Ganar la agenda sin perder la cabeza

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Ganar la agenda sin perder la cabeza 36

Antes de concluir el segundo mes del sexenio de gobierno que por mandato Constitucional le corresponde a Andrés Manuel López Obrador, una cosa está quedando bien clara, dentro del marasmo de confusión e intranquilidad que prevalece en la mayoría, por no decir la totalidad de los estratos sociales nacionales: El presidente se ha apoderado de la agenda mediática del país, y está logrando ser el centro de la atención de los medios, los comunicadores, los articulistas y los columnistas, y sin olvidar las redes sociales donde más para mal que para bien, le tunden un día sí y otro también. Pero eso a él le vale madre, sigue adelante aparentemente impertérrito, como si la crítica feroz y constante le hiciera lo que dicen que el viento le hizo a Juárez.

Andrés Manuel es un agitador nato. Eso lo sabemos y entendemos muchos, aunque no todos. Aunque le tomó casi 20 años llegar a la presidencia, él no nació para estar encerrado en una oficina, despachando los asuntos nacionales del día, y menos aún en reuniones con los integrantes de su gabinete, que hasta el momento han demostrado con hechos que no atan ni desatan, y que son absolutamente incapaces se sacar un gato de un garbanzal, ya no digamos atender y de resolver los graves problemas que el país tiene en todos los renglones. Él nació y se mueve como pez en el agua en las plazas públicas, ante la masa depauperada, desde el punto de vista económico y mental. Una lamentable y al parecer irreversible situación que favorece el control mediante el uso del discurso populista que conduce al sojuzgamiento de las masas que carecen de voluntad y de neuronas.

De ahí su decisión de presentarse todos los días hábiles de la semana ante los representantes enviados por los medios de difusión, para ofrecer unas conferencias de prensa que definitivamente nada, o muy poco, tienen de informativas, y en cambio tienen todo el tufo de sesiones para hacerse auto promoción, que luego los periodistas asistentes convierten en propaganda política. Nada sorprendente, hasta aquí. Los mensajes que el presidente lanza a los cuatro vientos durante estos eventos han sido comparados con las homilías que los sacerdotes dirigen desde sus púlpitos, y más ahora que ya ha sido impresa y se empieza a distribuir la maravillosa “Cartilla Moral” que el gobierno de la Cuarta Transformación ha lanzado al mercado de los adeptos.

Esta estrategia de control de la agenda mediática, que hasta el momento tan buenos resultados le ha dado al presidente, solo puede ser contenida y controlada, como es lógico, precisamente por los medios, los comunicadores, los articulistas y los columnistas libres e independientes que no beben ni comen de la mano presidencial, y desde luego por los líderes formadores de opinión más destacados que se mueven en las cenagosas aguas de las redes sociales. En estos espacios de comunicación es donde se está generando el primer y más grande frente opositor, ante un gobierno al que se le entregó todo en las elecciones del año pasado. Esta oposición aún no se organiza, aún no toma una forma definida, y está desvinculada y dispersa, pero es evidente que tiene un infinito potencial… si no se echa a perder desde su interior, o no la sabotean desde Palacio Nacional.

La clave está en ganar la agenda sin perder la cabeza. Pero el licor embriagante del poder absoluto intoxica incluso a los hombres más sabios y ecuánimes, induciéndolos a cometer errores garrafales, a perder el tino, el piso, y finalmente la cordura. Nos sucede a todos, pero más a los que gobiernan.

La agenda de medios la deben manejar y controlar los medios, y desde ahí los que de una u otra forma participamos en el mundo de la comunicación, ya sea como integrantes del equipo formal de cualquiera de ellos, o bien en forma independiente, en portales, blogs y páginas web propias. Mientras la agenda mediática nacional siga siendo manejada desde Palacio Nacional, y la sartén y el mango sigan en manos de los “ideólogos” del partido gobernante, poco o nada podremos lograr desde el lado exterior del muro que rodea y protege a la poderosa nueva mafia del gran poder. Cada quien deberá definir y seleccionar la trinchera que debe ocupar, y cuál deberá ser el rol que le corresponde desempeñar en la gran lucha que se avecina en nuestro país.

