Pinocchio” Padrés vs “Manly” Beltrones

Oscar Romo Salazar, Recientes 1 comentario en Pinocchio” Padrés vs “Manly” Beltrones 553

O la colisión entre un triciclo y un tren expreso

En política no hay amistades, hay sociedades. En política no hay hermandades, hay complicidades. En política no hay lealtades, hay contubernios. Y cuando las sociedades, las complicidades y los contubernios se desmoronan, entre los involucrados se generan unos conflictos de tal nivel que normalmente desembocan en auténticas carnicerías. Esto es lo que ha venido sucediendo en Sonora, de un tiempo a la fecha. Guillermo Padrés y Manlio Fabio Beltrones, fotos y sonrisas aparte, se han trabado en un forcejeo mortal en el que uno pasará a mejor vida (políticamente hablando), y el otro quedará quizá un tanto maltrecho, pero funcional y más peligroso aún.

En Las Vegas, capital universal de los juegos de azar, ya se están tomando apuestas para este desnivelado match, que se equipara a una hipotético combate entre Joe Louis “El bombardero del Bronx” y “El Chango” Casanova, o Sugar Ray Robinson -según mi difunto padre el mejor boxeador de su tiempo libra por libra- versus “El Guty” Espada. Es decir, se trata de un desigual pleito entre un peleador de peso completo y uno de peso inframosca. Un mosquito contra un elefante. Una cobra contra una mangosta. Hasta el momento las apuestas dan como amplio favorito a Manlio Fabio, para derrotar al “Mem8” Padrés por nocaut efectivo a más tardar en el cuarto o quinto round de la pelea pactada a diez.

En esta batalla está en juego algo mucho más importante que la gubernatura de Sonora. Está en juego la posibilidad de la candidatura de Manlio Fabio a la Presidencia de la República, en la campaña electoral de 2018, que ya se siente y que ya se huele. Y está en juego también la posibilidad, muy real por cierto, de que tanto Guillermo Padrés como su delfín septuagenario, Javier Gándara, vayan a dar con sus huesos a una lóbrega e inhóspita mazmorra, en cualquiera de los penales federales de alta seguridad que existen en nuestro país. Así, de ese pelo.

Para poder dimensionar más o menos correctamente esta situación, y lo que involucra, digamos que Padrés se encuentra entre el filo mortal de la espada judicial y la pared de impunidad que lo ha protegido y que se desmorona rápidamente. Para el buen entendedor eso equivale a una situación clásica de “perder-perder”, porque gane o pierda su candidato Javier Gándara, en ninguno de los dos casos habrá de brindarle su protección. Tampoco puede contar ya con la protección que hasta hace poco le había brindado el corrupto Gustavo Madero. Equivaliendo la cercanía con Padrés a un artefacto político de alto poder explosivo, resulta lógico y natural que la cúpula panista empiece a abandonarlo, y a poner distancia de por medio. Y he ahí que ahora Padrés, en el momento más álgido e inoportuno posible, la emprende a mamporros mediáticos contra un poderoso animal político que según se dice, se rumora y comenta, también lo había protegido… hasta hace poco. El “descobije” pues, es más que evidente, y más que peligroso.

Por el lado de Beltrones, nos guste o no nos guste, y sean cuales sean nuestras filias y fobias, nuestros intereses e inclinaciones, y sin importar cual sea nuestra forma de pensar, cualquier teoría que se formule, cualquier elucubración que se elabore, cualquier análisis que se realice sobre la realidad política del Sonora actual, debe partir necesariamente de una figura primaria, de un personaje indispensable, discutido, calificado y descalificado: Manlio Fabio Beltrones Rivera. Si este personaje no forma la parte central del análisis, de la teoría o la elucubración, estará faltando la pieza clave, y la más importante de todas, pero por mucho.

Manlio Fabio Beltrones es un hombre que nació para hacer política, creció haciendo política y va a morir haciendo política. Su poderío e influencia se consideran míticos, rayando a veces inclusive en la exageración, especialmente aquí en Sonora, donde existen pruebas abundantes e inequívocas de ellos, y de lo que es capaz de hacer si le pican la cresta. Manlio es, hoy en día y desde hace bastante tiempo, el político más avezado, más hábil y más intrigante que hay en todo el zoológico político mexicano… y sin duda el más poderoso e influyente, de lo cual también existen pruebas abundantes y contundentes, aquí en Sonora y en muchas otras partes. Como es natural, cuenta con multitud de enemigos y detractores, y también con un amplio círculo de allegados, y se dice por ahí que Manlio no tiene amigos, sino cómplices que le rinden obediencia ciega.

