuenta con seguridad y vive tranquilo y alejado de la violencia que impera ¿de qué le sirve si no cuenta con buena salud para disfrutar de esa paz? Y lo mismo se puede decir respecto al dinero, al amor, a la posición social, e incluso del poder político y de todas esas situaciones que componen la pirámide de los anhelos y ambiciones normales de la gente. Por eso se dice, y se dice bien, que la salud es primero.

Hace cuando menos cinco años, y tal vez un poco más, que empecé a escuchar que la medicina social se encontraba en crisis, y al hablar de medicina social es necesario incluir al sector de la salud pública en forma integral. Amigos míos, médicos y especialistas en la materia que entienden y conocen este sector desde sus entrañas, empezaron a ofrecerme sus análisis, y a explicarme la importancia de poner remediode inmediato en los problemas y deficiencias de las instituciones de seguridad social, que son los pilares en este renglón que es vital para decenas de millones de mexicanos, cuya salud pende y depende de que el sistema de salud nacional funcione de manera correcta.

A nivel estatal tenemos en Sonora al ISSSTESON, y a nivel federal al ISSSTE y al IMSS. Esta última es por mucho la institución de seguridad social número uno en el país, tanto por su dimensión como por su cobertura. Actualmente el IMSS atiende aproximadamente a poco más de 75 millones de asegurados, lo que equivale aproximadamente al 60% de la población nacional. Seis de cada 10 mexicanos dependen del Seguro Social para el cuidado de su salud, lo cual nos habla en forma clara y contundente de la importancia que tiene esta enorme, descomunal institución que ahora, desde hace unos días, ocupa las notas principales en las redes sociales y los medios escritos y electrónicos nacionales por sus problemas estructurales y financieros internos.

La crisis que padece esta institución no es nueva, hay que decirlo, porque efectivamente proviene de años anteriores, pero también hay que decir que la crisis actual es de extrema gravedad, de efectos acumulables y escalonados, y se agrava en alto grado con motivo de los recortes de recursos que la Secretaría de Hacienda ha aplicado al Sector Salud federal, y que afecta a la friolera de 75 millones de mexicanos. Con motivo del escándalo nacional que se ha suscitado, se acaban de liberar 800 millones de pesos para el Sector Salud, pero aún faltan otros mil 600 millones por entregar. El salvaje recorte de recursos, más el incremento en la carga de asegurados con la desaparición del Seguro Popular, y la incorporación de las trabajadoras del hogar, ha puesto a la institución a parir puercoespines en reversa, como se dice coloquialmente.

Los efectos hasta el momento son difíciles de dimensionar a plenitud, por lo reciente del asunto, pero es previsible que la crisis crezca y se amplíe en forma tal que puede fácilmente representar el problema número uno del actual sexenio. Por lo pronto los titulares de 26 instituciones médicas han entregado a los legisladores federales un documento donde señala las afectaciones causadas por los recortes presupuestales realizados.

Los analistas y comentaristas de radio y televisión, así como los columnistas de mayor renombre y prestigio a nivel nacional, han estado ofreciendo abundantes comentarios y análisis al respecto. En las redes sociales, específicamente Twitter, que es donde yo me muevo principalmente, los cañonazos han sido también sonoros y trepidantes, yde entre centenares de mensajes posteados he seleccionado una tercia de tweets, que como botones de muestra voy a ofrecer al lector nomás para que agarre la onda:

1.- “Se avecina una crisis en Salud Pública sin precedentes en México, y temo decirles que los menos afectados serán los fifís”: Luis González @luis_gj.

2.- “Los hospitales de especialidades confirman que los recortes y la retención del presupuesto, los puede llevar al coma operativo”: @brozo xmiswebs.

3.- “Me acaban de explicar de manera detallada cómo, más allá del recorte del presupuesto a la salud, la crisi de desabasto de medicamentos no solo continuará durante el resto del año en las instituciones del gobierno, sino que se agravará terriblemente durante los meses siguientes”: Jorge Leiner @jorg3leiner

Pero ¡alto la música! si usted piensa que la crisis en materia de salud se circunscribe a la esfera de las instituciones oficiales de seguridad social, permita que lo desengañe y lo saque del error. La crisis va mucho más allá y tiende a volverse general, sin dejar sentido a nadie (excepto tal vez a aquellos que se encuentran en una situación ampliamente desahogada y solvente).

Se dice que para los orientales la palabra “crisis” es sinónimo de oportunidad. Pero en nuestro país el término ”crisis” tiene connotaciones de desmadre, de caos y desbarajuste. En México la crisis en materia del cuidado de la salud tiende a abarcar a sus 125 millones de habitantes, con muy reducidas y contadas excepciones.

Los incesantes y desproporcionados incrementos en los costos dehospitalización, en los precios de los tratamientos y medicamentos, y los honorarios médicos, incide cada vez más drásticamente en la capacidad de atender la salud de las familias, y las clases media superior, media y media baja están resultando ser las más afectadas. Quienes pertenecen a estos segmentos de población se están siendo cada vez más vulnerables, y enfrentan crecientes dificultades para hacer solventar los costos en el cuidado de la salud.

Buena parte de esas familias han utilizado las pólizas de gastos médicos como un recurso adecuado para resolver el delicado e ineludible renglónde la salud personal y familiar. Y esa solución había funcionado razonablemente bien, mientras la economía del país permanecía en situación estable y la capacidad financiera familiar lo permitía. Pero esa situación ha empezado a cambiar de un tiempo a la fecha, y recientemente, con la inseguridad en el rumbo que lleva el país, y las controversiales medidas que ha estado tomando el gobierno de la 4T, se está agravando rápidamente.

La población del país envejece paulatina e inexorablemente, y los costos en la atención de la salud y el cuidado de las personas en edad avanzada son cada vez más altos. El modelo moderno de familia que se ha instalado en las diferentes comunidades mexicanas, con formas nuevas y diferentes de pensar, y la frecuentemente incomprensible mutación de valores y principios, definitivamente no contribuyen a mejorar las perspectivas en ese terreno… ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo enfrentar y resolver este tremendo, desafiante y angustiante nudo gordiano que tenemos ante nosotros?

El panorama en los tiempos por venir luce ciertamente sombrío y desconsolador, y el despilfarro insensato de recursos públicos, el populismo deschavetado e insano, el abandono de la productividad nacional como piedra angular del desarrollo y el progreso nacionales, la costosísima cancelación de obras de alto perfil y las absurdas inversiones improductivas que se tienen planeadas, más los recortes en casi todos los rubros y servicios prioritarios para financiar las políticas de control de las masas empobrecidas, nos coloca ante un escenario muy probablemente catastrófico.

No tiene sentido actuar como los avestruces, que ante cualquier peligro van y esconden la cabeza en la arena, dejando expuestas las nalgas. Es hora de activar las alarmas y encender los focos rojos, ante el tenebroso escenario que tenemos ante nosotros. Cada quien desde la trinchera que ocupa, y todos juntos luchando como un solo hombre, tendremos que resolver los problemas que nos agobian, y devolverle cuanto antes el rumbo correcto a México, el único país que tenemos.

En Tweeter soy @ChapoRomo

e-mail: schapporomo@gmail.com

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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