¿Partido político o colección de huesos?

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en ¿Partido político o colección de huesos? 32

MORENA navega en aguas cenagosas y además, aunque parezca un contrasentido, turbulentas. Por difícil que pueda parecer que unas aguas espesas por el lodo en suspensión se agiten en turbulencia, es perfectamente posible en el caso de este partido que, según se ve, al ganar el poder corre el peligro de perderlo todo, incluso la dignidad esencial que muchos mexicanos le siguen regateando. El propósito fallido (hasta el momento) de llevar a cabo su Cuarta Transformación, revela el nivel de impreparación e improvisación que prevalece. No hay una definición clara, ni está marcado el rumbo, ni existe un diseño de estrategias para conseguir la ambiciosa transformación, que tal vez nunca se logre ante el peso descomunal de nuestras realidades como país.

¿Se puede hablar de MORENA como un partido vigente, realmente vivo y funcional, o se trata más bien de un tétrico osario en el que se encuentran diseminados por doquier los huesos y las calaveras de una pléyade de militantes, adherentes y ocasionados que, al hacerse realidad el triunfo del partido/refugio político en que han encontrado respuesta a sus ambiciones, se enreda cada día más y se convierte en una sopa de fideos tipo Maruchán? La imagen que concitan estas palabras resulta desde luego tan lóbrega como el futuro que le aguarda a este partido que, de tener el color de la esperanza para millones de mexicanos, ha pasado a pintarse de gris, con el gris tétrico que tienen las cenizas de muerto, o las carnes ajadas de los funcionarios envejecidos.

No considero necesario decir que soy un opositor al nuevo régimen. Mis convicciones, mis antecedentes familiares y mi formación, me obligan a mantener la misma posición crítica que he asumido a lo largo de mi vida adulta ante la multitud de malos gobiernos del PRI, y en su momento del PAN. Históricamente los partidos de izquierda, y MORENA en la actualidad, han sido y son motivo y objeto de mi posición opositora. Lo cual no me impide reconocer el mérito que tiene el propósito central del nuevo gobierno de luchar contra la corrupción que existe en nuestro país, y que podemos detectar en cada espacio, en cada rincón y prácticamente en cada mexicano, con muy contadas y honrosas excepciones.

De todo lo que hasta el momento ha dicho y hecho el gobierno en turno, me quedo con ese propósito, en el cual se concentran los anhelos del grueso del pueblo mexicano. El propósito es indudablemente bueno, necesario y además urgente. El gran problema que podemos ver es la forma que se ha escogido para conseguir el éxito. Eliminar la corrupción es una meta loable, exigible y perentoria, pero no es la solución de todos los problemas que padece nuestro país. Y una vez más, como infinidad de veces en otros casos y circunstancias, al estudiar las formas podemos detectar el fondo. La forma es una y el fondo es otro, muy diferente.

En estos momentos todo se está concentrando en el tema del combate al huachicoleo de gasolina, porque debemos aclarar que existe huachicoleo de energía eléctrica, huachicoleo de agua, huachicoleo de tarjetas de crédito y de identidades, huachicoleo de mercancías, huachicoleo de esto, de aquello y de lo de más allá, lo cual de hecho implica que estamos hablando de la degradación integral, ética y moral de todo el país, nos guste o no nos guste, ofenda o no ofenda.

En términos generales todo mundo en México sabía que existía el robo de combustibles, gasolina en particular. Un delito que se venía cometiendo desde hace décadas, sin que hiciera erupción y se colocara en el primer lugar de los temas nacionales, como sucede en estos momentos. Tengo la clara impresión de que el nuevo gobierno seleccionó este jugoso asunto para iniciar el combate contra la inseguridad y la corrupción, sin percatarse de que se trataba de una moderna Caja de Pandora versión 2019. En menos de un mes, del interior de la Caja de Pandora están brotando todos los males que permanecían ocultos o soslayados y/o solapados por la red inmensa de complicidades que existen en este país, y que se han convertido en una auténtica maraña, dentro del cual el pueblo bueno y sabio forma parte importante.

