La voz de un ciudadano

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en La voz de un ciudadano 35

Tributo de respecto y admiración a un hombre de integridad extraordinaria y convicciones sólidas.

Y un médico de irreprochable prestigio cuya voz debe ser escuchada por las autoridades y los ciudadanos.

La vida va tejiendo sus intrincadas redes, y en ocasiones hace que los caminos de los seres humanos se crucen y entrecrucen. En otras ocasiones las vidas de las personas corren en sentido paralelo, sin tocarse jamás. Y la mayoría de las veces las vidas de las personas siguen trayectorias divergentes, y se apartan en forma tal que las personas jamás llegan a conocerse, e ignoran por completo su existencia.

Sin embargo, sin importar su raza, el color de la piel, su nacionalidad, y su situación y condición, todas las personas son igualmente importantesa los ojos de Dios, y todas tienen un lugar y una misión especial en este mundo aunque muchos -sobre todos los ricos y poderosos-, por arrogancia, soberbia o simple estupidez, intenten cerrar los ojos, o pretendan ignorarlo.

Conozco a Jorge Cortes Lawrenz desde hace muchos años. Pero mucho antes de conocerlo a él, conocí a su tía doña Anita, una mujer muy agradable, de aguda inteligencia y gran corazón. Y un buen día, por motivos de salud, tuve necesidad de consultar a un médico cardiólogo. Habiendo en esta ciudad tantos cardiólogos de gran prestigio, incluso varios de ellos buenos amigos míos, realicé una discreta investigación, y alguien me recomendó a Jorge Cortes, que en aquel entonces (hace pocomenos de 20 años) ya era muy conocido, aunque no tanto como lo es en la actualidad.

Acudí a su consultorio en la Torre CIMA, y a partir de ahí nació una relación muy especial entre él y yo. Más allá de su gran capacidad profesional, me encontré un hombre de ideas muy firmes y perfectamente sustentadas, en lo que se refiere a aspectos políticos y problemas sociales en general, y a un individuo profundamente consciente de los problemas de nuestra ciudad, de nuestro estado, del país y del mundo en general. La mitad del tiempo de nuestras entrevistas lo dedicábamos a los aspectos médicos, y la otra mitad se convertía en un delicioso momento de gran contenido y riqueza, en el que compartíamos y contrastábamos nuestras ideas, y a veces entrábamos en debates amistosos y profundos.

Un día, al ir a una consulta de rutina, me dijo que se iba a España por tiempo indefinido. Y yo sentí como que la tierra bajo las plantas de mis pies se movía. Me había apegado tanto a nuestras conversaciones que sentí como que me iban a arrancar un pedazo importante de mis relaciones personales, que fue lo que en realidad sucedió, cuando él se fue y permaneció durante algo más de un año en el extranjero.

Por ese motivo nuestra relación médico-paciente se interrumpió, mas no así la afinidad que había nacido entre nosotros. Sin embargo, hasta la fecha sigo tomando los mismos medicamentos que él me prescribió, y me parece seguir escuchando sus regaños por no seguir las instrucciones de cuidar mejor mi alimentación, y de hacer ejercicio con regularidad.

Años después me lo encontré una mañana en el Hospital CIMA, nos saludamos y abrazamos con afecto, y fuimos a sentarnos en la cafetería para tomar un café y platicar sobre diversos temas del momento, como lo hacíamos antes y como si el tiempo no hubiera transcurrido. El mismo Jorge Cortés de aguda inteligencia e ideas firmes, que concede poco margen a las desviaciones, y capaz de someter a duro juicio a los transgresores.

La vida sigue tejiendo incansablemente su urdimbre en la rueca del complejo telar existencial. Y hace unos meses, con motivo del estallido de esta pandemia que luce incontrolable, al menos en nuestro entorno local y regional, vuelve a aparecer este hombre singular, cuya ética personal y prestigio profesional nadie puede poner en tela de juicio, y mucho menos su solvencia intelectual y su acendrado sentido de justicia. Ha escrito y compartido varios artículos acerca de la pandemia y de la forma como las autoridades de los tres niveles la han venido manejando, y la forma como los ciudadanos nos hemos comportado ante la contingencia y el confinamiento. Escritos amplios y en mi opinión bien sustentados, en los cuales el doctor Cortes ha sometido a duro juicio las medidas decretadas por las autoridades, y nuestro comportamiento ante la situación.