De entre la infinidad de temas que deben ocupar la atención de los medios y los comunicadores, puedo mencionar solo unos cuantos, simplemente para que sirvan como ejemplo de lo que sugiero:

  1. La política exterior nacional, que ha quedado en entredicho luego de la negativa del gobierno de López Obrador de rechazar el segundo período de Nicolás Maduro en Venezuela, arguyendo el vetusto principio de la no intervención.
  2. El presupuesto nacional para 2019 y sus peculiaridades, que ha jalado la mayor parte de la cobija de los recursos hacia el sur y sureste del país, al que pretenden sacar del sub desarrollo mediante la inyección de cantidades fantásticas de dinero, lo cual no sería necesariamente malo, si no fuera porque al reducir drásticamente los recursos en las entidades tradicionalmente productivas que soportan la carga del resto del país, se corre el riesgo de matar la gallina de los huevos de oro. Por otro lado, estas gigantescas inversiones en la zona sur-sureste tomarán muchos años para empezar a producir resultados, si es que algún día se producen, ya que antes de derramar dinero a raudales, habría que cambiar la mentalidad de los habitantes de aquellas latitudes. En fin.
  3. La demolición de las Reformas Estructurales de Peña Nieto, entre ellas la Educativa, que todos entendemos que es fundamental para el futuro del país, de cara a la formación de los niños y los jóvenes, y la capacitación del magisterio. Ya es un hecho, pero lo que debe preocuparnos es que hasta el momento no sabemos con qué va a ser sustituido el modelo anterior.
  4. La ausencia de rumbo que se advierte en el gobierno de AMLO. Hasta el momento no se conoce, o no se ha dado a conocer el Plan Nacional de Desarrollo, o su equivalente, mediante el cual se definen las metas y las estrategias, los tiempos y las formas que deberá seguir el país, en ruta hacia la transformación nebulosa, imprecisa e indefinida que se nos ha ofrecido, sin otorgársenos ninguna garantía de cumplimiento. En una nave misteriosa y no probada, con los ojos vendados y las manos atadas, en un viaje sin destino conocido.

El proyecto político de López Obrador y su gente se debe entender definitivamente como transexenal a ultranza, por la simple y sencilla razón de que la transformación que se pretende, en un país como el nuestro, es evidentemente imposible de lograr en tan solo seis años. Por consiguiente, esta gente que en estos momentos tiene las riendas del país en sus manos, está pensando en conservarlo durante veinte o treinta años más, y si es posible, para toda la eternidad, porque es bien sabido que gavilán que agarra y suelta, no es gavilán. Y si no que se lo pregunten al hoy desmadejado PRI. Y estos tipos de MORENA son buitres, animales carroñeros que son mil veces más peligrosos y voraces que los gavilanes.

Los gobernadores de las entidades que no han caído en manos de las izquierdas (todavía) podrían ser considerados como integrantes de un importante frente opositor ante al tremendo agandalle morenista, y la colonización implacable de las instituciones que, una tras otra, han caído ya en sus garras. Pero salvo los casos de Jalisco, Nuevo León y recientemente Oaxaca, cuyos gobernadores se han puesto de pie ante AMLO, sin ningún resultado hasta el momento, los demás permanecen en actitud sumisa, lo cual se puede entender y tal vez hasta justificar, bajo la óptica del beneficio que tienen la obligación de buscar para los ciudadanos de sus entidades. Es correcto, pero desde luego no debe ser terminal. Hay momentos en que cobran mayor importancia otros factores.

En fin. A diario surgen nuevas evidencias y suceden otras cosas que se van acumulando y sobreponiendo en la enorme oblea que se está cocinando en el horno nacional. Esto apenas empieza y nos falta un largo, muy largo trecho por recorrer, antes de llegar a julio de 2024, cuando los mexicanos volveremos a tener la oportunidad de modificar o de ratificar las trascendentales decisiones que, para bien o para mal, se tomaron el primer domingo de julio del año pasado.

Muchas cosas van a pasar, no necesariamente todas buenas y desde luego tampoco malas. Habrá de todo, como en las viejas boticas. Seremos puestos a prueba, y en esa prueba se podrá definir si en realidad somos ciudadanos de este país, o simplemente ganado sacrificable que va siendo conducido al matadero.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com
En Tweeter soy @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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