La prueba de fuego

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en La prueba de fuego 501

El período de tiempo que media entre el triunfo electoral y la toma de posesión de los cargos que se disputaron el pasado día 7 de este mes semeja una laguna negra y profunda, de aguas alquitranadas o lodos espesos que despiden toda clase de olores, algunos nada agradables, por cierto. Un pútrido mar de sargazos en que se enmarañan los rumores, los chismes, los mitotes y los cuentos sin sustento -o con medio sustento- que los comunicadores se encargan de desparramar con alegre desparpajo pretendiendo, todos sin excepción, ser poseedores de “fuentes altamente confiables” o “contactos de alto nivel” con el fin de vender esos infundios al público consumidor de morcilla política, como si fuera una verdad indiscutible envuelta en papel de regalo.

El que más, la que menos, todos sin excepción elaboran listas de l@s afortunad@s que integrarán los equipos de trabajo en los gobiernos municipales, sean gordos, medianos o escuálidos, y por supuesto, en el gobierno estatal que, de acuerdo a las cuentas que se manejan, ha quedado en carácter de tripa lavada, o de trapo exprimido. “Gabinetitis” en su máxima expresión, fórmula infalible para llamar la atención y ostentarse como oráculo sabihondo… basura infecta que ni como pasatiempo deleznable se sostiene, pero a cuyo dudoso encanto ningún periodista, columnista, articulista o analista de alto, medio o bajo pelo es capaz de sustraerse. Con algo hay que entretenerse hasta que surjan las listas oficiales de los nuevos funcionarios, y entonces sí, a darse vuelo con el cuchillo de filetear, con la puntilla asesina, o con la untuosa esponja de la adulación.

Empecemos entonces de arriba hacia abajo, como mandan los cánones de las prioridades. Hablemos del próximo Gobierno del Estado de Sonora que, como todo México sabe, quedó en manos de una mujer a la que de arranque nadie le auguraba el brillante destino que le aguardaba, y que finalmente le llegó. Que no venga nadie a decir que él si sabía lo que iba a pasar. Que nadie cometa el pecado de arrogarse una clarividencia que no existió. Cuando Claudia Pavlovich arrancó su campaña -parece que hace un siglo de eso- era una mujercita temblorosa, titubeante, vacilante e incapaz de transmitir seguridad y certeza. Dicen que aquella noche de su “destape” en el Palacio de Gobierno, y en el bunker gandarista sonaron los pífanos y los tambores, se descorcharon infinidad de pomos de champagne Dom Perignon, y hasta se bailaron danzas apaches de victoria, presumiendo que se habían desembarazado del rival más peligroso. Lejos estaban de imaginar que había nacido una valkiria rubia de sangre yugoslava que se convertiría, apenas tres meses más adelante, en su némesis, además de la primera gobernadora en la historia de Sonora.

Por el momento todo se ve color de rosa, pero subyace en el ambiente un amenazante telón oscuro de incertidumbre ante posibilidades de las que nadie quiere hablar, y nadie se atreve a analizar. La precaución es hermana siamesa de la autocensura, y entre los vapores embriagadores de un triunfo otorgado por un pueblo que se cobró con creces las afrentas, el mundo de los medios y los comunicadores se apresta a obtener los máximos beneficios mediante el acomodo en el mullido colchón de la benevolencia de los recién electos, de los recién reinstalados por obra y gracia del repudio popular generalizado, convertido en odio visceral. La sombra difusa de reconocidos pillos ensombrece el cálculo de posibilidades dentro del próximo gabinete.

A contraluz se perciben los perfiles de personas provenientes de un pasado sombrío que aún permanece en la mente de una buena parte de los sonorenses; especímenes contaminados que se han movido siempre entre la claridad y la penumbra, y que llevan impresa en la epidermis de su personalidad la estampa indeleble de la corrupción, y que sin embargo pretenden regresar al escenario político regional para seguir cobrando su nueva ración de carne en el banquete que dará principio el primer segundo del día 13 de septiembre próximo. Es una amenaza latente que cualquiera que se lo proponga puede ver con total claridad, pero que muy pocos, si es que alguien, se atreve a sacar a colación, so pena de perder las prebendas que esperan obtener de la buena voluntad de los nuevos poseedores del cetro y la corona real.

Claudia se aproxima a su primer momento cumbre, y a su primera gran prueba de fuego: La integración de su gabinete. El grupo de personas sobre las que descansará la enorme, brutal tarea de reconstruir Sonora, pero no solo de reconstruirlo, sino también de devolverle su funcionalidad, de reinstalar el estado de derecho aniquilado y, sobre todo, de recuperar la confianza que los sonorenses hemos perdido en las instituciones que nos hemos dado. De la señal inicial que Claudia mande a través de la integración de su gabinete dependerá en gran parte el arranque de su sexenio, un período de gobierno que se prevé sumamente complicado e intenso.

