La tribu Yaqui, nuestro patrimonio

Oscar Romo Salazar, Recientes 1 comentario en La tribu Yaqui, nuestro patrimonio 365

La mayoría de los periódicos, por no decir todos, tienen dos versiones: la versión impresa en papel, y la versión que ofrecen en Internet. Curiosamente no son iguales, es decir, en una versión se publican unas cosas y en la otra, otras. Así es como hasta el momento los dueños de estos medios han decidido que funcionen las cosas. En los periódicos “de papel” cuya influencia es cada día menor, es donde se publican las famosas inserciones pagadas, comúnmente llamadas “desplegados”, cuyo impacto es igualmente insignificante, puesto que casi nadie los lee, vaya, con frecuencia ni siquiera aquellos a quienes van dirigidos.

Ayer miércoles, en los principales medios regionales impresos en papel, apareció uno de esos desplegados. Se titula: “El Pueblo Yaqui es Patrimonio de Todos” (sic) y lo firma –respetuosamente, así lo dice- el señor Guillermo Padrés Elías, quien curiosamente se despoja de su investidura de gobernador para aparecer como un ciudadano cualquiera, solo que no se trata de un ciudadano cualquiera, porque un ciudadano cualquiera difícilmente se puede dar el lujo de gastar, no sé, unos cuatro o cinco millones de pesos, que es lo que calculo cuesta publicar a diestra y siniestra una porquería como esa. Claro está, lo más seguro es que no lo haya pagado de su bolsillo, sino del nuestro, del suyo y del mío, pero son pelillos a la mar, en un gobierno que se ha caracterizado por despilfarrar los recursos públicos, y por malversarlos, y por robarse hasta lo que no está escrito.

El desplegado supuestamente va en respuesta de otro desplegado, publicado días atrás por un grupo de personajes de la vida nacional, políticos, escritores e intelectuales de diversa filiación, como por ejemplo Javier Sicilia, Lydia Cacho, Cuauhtémoc Cárdenas, Miguel Concha, Daniel Giménez, y otros más. Es una guerra ficticia de desplegados, porque doy por hecho que los invocados ni siquiera se van a dar por enterados, y eso significa entonces que fue pagado y publicado para que algún otro lo leyera, o en todo caso para que sirva como pretexto para refrendar la serie de mentiras e idioteces que Padrés lleva ya cinco años repitiendo como la guacamaya que es.

Yo no compro periódicos desde hace años, así que el mamotreto de Padrés llegó a mis manos porque alguien me lo hizo llegar, seguramente con la perversa intención de picarme la cresta y que escribiera algo al respecto, cosa que estoy haciendo porque no me gusta dejar pasar las rectas al centro, y esta recta, la verdad, está como para sacar la bola del parque. El costoso –para usted y para mí- desplegadillo es una auténtica joya de la estulticia política, y dado que el ciudadano-gobernador Padrés es poco menos que iletrado, debe haber sido confeccionada en las entrañas de la Secretaría de Comunicación Social que para eso, y para corromper periodistas, fue creada al iniciar el sexenio de la depredación.

El bodrio padrecista expone una serie larga, muy larga, de obras inexistentes, inversiones ficticias y beneficios hacia la etnia Yaqui, esa misma etnia que hace un par de años, en el fragor de la lucha por el agua de El Novillo, fue descalificada como tal por algún imbécil funcionario que de esa burda manera trató de negarles su derecho de oponerse al acueducto Independencia. Ahora, en el panfleto de marras, el ciudadano Padrés nos dice con absoluta desfachatez que “el Pueblo Yaqui es Patrimonio de Todos”, y que es “uno de nuestros principales patrimonios históricos”. Como diría don Armando Fuentes “Catón”: hágame usted el refabrón cabor.

Probablemente el ciudadano Padrés piensa que los intelectuales, los periodistas y los políticos a los que dirige su desplegadillo son una punta de idiotas retrasados mentales que ignoran la realidad de lo que sucede en Sonora, y que,  por lo tanto, puede meterles por sus respectivos gañotes la sarta de tontejadas que dice en su propagandístico desplegado. Mentira tras mentira, exageración tras exageración, invento tras invento, línea tras línea, el desplegadillo va bordando una escenografía fantasiosa de obras e inversiones benéficas para la tribu Yaqui que, de ser reales, la convertiría en la tribu consentida del país, la más apapachada y próspera. Solo que todo lo que el ciudadano Padrés afirma en su desplegadillo es una absoluta y total patraña.

