Las visitas

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Las visitas 50

Hay muchos tipos de visitas, visitas que se agradecen, visitas que molestan, visitas esperadas y visitas inesperadas, visitas oportunas e inoportunas. La forma y el ánimo de acoger una visita depende de los visitantes y, desde luego, de las circunstancias. En mi lejana juventud, por ejemplo, las visitas a mi novia eran momentos especiales y siempre muy esperados, al menos por mi. Las visitas al médico son muy diferentes, y no siempre son agradables, aunque sean necesarias. Las visitas de los auditores fiscales son tal vez las menos agradables, y suelen venir acompañadas por terribles dolores de cabeza y sufrimientos en el bolsillo. Las visitas de los parientes que viven lejos se agradecen cuando llegan, y se agradecen más cuando se van. Y desde luego, están las visitas presidenciales, que siempre son algo especial y conllevan una diversidad de situaciones, no siempre agradables y no siempre controlables.

Sobre estas últimas me gustaría platicar con usted en este escrito, si me lo permite. No solo porque acabamos de recibir en Sonora la visita del actual primer mandatario, un evento que siempre merece una amplia diversidad de comentarios y análisis, sea quien sea el presidente y sea cual sea el momento por el que atraviesa nuestro estado y el país en general.

Empiezo por decir que yo no estuve en el acto realizado en la explanada exterior del gimnasio de la UniSon, así que mis comentarios se derivan de percepciones indirectas, no de impresiones directas. Muy rara vez acudo a este tipo de eventos, que suelen ser motivo de grandes concentraciones, y de más grandes molestias para los concurrentes del montón, como sería mi caso. Todo el mundo intentando aparecer en las fotos, todo el mundo queriendo ser parte del abigarrado conjunto de personas privilegiadas que logran acercarse al presidente… lo he visto mil veces y en lo personal cada vez me gusta menos, aunque comprendo a los que arriesgan el pellejo con tal de que les tomen siquiera una foto al lado del egregio visitante.

Tengo la fortuna de contar con numerosos amigos que, ellos sí, estuvieron presentes en el maremagnum tumultuoso; unos me hicieron llegar una buena cantidad de fotografías, otros me compartieron sus impresiones y otros me ofrecieron comentarios de diversa índole, acerca de lo que ocurrió el sábado por la tarde, por ahí cerca del gimnasio universitario. De todo ello saco la impresión de que se trató de una visita presidencial más, ni mejor ni peor que las otras, ni más ni menos impresionante que las otras, ni más ni menos intrascendente que las otras. Más de lo mismo, o muy parecido en la forma y en el fondo. Pueden haber cambiado los rostros y los personajes ser diferentes, pero el contenido sigue siendo el mismo. Así somos y así seguiremos siendo, hasta que San Juan baje el dedo.

Como si el acercarse al Presidente de la República cambiara sustancialmente el estatus de la persona afortunada por estrecharle la mano, o mejor aún, por recibir un abrazo suyo. Como si con ello quedara ungido como un ser excepcional, favorecido por la estima personal del hombre que en estos momentos tiene el control total del poder en nuestro país. Hay gente que gusta de embriagarse con cualquier licor, aunque al día siguiente, pasados los efectos de la borrachera, la vida vuelva a ser la misma, o tal vez un poco más triste e insulsa.

De los centenares de visitas presidenciales que guardo en mi memoria, esta tuvo matices particularmente destacables, sobre todo porque se trató de la primera que López Obrador realiza a Sonora siendo Presidente Constitucional de México. En esta ocasión no anunció ninguna obra especial, ni ofreció algún regalo a la gente que permenece recluida en los rincones de este estado que, dicho sea de paso, ha sido muy mal tratado por el gobierno de la esperanza, presupuestalmente hablando.

