Las Mil y Una Noches de Sonora

Oscar Romo Salazar, Recientes 4 comentarios en Las Mil y Una Noches de Sonora 7835

Hace unos días un amigo me mostró una vista aérea de una asombrosa propiedad que se localiza hacia el norte de esta ciudad capital, al costado oriente del Campus del Tec de Monterrey en Hermosillo. La vista que me mostraron fue filmada desde un helicóptero, o desde uno de esos pequeños avioncitos que parecen de juguete, pero que sirven perfectamente para fines recreativos, para recabar información de campo, o bien para realizar labores de espionaje, según sea el caso y la necesidad… ¡Oh, my God! La propiedad a que me refiero es realmente I-M-P-R-E-S-I-O-N-A-N-T-E, digna de Harún al-Rashid, aquel riquísimo califa de las Mil y Una Noches que se disfrazaba para salir por las noches a vagabundear por su ciudad, con el objeto de enterarse personalmente de lo que el pueblo opinaba de él.

Solo que en este caso el propietario del inmueble no es un sultán oriental, ni un califa como el legendario al-Rashid, vaya, ni siquiera es uno de esos jeques petroleros árabes, riquísimos pero rustiquísimos, que abundan en el Medio Oriente, sino al parecer un individuo no menos rústico que se ha hecho de mulas Pedro al amparo del cargo público que ostenta. Me han prometido averiguar el nombre del político que ha construido este multimillonario complejo, mezcla de resort veraniego, hotel-boutique para caballos finos, casa de campo, residencia de temporada y albergue para un súper millonario tipo Howard Hughes (+), Bill Gates o Carlos Slim. La tarea no crea usted que es sencilla, habida cuenta de que es muy probable -casi seguro- que la propiedad de marras se encuentre registrada a nombre de algún prestanombres, pero como quiera por la víspera se saca el día, y por la identidad del testaferro será posible identificar al propietario real.

Yo ya había escuchado hablar mucho de esta propiedad. Pero una cosa que a usted le cuenten, y otra es verla con sus propios ojos. Para empezar se trata de un polígono rectangular cuya superficie es de varias hectáreas, sin poder precisar exactamente cuántas, quizá sean unas 15 o 20. Sean las que sean el terreno es enorme, y vale decir que no se trata de un terreno de agostadero, cuyo valor es relativamente bajo, sino de un predio sub-urbano, cuyo valor es considerablemente superior, posiblemente sobre los 120 o 150 pesos/m2, o tal vez un poco más. Como sea, por su ubicación el puro terreno vale un dineral, pero lo que tiene encima vale muchísimo más.

Se pueden ver varias edificaciones que los camarógrafos identificaron como establos para equinos, perfectamente cerrados porque –según reportan- cuentan con aire acondicionado para el confort de los caballos pura sangre que ahí viven. Se observan también diversas construcciones que probablemente sean bodegas para alimentos, maquinaria e implementos diversos. Existe también –mucho ojo- una pista para hipismo. Áreas para que los equinos se muevan y sean entrenados para competencias. Un par de recintos techados de amplias dimensiones como para reuniones y/o bacanales. Una alberca grande y un gran lago artificial con un acueducto de piedra natural que descarga dentro del lago mencionado. Extensas áreas de jardines perfectamente cuidados embellecen el bucólico paisaje.

Existe también una construcción que me identificaron como una residencia de gran tamaño, que según parece ya le quedó chica al dueño, por lo que hay otra en proceso de construcción quizá con el doble de área construida de la otra. La obra debe llevar actualmente tal vez un 50-55% de avance, y se percibe a simple vista que será un verdadero palacio, digno de las Mil y Una Noches sonorenses, una vez que esté terminado, equipado, amueblado y decorado seguramente por profesionales extranjeros. Para dar servicio al enorme complejo me dicen que existen por lo menos un par de pozos profundos (de los cuales se desconoce si cuentan con derechos legales) con cuya agua se abastecen las necesidades del conjunto, sus construcciones, su alberca, su lago y sus campos y jardines.

La tarea de identificar al propietario de este fabuloso conjunto no será fácil, pero vale la pena emprender la labor de investigación, porque es necesario saber quién es la persona que dispone del dinero suficiente para construir algo así. Dado que no existen en todo el territorio de Sonora muchas propiedades de estas características -y me atrevería a decir que esta que les estoy describiendo es única- se puede concluir que el dueño debe ser una persona con recursos pecuniarios ilimitados, porque la inversión en sí no solo es extraordinaria, sino que tan solo de imaginar el enorme costo de mantenimiento que supone se le quita a uno hasta el hipo.

