Tiempos tormentosos

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Tiempos tormentosos 19

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” Mateo 11:28-30

En los momentos de tribulación, cuando el horizonte de nuestras vidas se carga de nubes que presagian malos tiempos, cuando las situaciones en nuestra vida son adversas, o parecen serlo, y cuando nos embarga la angustia, la desesperación y la incertidumbre, El Señor, nos dice: “venid a mí, y yo os consolaré”.

No diré que en estos momentos todo nuestro México se encuentra en una situación así. De ninguna manera me atrevería, y no sería del todo correcto, puesto que todavía permanece viva la luz de la esperanza en muchos de nuestros compatriotas, pero percibo claramente que poco a poco se va extinguiendo esa luz que brilló cegadora durante la jornada electoral del pasado primer domingo de julio, y que guió la voluntad de 30 millones de connacionales hacia la elección probablemente más apabullante, más inverosímil y menos atinada  de nuestra historia como nación.

Ante nosotros se presentan tiempos que se perciben tormentosos y llenos de interrogantes, que nos alteran y llenan de temores acerca de lo que nos espera en los años que vienen. Han bastado apenas cuatro meses desde el insólito resultado electoral que ha puesto a Andrés Manuel López Obrador en la ruta del poder supremo, para que en la mente de muchos mexicanos -millones, seguramente- se empiece a enseñorear la duda, una duda que corroe y destruye lo que a todas luces fue un simple sueño de verano, del que empezamos a despertar de la manera más ruda… la manera cruel y despiadada de la realidad.

En estas condiciones, y ante este inquietante panorama, muchos de nosotros (y muy probablemente no todos) volvemos nuestros ojos hacia la fe que profesamos, sea cual sea. En ella buscamos el consuelo y la certidumbre ante la inquietud y la inseguridad que impregnan nuestros días y noches, y nuestro entorno de vida. Dios nos observa y nos muestra constantemente el camino… y el único camino posible es Él, y siempre Él. Y sin cesar nos está enviando diverso tipo de mensajes, directos o indirectos, para que no extraviemos el camino, y encontremos esa paz y esa tranquilidad que se nos escapan como arena entre los dedos.

Entre esos mensajes he encuentrado uno que me parece particularmente aplicable, exacta y precisamente a la medida de la situación que se presenta ante nosotros y que tiene llenos de dudas e inquietudes. Es una preciosa prédica del pastor cristiano portorriqueño Otoniel Font, de la cual, si usted lo permite, extraeré algunas fracciones que aparecerán en letra cursiva para destacarlas y diferenciarlas, con las que intercalaré mis propios comentarios, de acuerdo a la exigencia que impone el momento que vivimos en México.

“Que Dios sea tu prioridad”

“En medio de la sequía tú puedes recibir un milagro, en tu casa puede haber provisión, en medio de la crisis. En medio de la crisis, hay que entender que la solución vendrá del lugar que la gente menos la espera, pero que Dios ha establecido estratégicamente para bendecirte. Tú que no tienes trabajo y vives con temor, no toques a las puertas que siempre has tocado. Camina con fe y obedece porque tu ayuda viene de los lugares más inusuales. No permitas que tu mente, tu percepción, te saque del milagro que Dios tiene preparado para ti”.

La sequía de la que habla la prédica del pastor Font, representa de manera simbólica las carencias que proliferan y el arribo de nuevos infortunios a las vidas de millones de mexicanos. Unos ya lo perciben, y otros todavía no, pero a todos les habrán de llegar los infortunios, de una u otra manera, con mayor o menor dureza, pero a todos les llegarán. Hasta el momento solamente tenemos ante nosotros los primeros vestigios, las primeras señales, pero cada vez son más las voces que nos previenen sobre lo que pudiera venir más adelante. Nuestras vidas son campos de siembra en las que a veces los frutos se dan en abundancia y con  generosidad, y otras veces solo producen ramas secas y abrojos. Es en esos momentos de sequía cuando más necesitamos de nuestra fe, y cuando más necesitamos confiar en Dios.

