La era del swing

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en La era del swing 38

La música swing, también conocida como swing jazz o simplemente swing, es un estilo de jazz que se originó en Estados Unidos hacia finales de los años 20 del siglo pasado, convirtiéndose en uno de los géneros musicales más populares y exitosos del país durante los años 30’s y 40’s, obviamente del siglo XX. La denominación de este estilo como “swing” se consolida hacia 1935, al producirse una identificación del mismo con uno de los elementos más característicos en la interpretación jazzística que, desde mediados de la década de los años 20’s, se conocía precisamente como swing.

El swing es un estilo musical eminentemente orquestal, que se caracterizó por aportar al jazz una serie de importantes conceptos innovadores:

  • Incrementa el número de miembros de las bandas de baile previas, mediante la duplicación de instrumentos.
  • En el swing, la batería es el único instrumento que tiene una función totalmente rítmica, lo que le confiere una relevancia especial, al convertirse en el motor de toda la banda.
  • Valoriza los temas melódicos, tanto por la predominancia de pasajes temáticos de la melodía, como por la intervención de los solistas. Musicalmente se sustituye el concepto polifónico horizontal por una armonización vertical.
  • Establece una estructura invariable de las piezas, fijándose rígidamente el lugar y duración de las improvisaciones, y regulándose mecánicamente la relación entre las partes.
  • Utiliza, como recurso de tensión, el riff, o sea frase corta repetida varias veces, con un crescendo final.
  • Consolida la utilización de los registros altos de los instrumentos, con preferencia sobre los bajos e incluso los medios, lo que condiciona y define el resultado sonoro del conjunto.

El swing conserva, sin embargo, aspectos importantes de la tradición previa, especialmente en la forma en que los solistas abordan el instrumento y su manera de improvisar, así como el carácter continuo del ritmo.

En la temática, se revaloriza el blues y se adaptan melodías populares del music hall, produciéndose además una evidente mejoría técnica de los instrumentistas.
El swing de los grupos reducidos, “small groups” o “combos”, marginal durante la década 1935-1945, desarrolla muy rápidamente aspectos evolutivos que definirán el nacimiento del Bebop, y mantiene una menor rigidez estructural que el de las Big Bands. El swing de éstas, mucho más condicionado por los aspectos económicos y comerciales, acentúa la rigurosidad y frena sus posibilidades de desarrollo, excesivamente atento a las modas y sus patrones estéticos, hasta llegar al colapso artístico y comercial, en los últimos años de la década de los 40’s y principios de los 50’s.

La expresión en inglés “big band” (literalmente, gran banda) hace referencia a un grupo amplio de músicos de jazz que tocan conjuntamente; puede ser traducida libremente como orquesta de jazz. Las big bands aparecen como tales a finales de la década de los 20’s, aunque su etapa de oro es el periodo comprendido entre 1935 y 1950.

Con la consolidación del estilo swing, las big bands pasaron a constituirse en el eje del desarrollo del jazz. Fueron precisamente estas grandes bandas las que facilitaron la enorme popularización del estilo, y de las grandes bandas que se convirtieron en sinónimo de las grandes orquestas de jazz y swing, entre ellas las “orquestas negras” de Duke Ellington, Count Basie y Jimmy Lunceford, y las “orquestas blancas” de Benny Goodman, Woody Herman, Harry James, y los hermanos Tommy y Jimmy Dorsey.

Hubo algunas otras bandas que también obtuvieron una gran popularidad, aunque aportaron poco al desarrollo del jazz: Bob Crosby, Paul Weston, Tony Pastor, Guy Lombardo, Sammy Kaye y Freddy Martin. Otras bandas que destacaron como orquestas de referencia en la época, son las orquestas de Artie Shaw, Stan Kenton, la “Casa Loma Band” de Glen Gray y Buddy Morrow. Finalmente, y, como culmen del swing comercial, el inmortal gigante Glenn Miller.

Glenn Miller
Alton Glenn Miller, trombonista y director de orquesta, fue el músico que llevó el swing a las más altos niveles de comercialidad y popularidad. A la edad de doce años, Miller tuvo su primer trombón, el instrumento que le acompañaría el resto de su vida. Muy pronto él y su familia comprendieron que su fiasco en los estudios estaba relacionado con su pertinaz vocación musical, y aunque puso los pies en la Universidad de Colorado, los libros se le caían de las manos.

El joven Miller acabó abandonando la universidad para volcarse profesionalmente a la música, disciplina a la que dedicaba, de cualquier modo, todo su tiempo. Inicialmente formó parte de varias orquestas, en las que coincidió con vocalistas estrellas de la talla de un Bing Crosby, y el más célebre clarinetista del swing, Benny Goodman, que fuera designado “El Rey del Swing”.

