Quiero dormir cansado

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Quiero dormir cansado 69

Hay veces en que el cansancio es bien venido, porque nos compele a entrar en un receso, e inclusive en ocasiones el agotamiento nos obliga a arrojar la toalla, abandonando de plano la lucha. Por eso tiene un sentido actual la canción que hace algunos años fuera un gran éxito, y que lleva por título el mismo que le he puesto a este artículo. Nos cansamos de vivir lo que nos trae esta vida actual pero, agotados de mente y cuerpo, no atinamos a descender del carrusel para salir del ritmo alucinante y agobiante de nuestro día a día. Hagamos lo que hagamos y nos dediquemos a lo que nos dediquemos, la monotonía, la uniformidad, la repetición ininterrumpida de nuestras actividades habituales, hacen que nuestra vida se vuelva insípida, anodina, sin sentido ni objeto, y eso nos convierte en simples reos de la existencia, no en protagonistas de algo que valga la pena.

Absortos y extraviados en los temas que los medios de comunicación -la mayoría de ellos brutalmente contaminados y pervertidos- vomitan incesantemente dentro de nuestras mentes; atentos a las cosas y acontecimientos que en realidad las más de las veces no nos aportan nada positivo, e inducidos por voces que poco o nada tienen que ver con nosotros, con nuestros proyectos, propósitos y planes de vida, que son lo que en primera y última instancia nos importa, vamos permitiendo que otros tomen en sus manos -para sus muy particulares fines, casi siempre inconfesables- las riendas de nuestra existencia. Y luego nos quejamos, nos revolvemos incómodos, molestos y frustrados, porque nos percatamos de que hemos perdido el rumbo, y no tenemos una idea clara y precisa de qué es lo que nos mueve y hacia dónde vamos.

Si esto que comento nos sucede en nuestras vidas privadas a muchos de nosotros -tal vez a la mayoría- imagine lo que ocurre en los gobiernos que emanan de los diferentes partidos que, en un declive constante e irreversible, se están convirtiendo en los peores enemigos del bien común, del bien vivir y del bien ser. Dentro de los partidos cohabitan las más variadas especies que conforman el sub género político, y de esa infra especie brotan las estructuras humanas que luego se convierten en los equipos que gobiernan, o hacen como que gobiernan.

Una de las peores y más peligrosas formas de pervertir el servicio público es la cada vez más frecuente costumbre de filtrar información hacia determinados medios y comunicadores, seleccionados precisamente por su propensión a difundir rumores sobre las frecuentes fallas administrativas, las corruptelas, los chismes sobre comportamientos irregulares de determinados funcionarios a los que se desea perjudicar, ya sea para obstaculizar su carrera, para cobrarse algún tipo de ofensa, o simplemente por el placer perverso de hacer daño, nomás por hacerlo. Si dichos filtradores de basura se pueden calificar como alimañas de la peor clase, los medios y comunicadores que aceptan servir como hilos conductores, medrando y adquiriendo popularidad entre los adoradores de la porquería, lo son mil o diez mil veces más.

Conversando con un amigo de muchos años, un hombre que ha desarrollado una distinguida carrera como funcionario público y que por lo tanto conoce a la perfección las entrañas del mundo oficial, me comentaba sobre este tema: “El problema de las filtraciones se empieza a dar desde el preciso momento en que se conforman los equipos en las diferentes áreas de gobierno con elementos de chile, de dulce y de manteca, es decir, al ahí se va, atendiendo a determinados compromisos adquiridos y sin considerar la personalidad ni la identidad de fines y propósitos de cada individuo. Entonces se pierde el liderazgo responsable de controlar al grupo y mantener la indispensable armonía en el funcionamiento de los equipos. Esos elementos, carentes de una mínima identidad de grupo, empiezan a soltar la sopa porque no se sienten parte de un equipo, y al que no le salpica le chorrea. Eso pasa siempre, y por desgracia las nuevas generaciones, pragmáticas y desvalorizadas, simple y sencillamente se dedican a ir por lana sin buscar adquirir experiencia y despreciando el sentido social que conllevan los cargos que les han sido conferidos, y con ellos el desempeño de una función pública sana y responsable. Y por eso sucede lo que sucede, y por eso estamos como estamos, mi Chapo”.

