La música, el gran catalizador

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en La música, el gran catalizador 14

Cuando uno se empieza a aficionar a la música, hagan de cuenta que inicia un safari por una selva infinita, intrincada, diversa, extensa y sorprendente en todo momento. Poco a poco va uno encontrando veredas inexploradas, senderos escondidos y espacios maravillosos que lo dejan a uno con la boca abierta de pasmo, y el ánimo arrobado de placer.

La música ejerce acciones sorprendentes e insospechadas en la totalidad del ámbito que la rodea, pero sin sufrir necesariamente ella misma algún efecto modificatorio. Ocurre en particular cuando se trata de un ser humano con un mínimo de sensibilidad. Por eso la música es el gran catalizador, como reza el título de este comentario que hoy les ofrezco, como parte de la serie dedicada a mi relación indestructible con la música.

La música es el gran catalizador, porque tiene la inigualable y mágica virtud de amoldarse a cualquier estado de ánimo, desde el más triste y sombrío, hasta el más sublime y festivo. La música es un bálsamo curativo, o un pretexto para el arrebato delirante. Ninguna otra cosa, ni el alcohol, ni la droga más poderosa, son capaces de elevar el espíritu y el ánimo de los seres humanos a los niveles de excelsitud que los transporta la música. Desde la más selecta y complicada, hasta la más modesta y sencilla.

En mi caso, la música ha sido el gran amor de mi vida. Ustedes lo saben porque lo he dicho infinidad de veces. Y lo seguiré diciendo hasta el postrer instante de mi vida. Nací con la música en la sangre, y lo descubrí desde los años de mi infancia y pre pubertad. Ya les he platicado que inicié la recolección de discos desde que tenía 12 años de edad, primero con aquellos viejos y quebradizos discos de pasta dura de 78 r.p.m. y luego con los extended play de 45 r.p.m. y los long play de 33 1/3 r.p.m. Y tiempo después los cassettes y finalmente los CDs. De todos ellos hay en abundancia en mi amada colección. Y hay de todos los géneros musicales, desde las obras clásicas de los grandes maestros, hasta la música de baile popular. Orquestas, grupos, conjuntos, solistas, vocalistas de todas las nacionalidades…

El fenómeno de la catálisis se define como “la acción que ejercen ciertos cuerpos sobre la composición de otros, sin sufrir ellos mismos ninguna modificación”. La música es pues, algo poderoso y a la vez inmutable en sí misma. Puede haber infinidad de intérpretes de una misma obra, clásica o popular, pero cada versión es diferente, de acuerdo a la sensibilidad del intérprete.

Sí, la música es un gran, poderoso e infalible catalizador… ¿Por qué lo digo? Si me lo permites, déjame platicarte un poco acerca de mis propias experiencias en la materia.

Por obvias razones mis tres hijos, Óscar, Carlos y Leonel, se convirtieron en grandes aficionados a la música, como resultado de haberse criado en un hogar en el que siempre se estaba escuchando música. Desde temprana edad se habituaron a escuchar a las grandes bandas estadounidenses, a los grupo de música brasileña de bossa nova, a los cantantes de diferentes nacionalidades, swing, foxtrot, jazz clásico y moderno, new age, obras clásicas, ópera, música latinoamericana, en fin, todo el mágico universo que solo la música es capaz de ofrecer.

En mis primeros tiempos de acercamiento al mundo infinito de la música, mi gusto musical era muy limitado: orquestas de baile de finales de los 30’s, los 40’s y en espacial los 50’s en plenitud, y los cantantes estelares de esas inolvidables décadas. La música popular mexicana y las orquestas y los diversos intérpretes de las melodías en esas épocas de oro. El nacimiento del mambo, y del rock ‘n roll y los primeros gigantes de ese género: Elvis Presley, Bill Haley, Little Richard, ChubbyChecker, Jerry Lee Lewis, etcétera, y la infinidad de solistas y grupos que poco a poco desplazaron a las grandes bandas de baile de mis amores, hasta hacerlas desaparecer.

Luego, poco a poco fui expandiendo mi gusto por otros géneros, y así, maravillado y cada vez más “prendido”, fui comprendiendo la enorme riqueza de la música en todas sus expresiones y modalidades.

Yo les enseñé a mis hijos todo cuanto pude acerca de los diferentes géneros musicales. Cuando tuvieron edad suficiente, y a su vez escogieron la música de su predilección, entonces llegó el momento en que ellos me enseñaron a mí. Y por mis hijos puse las plantas de mis pies y mis oídos, en el mundo del incipiente rock de los 60’s y 70’s, casi infantil comparado con el que llegaría posteriormente. Con los 60’s llegaron monstruos como los Beatles, The Rolling Stones, Queen, y demás grupos de la ola británica. Y luego llegaron las décadas maravillosos de los 80’s y 90’s con su riqueza incomparable: los grandes grupos del rock clásico: Journey, Toto, Eagles, Boston, Reo Speedwagon, The Cars, Starship, The Outfield, Pink Floyd, Foreigner, Alan Parsons, Kansas, Styx, Asia, Genesis, Scorpions, Ambrosia, Guns& Roses, Deaf Leppard, Supertramp, Fleetwood Mack, Mr. Míster, Rush, Mike & The Mechanics, Survivor, Glass Tiger, Roxette, Metallica, etcétera.