A continuación, me voy a permitir transcribir parcialmente una nota cuyo autor es Daniel Sánchez Dórame, publicada por el periódico Expreso en su edición del pasado viernes 17 del mes que corre:

En conferencia de prensa desde Chiapas, el doctor Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción a la Salud, presentó el semáforo de riesgo para la semana 30, que contempla del 20 al 26 de julio, donde Sonora, Chihuahua, Baja California, Sinaloa, Tlaxcala y el Estado de México, mejoraron en este indicador.

Los cuatro criterios donde Sonora mejoró y que considera la Secretaría de Salud Federal para el semáforo de riesgo nacional, son: 1) Disponibilidad para ocupación hospitalaria suficiente; 2) Reducción sostenida en el número de casos de la entidad; 3) Disminución sostenida de los pacientes que requieren hospitalización; y 4) Un porcentaje de positividad al virus que también se ha estado reduciendo de manera sostenida. Las entidades que quedarán a partir del próximo lunes en semáforo naranja son Aguascalientes, Baja California, Campeche, Chiapas, Chihuahua, Ciudad de México, Durango, Estado de México, Guerrero, Michoacán, Morelos, Sinaloa, Sonora y Tlaxcala”.

Al darse a conocer esta noticia de inmediato empezaron a surgir los comentarios, a favor y en contra. Los más copiosos y destacados en contra, dado que los argumentos esgrimidos por López-Gatell cuyo prestigio y credibilidad corren al parejo por los drenajes del descrédito y el pitorreo-, se perciben como absolutamente faltos de sustentación, al no corresponder con la realidad que existe en Sonora, en cuanto a la disponibilidad de ocupación hospitalaria, la disminución de casos de contagio en la entidad, y demás argumentos esgrimidos.

En el marco del cambio de color en el semáforo sonorense, de rojo a naranja, que debe ocurrir el día de hoy, a menos de que haya contraorden de parte de las autoridades estatales y municipales, el día de ayerdomingo encontré en las redes sociales el más reciente mensaje emitido por el doctor Jorge Cortes Lawrenz, que no obstante su brevedad,merece ser dado a conocer en forma amplia, porque en él se nos está advirtiendo sobre la decisión oficial de aflojar las medidas de control que contra viento y marea se habían sostenido, aún a contrapelo de la aceptación de muchos ciudadanos. El mensaje en cuestión dice lo siguiente:

“Si el cambio de semáforo rojo a naranja se lleva a cabo el 20 de julio (o sea el día de hoy) se producirá una avalancha brutal de casos, el acto será de suma gravedad y la responsabilidad será de quien tome la decisión y de quien la implemente.

El municipio y el estado deben oponerse.

Con los hospitales llenos, con el hospital general totalmente rebasado, así como el Isssteson y otros hospitales de la ciudad con severos problemas de sobresaturación, se provocará lo que no queremos ver: Muertes en casas.

Serán responsables quienes tomen estas decisiones y oculten los datos,y cargarán con ello en sus conciencias”.

La advertencia contenida en el mensaje de Jorge Cortes tiene desde luego varios destinatarios, entre los cuales y en primer lugar encontramos al doctor López-Gatell, que es el principal responsable del manejo de la pandemia a nivel nacional, y que fue el que dictaminó el cambio de color del semáforo en Sonora, y otras entidades. El caso es que en cuanto a la pandemia cada quien se está rascando con sus propias uñas, y ante la ineptitud y absoluta estupidez como las autoridades federales han estado manejando todo lo concerniente, como ciudadano de esta entidad debo respaldar en forma absoluta y total las recomendaciones del doctor Jorge Cortes, en cuanto al levantamiento de las restricciones.

Al margen de las razones de tipo económico y de subsistencia familiar que existen, y que sin duda son muy válidas y aceptables, no encuentro motivo para que desde el ángulo de la protección y la seguridad de tipo médico/sanitario, tanto las autoridades municipales como las estatales acaten el dictamen de López-Gatell, máxime cuando ellas, mejor que nadie, conocen la realidad de la situación que priva en Sonora, en lo que respecta a los cuatro argumentos esgrimidos para cambiar el semáforo.

El gobierno federal no ha sido muy atinado que digamos, en cuanto a la veracidad de los datos que ha proporcionado, y menos aún respecto a las medidas y procedimientos para combatir el virus que de ninguna manera ha sido contenido, y cuya tendencia es a esparcirse en las diversas manifestaciones que está presentando, y que traen a mal traer a los científicos, a los médicos y, peor aún, a las autoridades, que materialmente no hallan la puerta.

En estas condiciones tristes y deplorables, solo nos queda acogernos a la misericordia del Todopoderoso, y poner nuestro destino en sus Benditas Manos…

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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