En 1937 Miller se atrevió a crear su primera banda propia, pero su aceptación y sus ventas fueron insuficientes, y el proyecto finalmente fracasó. Probablemente a ello contribuyeron en forma importante sus más encendidos críticos, los puristas amantes del jazz menos “rebajado”, que consideraban sus composiciones demasiado comerciales, y pautadas en exceso.

Desalentado y deprimido, Glenn Miller se retiró a Nueva York, y fue precisamente durante este período cuando maduró la combinación musical que más adelante conseguiría despertar pasiones. Finalmente dio con la fórmula mágica: el llamado “sonido Miller”. El hallazgo consistió en que el clarinete y el saxofón tenor hicieran sonar la misma melodía simultáneamente, mientras una línea de otros tres saxofones les proporcionaban soporte armónico.
Esto desmarcó su sonido del de las otras grandes bandas de la época. Llegaron entonces sus mejores composiciones, que lo catapultaron a la fama mundial. Incluso hasta en la hermética y rigorista España del periodo franquista se popularizaron algunos de sus temas.

Fue entonces que se popularizaron la totalidad de sus grandes éxitos, incluidos en la película “The Glenn Miller Story” protagonizada por James Stewart y June Allison, que mucho tuvo que ver con la difusión de sus éxitos fuera de los Estados Unidos. Y sirvió como marco de sus éxitos más populares y conocidos: In The Mood “De Buen Humor” [un ícono musical durante la II Guerra Mundial], A String Of Pearls “Collar de Perlas”, Moonlight Serenade “Serenata A La Luz De La Luna” (que se convirtió en el tema emblemático de Miller y su Orquesta), Pennsylvania 6-500,

Chatanooga Choo Choo [por esta grabación obtuvo su primer disco de oro, en febrero de 1941], Kalamazoo, Little Brown Jug “Jarrito Pardo” , American Patrol “Patrulla Americana”, Saint Luis Bues March, At Last “Al Fin”, Tuxedo Junction, y muchas otras.
Miller encarnó en el imaginario colectivo la figura del perfecto americano, hecho a sí mismo y patriota convencido. En 1942 se alistó como voluntario en el Ejército estadounidense. La etapa en que estuvo al frente de la banda del Ejército del Aire, fue la que le generó la mayor idolatría en su brillante carrera. Hacia mediados de 1944 emprendió diferentes giras por el país, con las que colaboró en la provisión de fondos para la guerra, y animó las campañas de reclutamiento. Más tarde, él y su orquesta fueron enviados a Gran Bretaña para levantar la moral de las tropas que se preparaban para la invasión de la Europa continental por Normandía, en el llamado “Día D”.

A finales de ese mismo año, ya liberado París, partió en avión, un Noorduyn Norseman UC64, desde Londres rumbo a la capital francesa. En esa misión de carácter musical se supone que murió, ya que nunca más se le volvió a ver. Su desaparición desató tal incertidumbre que la imaginación popular especuló con todo tipo de hipótesis. La más difundida fue la caída de su avión al mar, pero también se llegó a hablar de la destrucción del aparato en una misión amiga de la Real Fuerza Aérea británica, y de la muerte del famoso director de orquesta en brazos de una prostituta en París. Como sea, el único hecho contrastado y confirmado es que su avión jamás apareció.

Casi cuarenta años más tarde, en 1983, su hermano Herb dijo que en realidad Glenn murió en un hospital al cabo de poco tiempo de aterrizar correctamente, víctima de un cáncer de pulmón. El silencio se habría producido para no desmitificar la muerte heroica. Tampoco esto se demostró.
En 1987 un pescador declaró haberse topado con el avión de Miller en el canal de la Mancha. A principios de ese año, el grupo de recuperación de aeronaves TIGHAR anunció su intención de investigar la declaración del pescador. Tiempo después, informó que lo que se había enganchado en las redes del pescador, coincidía con el tipo de aeronave en la que viajaba el músico inmortal.

No sabemos si alguna vez podrá llegarse a alguna conclusión definitiva, pero eso en realidad no es importante. Sea cual sea la verdad de lo ocurrido, en la memoria de los norteamericanos y de miles de sus fanáticos seguidores alrededor del mundo, Glenn Miller y su trombón descansan eternamente en las profundidades del mar.

Epílogo: En nuestro entorno regional Glenn Miller y su orquesta fueron también sumamente populares, y es raro encontrar a alguien que a finales de los 40’s y hasta mediados de los 60’s no haya bailado al compás de sus grandes éxitos. En esos años inolvidables la gran mayoría de las orquestas de la región interpretaron los éxitos y los arreglos de Glenn Miller, aprovechando su enorme popularidad entre los aficionados al baile y al swing. En mi opinión la más destacada de todas, y la que más fielmente reprodujo el estilo inconfundible de Glenn Miller, fue la desaparecida Orquesta Carta Blanca, de Guaymas, que fue realmente estupenda.

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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