Estallidos

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Estallidos 199

En Sonora están pasando muchas cosas. Demasiadas, diría yo, y la mayoría –por no decir todas- en forma simultánea. Son tantas y cubren aspectos tan diversos que para la inmensa mayoría de los sonorenses, incluyendo a los que supuestamente somos profesionales en la materia, son difíciles de captar en su real magnitud y en su cabal impacto sobre la vida pública de nuestra entidad. El espectro de los sucesos es tan amplio que resulta realmente abrumador, y gravita como una losa de piedra sobre las espaldas de una comunidad apelmazada, agobiada y confundida que ya no sabe si reír, llorar o ponerse a gritar sus desdichas y su pérdida total de rumbo, de empuje y de capacidad de respuesta.

Dentro del gremio de los comunicadores, que en condiciones normales seríamos los responsables de difundir con veracidad y claridad lo que está pasando en este rincón del país, solo un puñado bastante reducido lo hace con asiduidad y sin temor a las consecuencias. No somos muchos, y nuestras voces no son lo suficientemente fuertes, pero aún así tenemos la capacidad para mantener viva la línea de la denuncia, al tiempo que se van llenando las fosas con los damnificados por las duras represalias y los ataques despiadados de un gobierno absolutamente demente, absolutamente corrupto y absolutamente desprestigiado. Y la tendencia franca y contundente que se percibe es a empeorar, porque en este tipo de situaciones –históricas e inéditas- no hay límite que valga.

El sábado pasado nos reunimos por vez primera un grupo de compañeros y compañeras que nos hemos identificado por nuestras actividades dentro de los espacios de comunicación que existen en Megacanal Sonora. Se trata del “Grupo Mega”, un grupo relativamente amplio de personas con mentalidades agudas e inquisitivas, con vasta experiencia en diferentes campos, y con criterios sólidos y bien sustentados. Esta primera convivencia se llevó a cabo en un salón privado de un restaurant de la localidad, y de este Grupo Mega, integrado nominalmente por 21 discípulos de Mefistófeles, asistimos 15. Nuestro primer invitado de honor a compartir el pan y la sal, fue nada más y nada menos que Javier Villarreal Gámez, Secretario General de la CTM en Sonora.

Del abanico amplio de alternativas que contemplamos nos decidimos por Javier Villarreal, dadas las precarias condiciones en que se encuentra el clima laboral de la entidad. Como el lector seguramente está enterado –y si no lo está ha de ser porque vive en lelolandia- existe un emplazamiento generalizado a huelga en el que están involucradas cerca de 100 empresas con sus respectivos sindicatos, localizadas en diferentes rumbos hacia el sur del estado, de Hermosillo para abajo. Que se recuerde por estos rumbos, un movimiento de estas características solo tiene como antecedente la huelga que estalló por allá a finales de los años 80’s del siglo pasado. Una huelga que duró escasamente 24 horas y que a punto estuvo de derribar al gobernador en turno, Rodolfo Félix Valdés. El líder en la CTM de entonces era Ramiro Valdez Fontes, a quien apodaban “El Sombrero Blanco”.

Fueron dos horas de diálogo tupido, a veces arrebatado y abigarrado, a veces sereno y reflexivo, un ambiente cargado de electricidad por la seriedad de los temas que se sucedían unos a otros, todos relacionados íntimamente con los climas laboral y político sonorenses, hoy por hoy tan crispados y tan volátiles como un pomo lleno de nitroglicerina, presto a estallar en cualquier momento, ante el menor movimiento brusco. 16 interlocutores con la mente llena de preguntas con filo acerado y punta aguda, de dudas y al mismo tiempo de certezas. Un entrevistado que cumplió con la difícil tarea de disipar la infinidad de inquietudes y aclarar los rincones mentales oscuros de algunos de los integrantes del Grupo Mega, entre los que me incluyo.

Javier Villarreal Gámez poco a poco se ha ido revelando como un líder moderado pero firme, conciliador pero sin abandonar la fidelidad a los principios que sustenta el gremio que representa. Inteligente, lúcido y con dotes de gran conversador, es capaz de sostener con facilidad el diálogo más complicado con cualquier interlocutor. Cada vez que tengo la oportunidad de conversar con él, ya sea en plan de entrevista formal, o en plan de conversación informal, su forma de pensar y los conceptos que maneja me confirman la impresión que tengo de él, como un líder más proclive a la conciliación que al conflicto. Siendo así, el emplazamiento masivo a huelga tiene que ser considerado de lo más revelador. Hay que asomarnos al trasfondo para tratar de determinar de qué se trata esta medida que amenaza con poner en revolución tanto a una parte gruesa de la iniciativa privada sonorense, como al propio Gobierno del Estado, protagonista e instigador de este enorme conflicto, y de otros muchos más que flotan en el limbo político sin posibilidad alguna de resolverse.