A poco más de dos años de distancia de haberse dado la segunda alternancia en el gobierno de Sonora, el fenómeno malsano de las filtraciones cobra cada día mayor volumen, velocidad y peligrosidad. Los rumores, bien o mal fundamentados, cobran actualidad y entran en una metástasis explosiva como ocurre con los tumores malignos. E involucran a toda clase de funcionarios, desde los de muy arriba hasta los de muy abajo, aunque en especial a los de primerísimo nivel, sin respetar sexo ni posición. Las aguas que durante dos años se habían mantenido dentro de un cauce razonable y corriendo más o menos plácidamente, empiezan a salirse de madre, a revolverse y enturbiarse, y a emitir fétidos olores. Algunos de los hombres y mujeres que detentan el poder y ocupan los principales cargos lo han detectado, pero no todos le han dado la debida importancia, y desde luego algunos de los que lo saben no han reaccionado en la forma adecuada. Por angas o mangas se han hecho de la vista gorda, permitiendo que las filtraciones se sigan dando, y continúen emponzoñando el clima político y social de la entidad. Mala cosa, por donde se le vea.

Hay ciertos espacios de comunicación en nuestro estado que son los favoritos de los filtradores. Espacios que han sido incapaces ganarse a pulso un prestigio sólido que los sustente y que, con la bandera ficticia del ejercicio de un periodismo de vanguardia, combativo, valiente y honesto -calificativos desde luego otorgados a sí mismos- navegan a la deriva en canoas desfondadas por las aguas cenagosas de un caudaloso río de basura. Sin embargo, y por motivos absolutamente explicables, son los más solicitados y favorecidos por el llamado “círculo rojo”, o sea ese mundillo microscópico integrado por personas imbuidas de una conciencia inflamada de su propia importancia, que habitualmente se genera dentro de las entrañas de los gobiernos, año tras año, en todas y cualquier parte de nuestro país, en un ciclo interminable.

Y estos personajes luego se revuelven rabiosos y a la vez sorprendidos, cuando los comunicadores favoritos que alimentan con sus filtraciones les apuñalan por la espalda, porque la traición es parte de su naturaleza auténtica y verdadera. No hay peor perro que aquel que termina mordiendo la mano que le lanza los huesos y los desperdicios con que alimenta su actividad profesional… Y al final del día ¿quién tiene más culpa, el perrero o el perro?

En diferentes ocasiones, al comentar con determinados funcionarios y compañeros comunicadores sobre esta situación, y que me piden mi opinión acerca de la forma de solucionar este asunto y ponerle un hasta aquí, mi respuesta es invariablemente la misma: Dejen de alimentar a los perros de la calle, mándenlos a la perrera municipal y, si el caso lo amerita, investiguen a fondo las fuentes de donde brota la información y el financiamiento, y córtenlas de cuajo. Y como dice el refrán popular: “muerto el perro se acaba la rabia”.

Considero innecesario que yo identifique a los medios y comunicadores que se comportan como los perros de la calle, ni a los funcionarios que gustan de darles de comer, arrojándoles pellejos y desperdicios para ganarse una lealtad que siempre resulta trágicamente frágil. Supongo que los lectores y en general los usuarios de los medios de comunicación locales y regionales, así como los adictos a las redes sociales, tienen la capacidad mental suficiente como para determinar quién es quien, y de qué pie cojea, en este campo profesional plagado de cucarachas, piojos, chinches, alacranes y otros insectos especímenes de fauna nociva. Puede sonar demasiado duro, y tal vez lo sea, pero creo que es importante decirlo, airearlo a los cuatro vientos, para que todo aquel que lea estas líneas saque sus propias conclusiones.

Este pernicioso fenómeno que tiende a generalizarse y convertirse en una parte integral del ambiente político, les afecta en forma casi exclusiva a los gobiernos y quienes gobiernan, y que en el pecado están llevando la penitencia. Estos patéticos entes deformes, auténticos frankensteins de la comunicación, son creatura de los gobiernos, y los gobiernos son por lo tanto los principales amenazados por los monstruos que han creado. En un afán insano de buscar canales de difusión a modo, nunca se percataron que esos canales eran los tubos de albañal de una profesión que habiendo sido antaño noble y honorable, se ha ido convirtiendo en un prostíbulo donde a cambio de información se venden la honra y el prestigio.

Y la honra y el prestigio en el mundo del periodismo son como el hímen femenino, que una vez que se rompe es imposible de reponer.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com
En Tweeter soy @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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