“El milagro llega a tu vida por varios factores: Tener una necesidad, y poner a Dios primero… ¿Perdiste el trabajo? En vez de quejarte y encerrarte, corre a la casa de Dios para darle el primer lugar. Si recibes un diagnóstico médico no alentador, corre a la casa de Dios primero. No le tengas miedo a las malas noticias, a la mala economía, a la sequía. Hay muchos saliendo del país, pero tú pon tu confianza en Dios, y ponlo a Él en primer lugar. De lo poco, Dios puede comenzar a bendecirte y llevarte a un nuevo nivel. Él no tiene que cambiar un país entero y todo el mercado para bendecirte a ti. Simplemente pon a Dios primero, y habrá multiplicación en tu hogar”.

Cada vez hay más mexicanos lastimados por la crisis económica, por la violencia y la inseguridad, y por los desajustes financieros que constantemente está sufriendo el entrono nacional y global. Nadie puede pregonar que está a salvo. Nadie, ni siendo rico y poderoso, puede asegurar “a mí no me pasará, a mí la sequía no me afectará”. Si de algo podemos estar seguros en estos momentos, aunque no lo veamos todavía con absoluta claridad, es que nuestro país está a las puertas de grandes cambios y de transformaciones, y que mientras unos prometen que esos cambios y transformaciones serán maravillosos para todos, otros advierten que pueden significar la ruina total para el país que hemos construido, para las instituciones que nos hemos dado, y para el futuro de aproximadamente 125 millones de seres humanos.

Hay diversas formas de enfrentar una situación tan inquietante como la que tenemos ante nosotros, como pueblo: Podemos aferrarnos al pragmatismo insensato de creernos súper poderosos, y suponer que todo pasará sin que llegue a tocarnos, porque nos consideramos individual o colectivamente fuertes, y porque contamos con capacidades personales que nos vuelven invulnerables; o podemos refugiarnos humildemente bajo la sombra de nuestra fe. La decisión de qué hacer, y cómo enfrentar los tiempos aciagos que nos esperan, depende única y exclusivamente de cada quien. El nivel de responsabilidad varía de acuerdo a las circunstancias individuales, y determina en muchos casos el tipo de decisión que se toma.

Un diagnóstico de muerte cierta. Un cambio repentino de situación económica o laboral. Una desgracia inesperada que afecta a nuestra familia… son muchas y muy diversas las circunstancias que llegan a afectarnos desfavorablemente. El secreto es no permitir que el mundo que nos rodea establezca y determine nuestras prioridades. Como personas de fe, tenemos que poner a Dios primero. Si no somos personas de fe, dejemos que el entorno gobierne y controle nuestra vida y nuestra forma de enfrentarla… Dios está siempre ahí para nosotros, pero ¿estamos nosotros aquí para Él?

Vienen tiempos y momentos en que seremos puestos a prueba, y nuestras convicciones serán exigidas al máximo. A mis 81 años de vida jamás he experimentado tanto temor como en estos momentos. No solamente es producto de la edad, aunque obviamente la edad es un factor que influye, sino que las evidencias no mienten ni engañan, y nos están hablando claro, fuerte y con estruendosa contundencia. Las nubes negras son reales, los truenos y los relámpagos también lo son.

Aquí y ahora debemos de asumir posiciones y cavar las trincheras desde las cuales cada quien va a entablar la lucha contra los enormes retos que nos aguardan, apenas al clarear del segundo día del próximo mes de diciembre. Aquellos que escuchan los truenos y ven el cielo relampaguear, y no se hincan llenos de pavor, son unos insensatos, que merecen lo que les va a pasar.

“Si hacemos de Dios nuestra prioridad, jamás nos faltará lo indispensable, y el mal no podrá contra nosotros”

Espero su comentario en: oscar.romo@casadelasideas.com
En Tweeter soy @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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