La pequeña aldea en que vivimos

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en La pequeña aldea en que vivimos 27

Mientras los líderes de los países más poderosos del planeta andan a la greña y enseñándose los colmillos, y las economías mundiales se pandean con ingentes problemas nacionales sin resolver, y el mundo en general se enreda cada vez más en una vorágine de cambios insospechados, en esta pequeña aldea que llamamos Sonora prácticamente todo gira en torno a las elecciones que se llevarán a cabo el próximo domingo 1º de julio, y aunque algunos ciudadanos pretendan fingir demencia y ocultar la verdadera finalidad de sus acciones y movimientos, en la práctica y en los hechos se nos demuestra que muchos, dentro y fuera de la esfera política y de ciertos círculos empresariales, no hacen otra cosa que pensar y actuar con el fin específico de realizar sus planes y satisfacer sus desenfrenadas ambiciones, influyendo de diversas maneras en el resultado de las elecciones por celebrarse.

Por otro lado, la gente común aún no termina de entrar en plena efervescencia, y contempla con cierta indiferencia la ebullición en que se encuentra el mundo político local y regional. Pero ya llegará el momento en que, empujados por la irrefrenable empuje de la locomotora política, que avanza a todo vapor y con el fogón encendido al máximo, nos veremos de nuevo inmersos en las fangosas y procelosas corrientes de las campañas electorales formales, y entonces… ¡agarren piedras y sálvese quien pueda!

En los mesones tradicionales, en los desayunaderos de moda, y en los cafés y mentideros políticos donde se reúne la fauna más selecta del mundo político se esparcen los más variados rumores. En los bares, cantinas y nidos de grillos de destruyen honras y construyen personalidades, también. En las reuniones de amigos o compinches se analizan las últimas encuestas, ni se diga. En los bautizos, bodas y fiestas de aniversario se forman los corrillos y la fauna de moviliza, murmura, se pasan las consignas y novedades en relación con los avances y retrocesos de los personajes que se barajan como opciones preliminares y que, en la realidad, ya son definitivas.

Las diferentes zonas del país, convertidas en gigantescos bazares públicos donde se compran y venden como mercancía en remate los individuos carentes de ideología política y de la más elemental ética personal. Y los cazadores de cabezas que existen en los partidos buscan y encuentran mercancía humana de bajo precio que esté dispuesta a entregarse a cualquier proyecto comercial político, aceptando una candidatura de hojalata, aunque eso -ni modo que no- implique revelar su verdadera entraña mercenaria, y muestran así una superficialidad que resulta imposible de disimular bajo juramentos de amar a su terruño sobre todas las cosas de este mundo, y un ferviente anhelo de venir a partirse la madre en el lugar que han abandonado, y de la gente que lo habita.

En la luneta y la galería de la carpa electoral todo el mundo pretende tener “la última versión”, como si los dueños del changarro se la llevaran comunicando sus intenciones más secretas a diestra y siniestra… eso nomás faltaba. En realidad se trata de simples interpretaciones, sin fundamento sólido, de lo que se ve a simple vista, más no de un conocimiento profundo de la situación. Unos porque están cerca o dentro, y los más porque se sienten pitonisos, el caso es que el esparcimiento de chismes y “versiones actualizadas” forma y conforma la agenda diaria en el entorno local y regional.

Y salvo los que llevan las riendas de las diversas carretas, la verdad es que nadie sabe nada, porque aún no ha llegado la hora. Ya casi, pero no todavía. Lo que en este momento es -o parece ser- mañana no lo será, y quienes hoy amanecieron en la punta del favoritismo, al anochecer pudieran caer en los sótanos de la ignominia político-electoral. Por un lado quienes toman las decisiones, o simplemente obedecen las órdenes de los de más arriba, no dicen esta boca es mía y se limitan a enviar señales, unas veces con la intención de explorar el terreno y pulsar las reacciones, y otras por el simple placer de enredar, confundir y crear desconcierto entre los mirones interesados.