Obviamente, el ingeniero Cárdenas y los demás destinatarios del desplegadillo no tienen por qué estar enterados de la infinidad de detalles que prueban de cabo a rabo la falsedad de lo que el ciudadano Padrés firma y afirma y en su panfleto, pero para eso estamos los comunicadores que nos hemos vacunado contra el virus ébola de las mentiras padrecianas. Estamos para decir las cosas como son, que no necesariamente son como las pintan los funcionarios venales, los empresarios cómplices, los medios controlados y los comunicadores comprados. Nuestras voces quizá no tengan el poder y el respaldo del dinero público que el ciudadano Padrés emplea en difundir sus mentiras y libelos, pero tienen la fuerza de la razón y de la convicción, y el peso de las contundentes evidencias que se han ido acumulando a lo largo del lustro que lleva en el poder la plaga azul.

Si usted, ciudadano(a) de Sonora, no tuvo oportunidad de leer el desplegadillo del ciudadano Padrés, le recomiendo que no pierda el tiempo, y que mucho menos malgaste los ocho pesos que cuestan los periódicos que lo publican. No haga usted más ricos a los dueños de los periódicos que ya estamos manteniendo con nuestros impuestos. Realmente no vale la pena que se arriesgue usted a sufrir agruras estomacales, o a que se le derrame la bilis al leer la sarta de sandeces que contienen los tres cuartos de plana que ocupa el abominable infundio. Preferible a tomarse un frasco de omeprazol, evite leerlo y le garantizo que le irá mejor.

Otra de las finalidades del desplegadillo, aparte de verles la cara de tontejos a los que se dejen, es frotarles con sal y vinagre las heridas a los ciudadanos que integran el Movimiento Ciudadano por el Agua (MCA) con sede en Ciudad Obregón. El ciudadano Padrés, quien como Mandatario estatal ha patentado la sonrisa melosa y los argumentos cancerosos, vuelve a mostrarse como el maestro de la mentira, el rey de las argucias y las triquiñuelas barriobajeras, el amo y señor de la ilegalidad y de la impunidad, haciendo gala de sus principales y más evidentes características histriónicas.

Y finalmente habría que destacar las amenazas veladas que contiene el desplegadillo en su párrafo final, donde habla de las órdenes de aprehensión giradas por la PGE sonorense en contra de Mario Luna y Tomás Rojo por el presunto delito de secuestro y lesiones en contra de “ciudadanos de la etnia yaqui”. La amenaza implícita va con la peor intención de intimidar, de “acalambrar” a los demás yaquis, y a cualquier imprudente ciudadano que se atreva a cruzárseles al paso de sus ambiciosos proyectos. Una orden de aprehensión que no se ha ejecutado, a pesar de que los indiciados no andan huyendo ni se encuentran desaparecidos, lo cual demuestra que el miedo no anda en burro y la precaución tampoco. Tomarlos presos y refundir en la cárcel a los dos voceros más aguerridos de la etnia Yaqui conlleva el riesgo de escalar el grado de violencia soterrada que existe, a causa de los innumerables conflictos provocados por el ciudadano Padrés en su papel de gobernador de Sonora.

El desplegadillo multicitado y multipitorreado es de una riqueza inusual, no tanto por lo que dice –que es mucho- sino por lo que revela, que es mucho más. Y lo que revela es la entraña profunda y maloliente del ciudadano Padrés que, trastornado por completo y al borde de los shocks eléctricos, insiste en mostrar ante el pueblo sonorense y de todo México, la peor y más repulsiva de sus caras como gobernante. Ebrio de arrogancia y drogado de soberbia persiste en continuar por la senda torcida y llena de hoyancos que lo ha llevado hasta el borde del precipicio donde se encuentra, ya por finalizar el peor sexenio en la historia de Sonora.

Pero eso, claro está, no lo dice el ciudadano Padrés en su ridículo desplegadillo.

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Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

1 Comment

  1. Jonny Mentero 31/07/2014 at 12:05 am

    Hi, this is a comment.
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