Nosferatus azules

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Por Óscar Romo Salazar

Los términos “vampiro” y “nosferatu” se utilizan indistintamente para describir a unos seres que son capaces de vivir por tiempo indefinido, alimentándose fundamentalmente a base de sangre humana. Estos seres malignos e insaciables que viven de noche y rehúyen la luz del día, fueron inmortalizados por el escritor Bram Stoker en su libro “Dracula”, y han servido como tema para infinidad de películas de horror. La palabra “nosferatu” proviene muy probablemente de un arcaico término húngaro-rumano sinónimo de “vampiro”, que fue popularizado en el mundo occidental a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en películas de ficción bautizadas con esos mismos nombres, Drácula y Nosferatu.

Quedamos pues en que “nosferatu” es un ser tremendamente peligroso del que conviene mantenerse tan alejado como sea posible. Como dije líneas atrás, a lo largo de los años se han escrito innumerables libros y se han filmado infinidad de películas y series televisivas sobre el inagotable tema de los vampiros. En el mundo de la literatura y de las películas los nosferatu son criaturas terroríficas muy difíciles de matar, pero debemos decir que estos seres que beben sangre para subsistir, y que infectan a sus víctimas convirtiéndolos a voluntad a su vez en nuevos nosferatus, no solo existen en el mundo de la ficción; también es posible encontrarlos en el mundo de la política moderna.

Si bien pueden ser encontrados en distintas partes de la región noroeste del país, esta maligna especie sub-humana es característica de Sonora, donde se localiza la parte gruesa de los especímenes más desarrollados, más peligrosos, más crueles y devastadores. A lo largo del año 2018 se detectó el primer gran brote de nosferatus en estas latitudes, con el surgimiento de la variedad que posteriormente se denominó “el padrés-ismo” una rama especial de vampiros chupa-sangre que se generó y consolidó en torno a la figura central de Guillermo Padrés Elías. Y fue en el año 2019, y los seis años subsecuentes, cuando se consolidó y diseminó la infección por el amplio territorio sonorense, con el triunfo electoral de ese grupo y la hegemonía satánica a que dio lugar.

Durante esos seis años, que fueron como seis largas noches de terror, interminables y oscuras, los nosferatus azules vagaron a sus anchas por los montes, los valles y todos los rincones de esta tierra, cuyos moradores se vieron obligados a vivir día y noche rodeados de crucifijos y símbolos religiosos, y con gruesas ristras de ajo protegiendo puertas y ventanas para que los seres malignos no penetraran en sus hogares. En vano todo: los malignos fueron incontenibles, y nadie estuvo a salvo de ellos y de sus ataques despiadados.

Finalmente la gente de Sonora despertó de su pesadilla, y mediante el poder del exorcismo electoral pudo  sacudirse la maldición de los muertos-vivos. Las almas buenas e inocentes pensaron que se habían librado para siempre de la plaga de bebedores de sangre, y quitaron los ajos de las puertas y las ventanas, y guardaron los crucifijos y las efigies de los santos milagrosos, y finalmente se creyeron a salvo. Se les aseguró que la justicia se haría cargo de erradicar la plaga, y que las criaturas infernales serían confinadas por largo tiempo en las más oscuras mazmorras. Grave error. Nada o muy poco de ese milagro sucedió.

Si bien es cierto que el nosferatu mayor, o sea Guillermo Padrés Elías, fue a dar con sus huesos a la cárcel, donde ha permanecido durante dos años, ningún otro discípulo le hace compañía, y hay señales inequívocas de que incluso él puede abandonar en cualquier momento la prisión, para volver a vagar por todos los rincones, infundiendo de nuevo el terror entre la gente buena de Sonora. Los sacerdotes y sacerdotisas que secundan al maligno siguen celebrando sus misas negras, y no han dejado de practicar sus ceremonias secretas, en espera del renacimiento del culto. El padrés-ismo no ha muerto, antes bien, sigue adelante buscando nuevas oportunidades de restablecer el dominio perdido.

Las evidencias demuestran que se han incrustado en otras cofradías para aprovechar las oportunidades y sobrevivir, mientras retorna el nosferatu máximo. Han establecido nuevas sucursales, bajo otras siglas y con diferentes colores, pero en sus entrañas profundas siguen siendo los nosferatus azules de siempre. Se están reorganizando, están adoptando estilos diferentes, han cambiado hasta de lenguaje, y prometen no cometer los mismos crímenes y excesos sanguinarios… pero en lo más oscuro de su ser siguen siendo lo mismo, y volverán por lo mismo.

Están en la capital del vampirismo azul, Hermosillo, donde se han agazapado y desde donde siguen operando tanto a plena luz, como ocultos entre las sombras. Podemos ver cómo salen y entran, cómo suben y bajan, como aparecen y desaparecen, cómo pronuncian discursos y hacen promesas. Hablan de borrar el pasado, y sin embargo siguen manteniendo las mismas prácticas. No tienen remedio, son lo que son, y nada ni nadie podrá lograr que cambien.

Esta variedad es sumamente resistente y difícil de matar. No mueren ni clavándoles una estaca de madera en el corazón, ni quemándolos en una pira de acusaciones penales. Y la luz del sol les hace los mandados. De alguna manera sobreviven, y vuelven una y otra y otra vez para atormentar a los hijos e hijas de Sonora.

No solo están actuando dentro de los confines de la política tradicional, según la conocemos, lo cual desde luego no tendría nada de extraño. Ahora se están moviendo hacia la política gremial, donde se localizan las fuerzas vivas que movilizan la economía y las finanzas regionales privadas. Una de estas importantes entidades es la ganadería de Sonora, que se encuentra en pleno proceso de renovación de su dirigencia regional. Ya durante el pasado sexenio de los demonios tuvieron el control total de la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS), y también de ahí fueron expulsados.

Siendo la ganadería, junto con la agricultura y la minería, los tres pilares fundamentales de la economía sonorense, reviste primordial importancia el mantener esta organización a salvo de la intervención de las fuerzas e influencias que nada tienen que ver con la actividad ganadera. Los principales exponentes del padrés-ismo, los peores ejemplares de la ola depredadora, se han conjuntado y han cerrado filas en torno a una figura juvenil que consideran les puede devolver el control de la UGRS. E igualmente se dice, se rumora y se comenta que altas figuras de Morena en Sonora también están metiendo las manos en este proceso.

Por fortuna, la decisión la habrán de tomar los delegados de las 96 asociaciones ganaderas locales, el próximo mes de abril del año que entra. No obstante, es muy probable que entre los meses de enero y marzo de 2019 hagan su aparición en todo su sucio esplendor la guerra sucia y las campañas negras, que son el método favorito de conquista que utilizan los hijos de las tinieblas.

Vaya este escrito a manera de advertencia para el pueblo de Sonora, y en particular para el gremio ganadero de la entidad, y sirva como preventivo oportuno de lo que seguramente vendrá al arrancar el nuevo año.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter soy @ChapoRomo

 

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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