Hay quien dice, y me siento inclinado a suscribirlo, que en esta ocasión no existe el bono democrático tradicional que el pueblo les entrega a los gobernantes que llegan con mayor o menor respaldo de votos. Se dice que lo que existe es un tremebundo voto de castigo que puede volverse en cualquier momento en contra del nuevo gobierno, convertido en un garrote de crítica inmisericorde. La tolerancia del pueblo sonorense se ha reducido a su mínima expresión, como resultado de seis años de rapiña inmisericorde y de abusos infinitos. Y el ansia de retribución expresada por medio del voto de rechazo se encuentra a flor de piel, y amenaza con hacer erupción en el momento menos esperado, ante la menor provocación. Así que cuidado, mucho cuidado. Con estas explosivas situaciones no se juega, ni se pueden correr riesgos innecesarios.

La integración del gabinete, teniendo la importancia e impacto que tiene, solo es el primer paso de los miles que siguen, en ruta hacia la definición del éxito o el fracaso que resulte del nuevo sexenio. Los retos que le aguardan a Claudia y a sus acompañantes en la ingente tarea de revivir Sonora, son en verdad pavorosos, y me parece que en este momento de transición ni ellos mismos conocen o imaginan su dimensión y complejidad real. Los canallas que están por irse se han encargado de cubrir lo mejor posible las huellas de sus trapacerías y corruptelas, y no pocas quizá hasta hayan sido borradas mediante la eliminación de registros y documentos incriminatorios, pero el atraco ha sido tan grande, y tan profundo el daño infligido, que es imposible hacer desaparecer del todo la basura. Eso ni el genial prestidigitador David Copperfield lo podría lograr.

El clamor que predomina en el ambiente de Sonora es insoslayable, y la exigencia de justicia no puede confundirse con un simple reclamo pasajero. Sonora demanda que se aplique la ley a plena dureza y rudeza, en contra de los pillos que llegaron a sentirse a prueba de castigo, y más allá del alcance del largo brazo de la ley. Los sonorenses piden que el que la haya hecho la pague, pero además, que reintegre lo que se robó, lo que esquilmó y lo que manipuló para enriquecerse obscena e ilegalmente. Tal vez sería recomendable y conveniente la integración de una comisión especial que se encargue de la investigación de todas las atrocidades cometidas, para no entorpecer ni obstaculizar las acciones de gobierno que son urgentes y impostergables en la enorme tarea de reconstrucción que debemos de emprender todos los sonorenses como comunidad afectada, y no nada más el nuevo gobierno, que por supuesto deberá encabezarla.

Cada día que pasa, y cada día que pase a partir de la declaratoria de gobernadora electa es y será una continua e ininterrumpida prueba de fuego para Claudia Pavlovich. El hecho de ser mujer, y por añadidura la primera mujer que gobierne Sonora, le agrega una carga extra a una gigantesca tarea que, rebasando el escepticismo de los machistas o misóginos, deberá convencerlos más allá de cualquier duda. A Claudia le ha sido entregada la llave del presente en Sonora, pero mucho más importante, la llave del futuro que le espera a la mujer sonorense, y que puede ser brillante y luminoso, o bien oscuro y tétrico, dependiendo de los resultados que obtenga Claudia en su gobierno. Y créame usted, amable lector, dilecta lectora, eso no es enchílame estas gordas.

Todavía falta algo más de dos meses y medio para la transmisión de poderes, y ya el ambiente se encuentra inusualmente caldeado, y a juicio de algunos hasta enrarecido. Y no es para menos, todos los días surgen en los medios tradicionales y en las redes sociales que son tremendamente activas y virulentas, informaciones y comentarios que dan santo y seña de las andanzas delictuosas de la runfla de servidores que llegaron para servirse, y de las autoridades que -ahora sí- supuestamente irán por sus inmundos pellejos.

Que si el CISEN ha completado el expediente sobre tal o cual funcionario y lo enviará a la PGR, que si la SHCP ya tiene listo el paquete para turnarlo a la Función Pública, que si las integración de las averiguaciones previas, las órdenes de aprehensión, los amparos, en fin, toda suerte de rumores y predicciones inundan el ambiente y lo enrarecen, porque pocas cosas hay más enrarecedoras que la incertidumbre y la especulación, y de ambas tenemos para dar y prestar.

No por mucho madrugar amanece más temprano, y no por mucho desearlas y exigirlas suceden las cosas. Pasará lo que deba pasar, pero no antes ni después, sino en el momento preciso. Lo importante es que los expedientes que se armen en contra de los pillos sean perfectos, a prueba de errores, de manera tal que no tengan escapatoria, y vayan a dar con sus huesos a las celdas de las prisiones de alta seguridad, que es donde deberán ir a pagar lo mucho que deben.

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Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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