Si usted es de los que desprecian las cantidades de dinero que hasta el momento se han gastado y se siguen gastando en las escaramuzas preliminares, está cometiendo un craso error. Hay mucho dinero en juego, bien y mal habido, legal e ilegal, propio o sustraído de las arcas a las que cada quien tiene acceso. El río de oro corre impetuoso, y aunque a simple vista su corriente sea poco perceptible, no cabe duda de que su volumen es tremendo. Y ni para qué hablar de lo que se vas a despilfarrar a partir del día 30 de marzo, cuando arranquen las campañas formales.

¿O usted cree que todas esas “oficinas de enlace” que se han abierto por todas partes son gratis y se sostienen a base de dádivas populares y ‘coperachas’ entre cuates? ¿Usted cree que un sueldo de diputado o senador alcanza para mantener además de la -o las- familias, una o varias casas aquí y otras tantas en el D.F., para pagar pasajes aéreos de primera clase, e ir y venir incesantemente, para pagar una cohorte de lacayos, amanuenses y operadores serviles, y mantener además bien maiceado el gallinero mediático? Más vale que saque bien sus cuentas antes de decidir si “los que la quieren” están actuando limpio, o se limitan a taparle el ojo al macho.

Lo que sí es cierto y nadie podrá negar, es que ni el músculo duerme ni la ambición descansa, ni en Hermosillo, ni en Sonora, ni en ninguna otra parte del país. Despiertos o dormidos, de día y de noche, los “pre” andan sueltos por todos los rincones, y no se aguantan. Andan dando una guerra que para qué le cuento, y gracias a sus andanzas los medios disponen de abundante material para rellenar sus lamentables espacios de chismorreo.

Es la época de las vacas gordas para los medios impresos, electrónicos y cibernéticos, y como si lo anterior fuera poco, se han sumado los guerrilleros y sicarios de las redes sociales, estos últimos subproductos colaterales de cierta utilidad en plena era de la comunicación moderna. Muchos medios que a duras penas sobreviven fuera de las épocas electorales, en el espacio de medio año o si mucho un año, vuelven a llenar sus alforjas y logran mantenerse vigentes hasta las siguientes pizcas… y así sucesivamente, proceso tras proceso, elección tras elección. Quizá por eso en la mayoría de esos medios la calidad brilla por su ausencia.

La formas externas han desplazado por competo a los fondos y las ideologías, y la belleza física, el maquillaje, el botox y los peinados de los estilistas están sustituyendo al mensaje, los proyectos, las visiones y las propuestas. El insulto en vez de la idea. La descalificación por encima de la propuesta de solución. El “qué” sepultando al “cómo” y al “con qué”. A las masas que llenan las plazas públicas para escuchar a tal o cual candidato, no les importa que el discurso sea simple jarabe de pico, frases con sabor a barrio pero sin sustancia alguna, mentiras forradas con papel crepé y aromstizadas con el pachouli populachero. La turba anónima e irreflexiva que, no teniendo ya nada que perder, está dispuesta a dar su apoyo a candidatos que amenazan destruir lo que tanto tiempo, dinero y esfuerzo ha costado construir.

Nuestras municipios y ciudades, nuestros estados y México entero en el filo de la navaja, y la suerte de 115 millones de mexicanos pende un hilo. Los que vayamos a votar, los que se abstengan, y los que por una u otra causa no puedan hacerlo, no podrán impedir que el destino finalmente, de una o de muchas maneras los alcance. Cerrar los ojos y dejar que la tsunami pase por encima no evitará las consecuencias.

En cuanto a las convocatorias de los partidos y su importancia, la designación de sus candidatos, y toda la parafernalia que implica este proceso, no hay forma de romperlos. Los tiempos están bien marcados. Y aunque algunos traten de brincar las trancas tratando de forzar las cosas, el hecho es que el sistema tiene la forma y la fuerza suficientes para imponerse. Y no se darán las cosas hasta que deban darse. No por mucho madrugar amanece más temprano y no todo el tiempo al que madruga Dios lo ayuda, aunque sigue siendo muy cierto que en el impetuoso río electoral al camarón que se duerme se lo lleva la… corriente.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com
En Tweeter soy @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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