Digámoslo con toda claridad: El proyecto de este hombre que inspira temor, admiración y repulsión por igual, es la presidencia de la República. Y este es el meollo si no de todo, sí de la parte más gruesa. Si aceptamos que Manlio nació y vive para la política, necesariamente su gran proyecto, su meta culminante tiene que ser, por un sentido lógico elemental, la Presidencia de la República. Y Manlio ha estado armando pacientemente un gran andamiaje -alguien quizá dirá que una tupida tela de araña- para lanzarse en su búsqueda en las elecciones de 2018. Este elemento fundamental no puede y no debe faltar en la ecuación del poder, ni en cualquier análisis que se haga al respecto. Manlio lleva tiempo moviendo todas las piezas de que dispone, y que no solo son piezas dentro del partido en el que ha militado siempre, desde que era un jovencito, sino también dentro de todos los otros, sean de derecha o de izquierda. Manlio ejerce diversos niveles de influencia en todos ellos.

Y ahora resulta que se le empieza a atravesar el camino -como una espina de pescado en el cogote- Guillermo Padrés, un tipo que se siente el último hojaldre de la empanada, y que es víctima de una demencial soberbia producto del increíble nivel de impunidad que le ha permitido hacer lo que le ha dado la gana en Sonora durante la casi totalidad de su mandato. Me parece que Padrés ha cometido el más grave error de su vida, echándose de enemigo a un tiranosaurus rex como Manlio Fabio, el de Villa Juárez. Contra alguien así, un juancito de la llanura como Padrés no tiene la mínima posibilidad de sobrevivir, y si no, al tiempo.

En una jugada tan estúpida como arriesgada, recientemente los idiotas expertos en guerra sucia que asesoran a Padrés lo incitaron a hackear o clonar al New York Times insertando en el famoso medio clonado una serie de notas agresivas en contra de Claudia Pavlovich y de Manlio Fabio Beltrones, con la evidente intención de fusionarlos a ambos para provocar el repudio de los ingenuos que se dejen manipular. Se sintieron muy hábiles al recordar un reportaje que el NY Times publicó hace muchos años en contra de Manlio. Olvidan que la mayoría de los sonorenses que van a sufragar este 7 de junio no guardan memoria de aquellos años, así que el “mensaje subliminal” impactó solamente en el círculo cercano a Padrés, que no tardará en recibir una respuesta del mismo nivel pero en sentido contrario.

Este tipo de tonterías no se pueden hacer y esperar salir indemnes de sus efectos, ni contra un poderosísimo medio como el NY Times ni contra un político de la envergadura y peligrosidad de Manlio. ¿En qué están pensando estos individuos? ¿Habrán perdido la chaveta por completo, son víctimas de estupiditis aguda, o los atacó la rickettsia mental y moral por igual?

Sorprende, y sorprende mucho, que un hombre con la experiencia de Javier Gándara se haya dejado involucrar en esta guerra de lodo. Si como tanto se ha dicho, Padrés ha gozado de la protección de Manlio, otro tanto se puede afirmar de Javier Gándara. Y tanto Guillermo Padrés como Javier Gándara se encuentran en una situación de vulnerabilidad judicial muy similar, ya que sobre ambos pesan diversas acusaciones y denuncias penales, a cual más serias. Cualquiera de ellas que proceda significará la muerte política de uno, del otro, o de ambos, y desde luego, la pérdida de la libertad de que hasta el momento disfrutan. En estas condiciones ¿a qué le tiran? Evidentemente la desesperación está causando estragos sobre su lucidez y su capacidad de tomar decisiones inteligentes y atinadas… ¡Oh serenidad! ¿dónde te has ido?

Manlio es un jugador de clase superior, que sabe mover sus piezas con maestría inigualable, y sobre todo que sabe utilizar los tiempos y el momento más oportuno para propinar sus golpes, cuando es necesario darlos. No le tiembla ni le temblará la mano, y en estas refriegas de callejón no hay nada peor que esperar un golpe, un navajazo o un garrotazo, y no saber de dónde va a venir, ni en qué momento llegará.

En esta vida, y muy en especial en el mundo de la política, el que se lleva se aguanta, el que la hace la paga, y el que siembra cosecha… ¿Estamos?

Envíeme su comentario a continuación, o bien a oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter busque también mis comentarios en  @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

1 Comment

  1. Alfonso Muñoz Cañez 09/06/2015 at 7:30 pm

    Hi, this is a comment.
    To delete a comment, just log in and view the post's comments. There you will have the option to edit or delete them.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top