Tan lo desconocía e ignoraba su dimensión real, que al surgir en todo su hediondo esplendor la profundidad real del problema, se ha puesto en evidencia que en el combate anunciado y emprendido, no existía la base sólida de datos, estudios, diagnósticos y previsiones que son indispensables. Y obviamente esa ausencia de conocimiento ha originado una enorme confusión, y ha dado lugar a una serie de “soluciones” que apuntan clara y definitivamente hacia la improvisación.

Perdido por completo el rumbo y la cordura, el señor presidente López ha hecho una serie de declaraciones desafortunadas que, a la luz de los recientes acontecimientos trágicos (aunque sumamente reveladores) resultan francamente deplorables, como eso de decir que su gobierno no actuará contra el pueblo bueno, incluidos los habitantes de Tlahuelilpan, Hidalgo, involucrados en el pillaje de combustibles y en la protección de los huachicoleros, porque actuaron obligados por el abandono y la necesidad. La tragedia ocurrida el pasado día 18, por dolorosa que resulte, nos abre los ojos a una realidad, todavía más dolorosa y profunda: en esencia, somos un pueblo depredador. Y al que le quede el chaleco, que se lo ponga.

En Sonora, que es lo que más nos interesa por ser el lugar en que vivimos ¿qué nos dice este sonoro derrumbe moral? ¿Qué panorama se abre ante nuestros ojos en los tiempos del huachicoleo a ultranza, en todos los renglones y en cada oportunidad que se presenta de agandallar lo que sea, cuando sea y como sea? ¿Somos ajenos al fenómeno, o somos parte integral de él, con nuestras propias características y peculiaridades? Nadie puede pregonarse inocente del todo, aunque no sea culpable del todo, en esta situación que nos desnuda y exhibe sin los maquillajes y las vestimentas de la hipocresía, y la doble o triple moral social.

MORENA llegó en alas de una nueva alternancia apuntalado por sentimientos confusos mezcla de repudio y odio, pero puede irse y tal vez se vaya, arrastrándose por el polvo de la ignominia que conlleva el severo juicio de culpabilidad/responsabilidad emitido por un pueblo mil veces depredado, humillado, violentado y puesto de rodillas por una larga serie de gobiernos integrados por facinerosos sin escrúpulos ni vergüenza. Y los gobiernos municipales y estatales, y los congresos federales y estatales que fueron puestos en manos de MORENA para que con ese control absoluto pueda realizar la Cuarta Transformación tan cacareada, comparten el mismo sello y corren idénticos peligros.

Las señales son claras y las voces cada vez más fuertes y retumbantes. Se percibe la posibilidad de que se venga abajo la infraestructura construida a lo largo de incontables años: Carreteras, instituciones públicas y privadas, universidades, selvas, bosques, ríos y mares, lugares de solaz y esparcimiento, edificios dedicados al fomento de la cultura y el arte, e inclusive la propia moral pública se encuentra francamente a la baja, apachurrada, exprimida por el puño codicioso de los improvisados y los incompetentes. El daño potencial que se puede ocasionar, de persistir el rumbo inicial trazado, puede causado ser de proporciones cósmicas, y el silencio que poco a poco crece y se rompe en mil pedazos tiende a convertirse en gritos de rebeldía, que nos hablan de que el momento de las definiciones personales y comunitarias se encuentra cerca, cada vez más cerca.

Y en medio de la devastación que se predice y prevé, podemos ver que también en el amplio osario sonorense ya se encuentran listos los espacios para recibir los huesos y las calaveras de quienes llegaron trayendo en sus manos la luz de una esperanza que de inmediato empezó a ser traicionada, y que en la agonía de la derrota moral pudieran ser sentenciados a la obliteración y la vergüenza del ostracismo.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com
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Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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