Ahora bien, conviene dejar planteada la posibilidad de que todo esto se haya construido mediante un crédito hipotecario contratado con algún mega banco nacional o extranjero, o tal vez ¿por qué no? tratándose de algo que vale varios cientos de millones de pesos (incluyendo los finísimos cuacos) con financiamiento de algún banco de desarrollo tipo Banobras, o algo por el estilo, o bien con fondos públicos, lo cual nada tendría de raro en vista de los tiempos que corren en la administración pública sonorense, donde hasta los afanadores han estrenado casa nueva y esposa nueva… según afirman las lenguas viperinas.

Por aquello de las demandas por difamación y/o libelo, que quede bien claro que no he mencionado ningún nombre, ni estoy acusando a nadie en particular, y tal como se advierte en las películas, cualquier similitud con personas o situaciones de la vida real, es pura y simple coincidencia. Si alguien tiene duda sobre la veracidad de lo que aquí expongo, no tiene más que arrimarse por los rumbos del norte de la ciudad y hacer como que agarra para San Pedro El Saucito, y luego luego, mirando hacia su mano izquierda, va a dar con esta propiedad que, como le digo, por sus dimensiones y su lujo compite ventajosamente con cualquier conjunto de los que puedan existir en Dubai, paraíso ideal de los “wannabe” de por estos rumbos.

Pensará usted que en estos tiempos de pobres muy pobres y ricos muy ricos este estrafalario conjunto no tiene realmente nada de extraordinario, y que corresponde a los escenarios que conocemos a través de los medios de comunicación modernos, que convierten a los villanos en héroes y a los ladrones en modelos a seguir. Y tal vez partiendo de ahí se le ocurra a usted imaginar que una propiedad como la que le he descrito tan fielmente como he podido, pueda ser de un líder sindical corrupto como Carlos Romero Deschamps, o de algún “tycoon” empresarial con el nivel de Carlos Slim, o inclusive de algún capo de la mafia chichimeca tipo el recientemente embotellado Joaquín “El Chapo” Guzmán. Pudiera ser, pero en lo personal no lo creo.

Faltaría entonces buscar entre la clase política, regional o nacional, donde hay archi-recontra-mega-multimillonarios que le dan tres y las malas a los personajes citados en el párrafo anterior. Y en este ámbito seguramente encontraremos dos que tres figuras que llenen el perfil. Se dice, se rumora y se comenta que en este sexenio de gobierno que ha dado tanto de qué hablar, se ha generado una casta de ricos muy ricos -de hecho, inmensamente ricos- que tendrían la capacidad financiera para construir una barbaridad como la que hemos estado hablando. Pero claro, esas no son más que habladurías de cierta gente malintencionada, el hediondo animalero que no hace otra cosa que andar viendo moros con tranchete e inventando mitotes.

El caso es que la propiedad existe realmente. No es un invento ni una fantasía producto de una mente calenturienta. Ahí está, lo cual puede y debería ser comprobado por todo aquel que tenga curiosidad… y arrestos para acercarse lo suficiente, ya que como es lógico suponer, el conjunto está fuertemente custodiado por guardias armados hasta los dientes, cual si fuera el inexpugnable Fort Knox de los gringos. Usted se asoma por ahí y lo más probable es que reciba una paliza de ‘padrés’ y señor mío, y despierte en una celda de la crujía de máxima seguridad del reclusorio donde mantienen cautivo al doctor Mireles.

El riesgo es grande, pero vale la pena correrlo, y yéndonos hasta el límite de la capacidad histriónica, en un caso dado de que algo le saliera mal al dueño, y empobreciera de repente, podría organizar tours de visitantes que, no pudiendo ir a los lugares de Arabia donde vacaciona la élite, se conformen con recorrer esta maravilla que un buen día surgió en medio del monte aledaño a la ciudad de Hermosillo, centro político estatal donde cada seis años surgen nuevas comaladas de millonarios que luego son el centro de las reuniones de la alta sociedad que se colude con ellos, los cobija y finalmente convierte en sus hijos predilectos.

Lo hemos visto muchas veces, y lo seguiremos viendo, porque esta es la ruta de la perdición, el camino interminable que tiene destino y propósito, pero no final. La impunidad, usted lo sabe perfectamente bien, hace que la corrupción sea un platillo sumamente apetecible porque, en este país y en este estado, a los insaciables corruptos jamás de los jamaces les pasa nada, ni les da indigestión.

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Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

4 Comments

  1. ALFREDO MORALES ROMANDIA 10/08/2014 at 12:20 pm

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    • ERNESTO SALDIVAR 27/09/2014 at 11:55 am

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  2. damian 01/10/2014 at 1:48 pm

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  3. Angélica Leyva 14/10/2014 at 10:42 am

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