Plan de Desarrollo 2015-2018

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Plan de Desarrollo 2015-2018 262

La crónica falta de planeación en el desarrollo económico y el crecimiento urbano de Hermosillo, nuestra ciudad, ha sido uno de mis temas favoritos desde hace muchos años, cuando menos treinta, desde que por allá a mediados de 1984 hacía mis pininos en el arduo, aunque con frecuencia gratificante, oficio de escribir columnas en aquel Imparcial que se fue para nunca jamás volver. Terminaba el sexenio de Samuel Ocaña (PRI) y el trienio de Casimiro Navarro (PAN) y el contraste en los estilos y las formas de gobernar, independientemente del nivel, era por demás impresionante. Ocaña uno de los mejores gobernadores que ha tenido Sonora, y Casimiro, uno de los más grises, y mire usted que hemos tenido unos alcaldes realmente para llorar.

Luego vendrían Héctor Guillermo “Temo” Balderrama (excelente) Carlos “Calolo” Robles y su sustituto Edmundo “Mundo” Astiazarán (deplorables ambos), Guatimoc “Guaty” Iberry (excelente), Gastón González (infumable), Jorge Valencia (regular), Francisco Búrquez (pésimo), Dolores del Río (aceptable), Ernesto “Borrego” Gándara (muy bueno), Javier Gándara (horroroso), Alejandro López Caballero (tantito peor) y hoy tenemos al “Maloro” Acosta, a quien ya tendremos oportunidad de calificar, cuando concluya su período. Seis alcaldes priistas (contando al “Maloro” y seis panistas (contando a Casimiro) desde 1982 hasta la fecha.

Gobiernos municipales entre muy buenos a excelentes solo tres, de regulares a buenos un par de ellos, y todos los demás entre malos y pésimos… ¿Y nos preguntamos hoy en día por qué Hermosillo está como está? Treinta y cuatro años transcurridos entre 1982 y 2016, doce gobiernos municipales y de ellos solo tres gobiernos de excelencia, y todos sin excepción bajo el denominador común de una grave o total ausencia de planeación del crecimiento y desarrollo urbano. En estas condiciones se podría decir que Hermosillo, siendo la capital del Estado de Sonora, ha sobrevivido de milagro, porque ninguna ciudad que se precie puede convertirse en un lugar digno y con calidad de vida para sus habitantes, cuando crece y se desarrolla sin un debida planeación, cuando se le deja a la buena de Dios… al “ahí se va”.

Los tradicionales planes de desarrollo solían elaborarse en las profundidades de las dependencias de gobierno plagadas por oscuros burócratas sin el menor contacto con la realidad, y sin tomar en consideración las necesidades de la gente que habita en las ciudades. Planes de desarrollo que, obviamente, servían para lo mismo que la mítica Carabina de Ambrosio, es decir, para maldita la cosa, y la bola continuaba rodando. Sin embargo Hermosillo seguía “dando el parchazo” gracias al soprendente desarrollo económico propiciado por el “boom” agrícola de la Costa de Hermosillo, que hizo que nuestra ciudad abandonara su modorra de décadas y se convirtiera en una comunidad pujante y àvida de entrar a la modernidad. Pero debajo del oropel de aquel crecimiento explosivo fueron quedando en animación suspendida los vicios y las deficiencias que genera la falta de planeación urbana.

Los efectos de la falta de planeación urbana de décadas están a plena vista. Hermosillo llegó al límite y simple y sencillamente no es posible seguir por el mismo camino que hemos seguido durante tantos años, es decir, a menos que no nos importe seguir viviendo en medio del desorden, el caos urbano, la violencia, la falta de sustentabilidad y el derrumbe general de nuestra calidad de vida. Es muy probable que en estos momentos nos encontremos ante nuestra última oportunidad, de manera que o es ahora, o ya no será nunca, en un dramático juego de destinos que no admite más dilaciones ni titubeos.

El jueves pasado, en un evento realizado en la plaza “Alonso Vidal”, bajo la media sombra que proveía una enorme techumbre de malla y estructura metálica, y ante una muy nutrida concurrencia mitad funcionarios y mitad ciudadanos, Manuel Ignacio “Maloro” Acosta dio a conocer el Plan Municipal de Desarrollo 2015-2018. Un plan que, de entrada, tuvo buena aceptación, más allá de la tibia y cortés acogida que suele otorgar una concurrencia a modo. Yo acudí porque este es un asunto que me importa, y que considero de extrema importancia para esta ciudad que me vió nacer, y donde viven mis hijos y mis nietos, mis familiares cercanos y gran parte de mis amigos, y donde espero reposar cuando me llegue la hora. Hermosillo es uno de mis más grandes amores, y por ello siento en carne propia sus dolores y sufrimientos.