Hemos visto cómo se han sucedido las inserciones pagadas en los medios de circulación regional, en los que se manejan ataques velados o descarnados a la CTM, y al PRI, a quien el gobierno padrecista sigue culpando de todos los males y todas las consecuencias de los constantes desatinos cometidos por este gobierno que fluctúa entre la esquizofrenia política y el síndrome de Arsenio Lupín. Los reclamos publicados por las cámaras empresariales –principalmente las de Hermosillo- van dirigidas al sector obrero y a su liderazgo, por los efectos desastrosos que una huelga generalizada tendría sobre los inversionistas, pero ninguno de esos desplegados reclama al gobierno que encabeza Guillermo Padrés su falta de voluntad de negociación, su empecinada voluntad de hacer las cosas al margen de la ley, amparados en la enorme capacidad de golpeo que tiene y que utiliza sin el menor reparo. Un sector empresarial alineado en esta forma con el Gobierno, es realmente vergonzoso.

La tremenda cantidad de revelaciones que hizo Javier Villarreal al Grupo Mega fue impresionante. Detalles muy sintomáticos de las muy escasas entrevistas y reuniones que ha podido sostener con el gobernador Padrés, y las que ha tenido con el secretario de gobierno, el inefable Roberto Romero, en busca de puntos de coincidencia que permitan resolver, siquiera parcialmente, los innumerables conflictos laborales que se han presentado y que se siguen presentando. Ofrecimientos de su parte de opciones para restablecer la calma, y el ambiente ordenado que permita que la productividad del estado no disminuya. Todo en vano. El muro de estupidez es impenetrable.

Comentó que en alguna ocasión, al estar reunido con Roberto Romero y al plantear este una estrategia relacionada con alguno de los diversos conflictos, Villarreal le dijo “oye, pero eso es una violación flagrante de la Ley Federal del Trabajo vigente”, a lo cual el llamado “idiota valiente” le respondió “lo sé, pero se trata del ejercicio del poder”… o sea que, según este jovenzuelo que se ostenta como encargado de la política interior sonorense, no importa violar la ley mientras se pueda enviar un mensaje de autoridad hacia los ciudadanos, enemigos o amigos del “establishment” estatal. Lo anterior confirma plena e irrefutablemente la vocación autoritaria y represiva de este gobierno de una alternancia malparida y cada vez más malquerida.

En medio de esta situación de alta volatilidad que vive Sonora, luego de muchos años de estabilidad laboral y de armonía social, el líder de la CTM en Sonora insiste en que es posible limar las asperezas y retornar al camino de la concordia… siempre y cuando Guillermo Padrés y su secretario de gobierno pongan de su parte lo que deben poner: voluntad, capacidad e inteligencia. O sea que, como se dice, está café. El tremendo lío del transporte público y el desplazamiento de los choferes de Sictuhsa es simplemente la punta del iceberg, y debajo de la superficie se encuentra una inmensa mole de inconformidad que no se percibe, pero que no obstante, existe.

De entre la serie de temas abordados durante el convivio del sábado, destacan en mi opinión tres: El problema del transporte público en Sonora (porque no únicamente es en Hermosillo), la pésima relación que existe entre las autoridades gubernamentales estatales y el sector obrero, y la nula capacidad del gobierno para enfrentar las crisis que continuamente se le presentan. Hubo otros muchos temas y aspectos, pero en estos tres se concentra lo más relevante.

En estas delicadas circunstancias el papel de los medios y los comunicadores es y debe ser ayudar, aportar tanto esfuerzo como sea posible y necesario para lograr que se destrabe este enorme conflicto que se cierne sobre Sonora, y al que extraña e incomprensiblemente tan escasa importancia le ha estado dando el gobierno padrecista, totalmente ocupado y volcado como anduvo en la elección interna para elegir al nuevo dirigente del CEN del PAN. Tan ocupados que inclusive se comentó en la reunión del Grupo Mega que funcionarios del gobierno sonorense estuvieron presentes en las 32 entidades del país para apoyar estratégicamente (y presumiblemente también con recursos económicos) a su candidato indiscutible, Gustavo Madero.

En lo personal confío en que este asunto de la huelga masiva se resuelva antes del estallido programado para el próximo martes 3 de junio, y que de esta forma Sonora recobre la estabilidad social y el ánimo de trabajo porque, de no suceder así, no solo estallarán las huelgas en cerca de 100 empresas, sino que simultáneamente reventaría nuestro sufriente estado en una monumental conflagración laboral y social sin parangón.

“Siento como si nuestro estado fuera un camión que llevara a un chofer enloquecido al volante… y que yo fuera a bordo”, dijo finalmente el líder cetemista, y este comentario, que en otras condiciones hubiera provocado carcajadas y respuestas jocosas, solo hizo que los concurrentes sintiéramos el peso terrible de una realidad que no puede negarse ni ocultarse, y al sentir lo cerca que nos encontramos del desastre nuestro ánimo se ensombreció ante las pésimas vibras que se perciben en nuestro querido Estado de Sonora.

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Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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