Reconozco que tuve que hacer un gran esfuerzo para medio entender el rock duro de Jimmy Hendrix, Bobby Miles, Janis Joplin, ACDC, Aerosmith, Quiet Riot, Megadeth, Black Sabath, Blue Oyster Cult, Ratt, y el rock de Kiss, ELO, Twisted Sister, y demás grupos estelares del heavy metal.

Mi decisión de acercarme todo lo posible a la música de mis hijos fue tan firme, que incluso los llevé en un par de ocasiones a Tucson a dos conciertos de rock: Uno de ellos con el grupo Styx, y el otro con el grupo Ratt. Imagina nada más: mis hijos y yo en un concierto de rock,en medio de la locura que se despierta en esos espectáculosincomparables… Simplemente inolvidable, e irrepetible, pero ahí quedó, archivado en mis recuerdos como padre.

Un capítulo especial ocupa la música disco de los 70’s y 80’s con la infinidad de estrellas que generó: Donna Summer, Gloria Gaynor, Alicia Bridges, Amii Stewart, Santa Esmeralda, Thelma Houston, Chic, EarthWind & Fire, Kool & The Gang, K.C. & The Sunshine Band, y el inmenso Barry White, entre multitud de otros. Y la irrupción del llamado “Techno Rock” que llenó por completo las décadas de los 80’s y 90’s: Pet Shop Boys, OMD, Simpe Minds, A-Ha, Duran Duran, CrowdedHouse, Alphaville, Eurythmics, Berlin, Animotion, Till Tuesday, Howard Jones, Swingout Sister, Thompson Twins, Soft Cell, FrankieGoes To Holywood, Timbuk 3, Oingo Boingo, etcétera.

Y ni qué decir de los monstruos del pop internacional de las riquísimas décadas de los 80’s y 90’s: Madonna, Michael Jackson, Cindy Laupert, Sir Elton John, Jennifer Rush, Paul Mc Cartney, Janet Jackson, Phil Collins, Lionel Richie, Whitney Houston, Olivia Newton-John, Rick Astley, Sheena Easton, Prince, Sting, Richard Marx, Robbie Williams,Rod Stewart, y la pléyade de estrellas de ambos sexos que han llegado en las primeras dos décadas del siglo XXI: Pink, Adele, Lady Gaga, Beyoncé, Rihanna, Sade, Tony Braxton, Jennifer López, Mariah Carey.De entre esa constelación de estrellas, Celine Dion es sin duda la más destacada, por su personalidad y la inmensa calidad de su voz.

Con la llegada del nuevo milenio, y la multitud de cambios que ha traído consigo, tanto en el campo musical como en el mundo en general, la música ha evolucionado, aunque por lo que venido escuchando a partir del año 2000, en la radio, y los programas musicales que trasmite la televisión, y los que circulan en las redes sociales, mucho me temo que haya sido para empeorar, y no para mejorar. En general, y con muy honrosas y escasas excepciones, la música nueva carece de calidad, y por lo mismo, su permanencia es efímera. Las melodías son monótonasy las letras llegan incluso a lo majadero y lo grosero. La música buena que se escucha es “la de antes”, y las versiones nuevas que de ella se realizan.

Fíjense que sin pretenderlo, he recorrido a paso veloz ocho décadas, a partir de los años 40’s, hasta la fecha. Y releyendo lo que he escrito me doy cuenta de la enorme cantidad de artistas, orquestas y grupos que he dejado fuera en esta narración que hoy les ofrezco, en forma obligadamente sintetizada. Es obvio: resulta imposible resumir en el espacio de un solo video artículo la infinidad de estrellas que hay en el firmamento de la música, en todas sus épocas.

Insisto: La música es el gran catalizador. Gracias a ese poder mágico y descomunal que posee, la música me permitió entender un poco mejor a mis tres hijos, cuando más falta me hacía, y acercarme a ellos y ellos a mí en una forma que de ninguna otra manera hubiera sido posible.

Ese es otro motivo adicional que se agrega a los muchos que tengo para amar entrañablemente la música, en todos los géneros, modalidades y épocas. La música ha formado, y forma parte indivisible de mi vida, y seguiremos ligados de por vida, con lazos indestructibles, en forma tal que ni la misma muerte nos podrá separar.

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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