Para ubicarnos en la realidad actual de nuestro municipio, “El Maloro” Acosta ofreció los siguientes datos obtenidos del INEGI, que nos colocan ante cifras e índices que resultan aterradores, si consideramos las condiciones en que se encuentra nuestro municipio en la actualidad, un municipio que vive una profunda transformación en sus estructuras políticas, sociales y productivas, como bien dijo en su mensaje el Alcalde capitalino.

Con casi 900 mil habitantes, Hermosillo es la octava ciudad capital más poblada del país; y el décimo quinto municipio con mayor población en México. Con una tasa de crecimiento anual de 2.7 %, equivalente a casi 20 mil personas más por año, se prevé que en 2021 habremos de rebasar el millón de habitantes. Somos una población eminentemente joven y en edad productiva. El 54% de los hermosillenses tiene menos de 29 años y  68% entre 15 y 64 años, lo que significa un gran bono demográfico que debemos aprovechar.

En Hermosillo existen alrededor de 258 mil hogares. En más de la tercera parte, la mujer es  Jefa de Familia. Además, la mujer hermosillense representa ya el 40% de la Población Económicamente Activa. En materia productiva, Hermosillo vive una radical transformación. De ser una sociedad eminentemente agrícola y ganadera, se ha consolidado como un municipio con vocación industrial y cada vez más orientado al sector de servicios. El 97% labora en estos sectores y solamente 3% en los sectores primarios. La esperanza de vida del hermosillense es de 75 años y medio, y el grado promedio de escolaridad es de 11 años. Además, 74% gana más de 2 salarios mínimos. Somos el tercer lugar nacional en el uso de Internet y el primer lugar en el número de computadoras per cápita. 94.2% de los hermosillenses tiene teléfono celular.

Hago mías las palabras que el “Maloro” Acosta pronunció en el evento del jueves pasado: “Este es el mundo de los cambios y las transformaciones que nos toca vivir. De ese tamaño es el reto que debemos afrontar. El mundo avanza a mayor velocidad que la capacidad de los gobiernos y las instituciones para adecuarse  a las nuevas condiciones de competencia que impone el desarrollo tecnológico. ¡No basta con cambiar de Partido en el gobierno! ¡No basta con tener buenas intenciones! Si los instrumentos para resolver las necesidades de la gente son los mismos, los resultados serán los de siempre y los problemas y las desigualdades seguirán creciendo. El presente y el futuro nos exigen cambiar, transformar, ser flexibles, incluyentes  y revolucionar para trascender”.

No lo dijo “El Maloro” pero Hermosillo probablemente es también el municipio más endeudado per cápita de todo el país, y es evidente que se ha quedado rezagado en todos sentidos con respecto a las ciudades equiparables, que antes veíamos deseñosamente hacia abajo, como Chihuahua, Culiacán, Mexicali, Saltillo y otras capitales estatales. Los rezgos, el atraso y el abandono: Dolor de dolores y siempre dolor.

Es momento para ponernos las pilas y convertirnos en ciudadanos, y de dejar de seguir siendo pobladores o habitantes que exigen todo sin aportar nada, o muy poco. Hora de abandonar la molicie y la comodidad de esperar que los gobiernos hagan todo bajo la falsa creencia de que esa es su obligación y no la nuestra. La ciudad es nuestra casa, lo queramos o no entender, y demanda nuestro cuidado y nuestro esfuerzo, para que sea un lugar digno donde podamos vivir en paz y armonía. Sin la colaboración de nosotros los ciudadanos hermosillenses, este Plan de Desarrollo recién dado a conocer solo será un voluminoso e inservible libro de cerca de 400 páginas llenas de letras, números y gráficas.

Pero una cosa son los planes de desarrollo, por más bellos y perfectos que sean, y otra muy distinta la realidad. Planear es una cosa, y llevar a cabo algo totalmente diferente. El abiosmo entre lo que se dice en los discursos y se imprime en papel, y lo que se hace, lo que queda firmemente plantado en el terreno de los hechos y las obras realizadas.

El documento del que hablo es impecable. Hagamos entonces que este Plan de Desarrollo se convierta en una espléndida realidad, exigiendo que se cumpla en todos y cada uno de sus capítulos, pero también aportando nuestra parte en la gran tarea y así, juntos y de la mano, pueblo y gobierno, llevar a nuestro querido Hermosillo hacia los niveles de progreso, desarrollo y crecimiento ordenado y promisorio que todos anhelamos, y que hace tanto tiempo se esfumaron en la noche de las improvisaciones e ineptitudes.

Agradeceré su comentario a continuación, o envíelo a oscar.romo@casadelasideas.com

En Twitter soy @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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