El tema central de la visita, y en general de la gira por el noroeste del país, fue el anuncio que se hizo de los “Programas y Tandas para el Bienestar”. O sea que todo está por verse y aún no hay nada concreto sobre lo cual comentar, ni de los méritos ni de los defectos. Demasiado pronto, dirán los lectores, y desde luego tendrán razón. Sin embargo el tiempo corre raudo y veloz, y las amplias y dkiversas, y hasta cierto punto exageradas expectativas creadas por la Cuarta Transformación, obligan a apretar el paso, y a empezar a ofrecer realidades palpables y reales, más allá de los discursos y los insufribles rollos mañaneros.

En un video que me han compartido se perciben claramente algunos detalles reprobables en lo que respecta a la gobernadora Claudia Pavlovich, a quien deliberadamente no se le dio su lugar a la hora de las presentaciones, y que en un momento dado fue tratada hasta con cierta falta de respeto, incluso por el propio López Obrador, lo cual resulta injustificable porque se trata de una persona -mujer por añadidura- que gobierna la entidad anfitriona. Aparentemente no se tenía pensado darle el uso de la voz, pero la gobernadora, haciendo gala de habilidad y rebasando por la izquierda a los organizadores, tomó el micrófono para plantearle al presidente la necesidad de los apoyos más ugentes, como son el apoyo financiero necesario a las estancias infantiles de las cuales depende el cuidado de los hijos de miles de madres que trabajan, y la permanencia de la tarifa de verano subsidiada para los 72 municipios del estado.

López Obrador, haciendo como que no estaba enterado, le respodió a la gobernadora: “¿Así era antes? Pues así va a ser hacia adelante, es decir hacia el futuro” confirmando con ello que el subsidio al consumo de energía eléctrica se va a sostener. Y de esta manera la palabra presidencial quedó empeñada públicamente y tendrá que ser cumplida, para beneplácito de las miles de familias sonorenses que, de mayo a octubre, pujamos bien y bonito para hacerle frente a los recibos de la ínclita CFE.

Más allá de los detalles consignados que revelan la falta de urbanidad política observada en los responsables de la organización del evento, lo demás transcurrió dentro de una típica anormalidad normal. Muchos gritones de un lado y del otro, muchos desplantes de un lado y del otro, muchos empujones y estrujones, y al fnal del día, queda la clara impresión de que López Obrador sigue y seguirá en permanente campaña, y que no tiene pensado cambiar ese estilo desparpajado que está imponiendo contra viento y marea, le guste o no a los contrapesos que le despiertan “ternuritas” al Mandatario.

Al completarse los primeros cien días de gobierno de López Obrador, en el balance de sumas y restas resulta un saldo negativo. Ha habido cosas positivas, desde luego, si consieramos la ayuda que se empieza a entregar a los sectores desprotegidos, y podemos incluir la aprobación oficial de la Guardia Nacional, que aún tiene que demostrar su valía en el terreno de los hechos, lo cual implica un capítulo tremendamente complicado por resolver. Pero del otro lado están los costosos errores que se han cometido, cancelando obras en proceso, recortando recursos por aquí y por allá, anunciando obras que se califican como no prioritarias, eliminando o dejando inactivos una serie de programas y una serie de instituciones que son fundamentales para la democracia y la armónica convivencia nacional. El saldo, repito, es definitivamente negativo, y las calificaciones crediticias que se le otorgan al país en el extranjero, lo demuestran en forma clara y contundente.

Las giras presidenciales seguirán, porque son parte de la estrategia de permanencia física del presidente en todos los rincones del país. Es el escenario que él domina, es lo que sabe hacer y que tan buenos resultados le ha dado. Veremos si el hombre puede mantener el mismo paso a lo largo de los casi seis largos y azarosos años que le restan a su período.

Mientras tanto, el país tendrá que ajustar las velas para aprovechar hasta la más leve brisa que le permita avanzar, en este océano de contrastes insospechados en que navega. Hoy como nunca, hoy más que nunca, vamos a comprobar si es cierto que, como tanto se ha dicho, México es más grande que sus problemas. Ahora, además de lo anterior, tendrá que demostrar que también es más grande que el peculiar gobierno que tiene en estos momentos.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter soy @ChapoRomo

 

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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