Epidemia, pandemia e infodemia

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Epidemia, pandemia e infodemia 39

Epidemia: Es la extensión rápida de una enfermedad. Sin embargo, la realidad es que esta palabra de origen griego, hace referencia al incremento notable de afectados por alguna enfermedad en una zona concreta. Como ejemplo se pueden citar los países donde se registran epidemias de gripe cada año. De este modo, una epidemia es un aumento de casos, seguido de un punto máximo con una disminución posterior. En el caso concreto de la gripe llamada “estacional”, en otoño e invierno aumentan los contagios llegando al máximo de infecciones, disminuyendo en primavera y en verano.

Asimismo, cualquier aumento de enfermos en una zona concreta es una epidemia. Incluso si apareciera un enfermo afectado con una enfermedad ya extinta en esa zona, también se calificaría como epidemia. Un buen ejemplo de ello es la epidemia de peste que ocasionó unas 60 milmuertes en Sevilla, a mitad del siglo XVII.

Pandemia: Las pandemias son epidemias que, por su ritmo de crecimiento, han acabado afectando a distintas zonas del planeta más o menos al mismo tiempo. El organismo encargado de declarar cuando una enfermedad es considerada pandemia es la OMS (Organización Mundial de la Salud). En el caso del actual coronavirus, hoy ha sido catalogado como pandemia debido al número de países afectados. Es decir, buena parte de la humanidad está potencialmente expuesta al virus. Para que nos hagamos una idea, en los últimos años, una de las enfermedades que llegó a la categoría de pandemia fue la Gripe A, que acabó con la vida de más de 18.000 personas entre 2009 y 2010.

¿Qué es un virus y cómo se propaga? Un virus es una mezcla de proteínas y material genético y hay muchas variantes de virus en todo el mundo. Un ejemplo de esto es la gripe, que contagia a muchas personas cada año a nivel mundial. La gripe se propaga cuando la gente estornuda o tose, transmitiéndose de persona a persona o mediante sustancias infectadas con el virus, como los mocos o la saliva. Sin embargo, otros virus se pueden propagar por medio del contacto directo, por medio de un abrazo o un beso. Otros, en cambio, se transmiten por contacto sexual, como el VIH o el VPH. 

Debido a la gran movilidad y el número de viajes que se realizan hoy día por todo el planeta, es bastante fácil que se extienda un virus hasta provocar una posible pandemia. Además, estos desplazamientos son la principal causa de su propagación. Con respecto a la posible transmisión del coronavirus y con el peligro que supone, las autoridades sanitarias de todo el mundo están tomando medidas. En primer lugar, han alertado a la población de la necesidad de realizar controles y mantener una óptima higiene para evitar que esta enfermedad continúe extendiéndose.

¿Qué es el llamado SARS-Cov2? El nuevo coronavirus, primero llamado 2019-nCoV y ahora rebautizado con el nombre SARS-CoV2 (el virus) y el COVID-19 (la enfermedad), pertenecen a la familia de los coronavirus, llamados así por una especie de picos en la superficie del virus que asemejan una corona. El SARS-CoV2 se llama así porque tiene una secuencia genética muy parecida a la del SARS(Severe Acute Respiratory Syndrome), otro coronavirus que apareció por primera (y única vez) en el 2002 y causó una pandemia con más de 8 mil personas infectadas y 800 muertes. Otro coronavirus que causa enfermedad grave en humanos es el MERS-CoV, que se identificó por primera vez en el 2012 en el medio oriente y está asociado con los camellos.

 

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), con información consignada en el Worldometer, actualizada al 13 de marzo del presente año, reporta los siguientes datos en relación con el coronavirus: Casos y muertes del COVID-19 comparados con otros brotes de enfermedades respiratorias: MERS (casos y muertes reportados desde 2012) dos mil 494 casos y 858 muertes. SARS (epidemia 2002-2003) 8 mil noventa y seis casos y 774 muertes. COVID-19 (de 2019 a la fecha) 133 mil 860 casos y 4 mil 967 muertes. Influenza Estacional (promedio de casos y muertes anuales en el mundo) 5 millones de casos severos y 389 mil muertes. De acuerdo con estos datos, podemos ver que el COVID-19 tiene un porcentaje de mortalidad del 4%.

El nuevo coronavirus, que saltó de algún animal a los seres humanos en la ciudad de Wuhan, China, a finales del 2019 ha logrado, en apenas unas cuantas semanas, acaparar toda la atención mediática, científica y de la comunidad internacional. El 30 de enero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo declaró una situación de emergencia internacional (PHEIC, por sus siglas en inglés).

La epidemia>pandemia está evolucionando de manera muy rápida y con ello, el conocimiento que tenemos sobre este nuevo virus. De no saber nada de él a principios del 2020, la comunidad científica ya ha logrado aislarlo, secuenciarlo, identificarlo y desarrollar pruebas para diagnosticarlo. Sin embargo, como sucede con toda nueva epidemia, sigue habiendo muchas incógnitas que se irán resolviendo a medida que ésta evolucione y a medida que los científicos logren entender más sobre el comportamiento del virus.

Al margen de estos fenómenos que he tratado de describir en forma un tanto breve, ha surgido un fenómeno al que en lo personal, y de acuerdo con otras opiniones calificadas, está resultando mucho más pernicioso, y mucho más peligroso que el mismo coronavirus, por los efectos anímicos y psicológicos que está teniendo sobre las personas en todo el mundo, y en particular en nuestro país. A ese fenómeno se le conoce ya como “infodemia”.

La infodemia es una infección psicológica provocada en las comunidades por el virus de la información falsa, equivocada, sesgada, y que se manipula, sea perversa o inocentemente, con propósitos desconocidos y muchas veces sospechosos. Esta infección se propaga en forma tremendamente rápida y efectiva, por medio de las redes sociales, los medios instantáneos de comunicación electrónica, teléfonos celulares y el “boca a boca” (síndrome del teléfono descompuesto) que permiten la propagación fulminante de datos “fake” y noticias “fake”, que terminan hundiendo en un marasmo de confusión e histeria colectiva a una población normalmente poco analítica, y propensa a consumir cualquier cosa o material que se le suministra por los medios mencionados, sin discernir ni verificar su veracidad.

La infodemia, descrita en el párrafo anterior, es mil veces, cien mil veces más peligrosa que los mismos virus respiratorios infecciosos, en este caso el coronavirus, que trae de cabeza y en situación de alarma a millones de personas alrededor del mundo. El resultado es el estado de pánico que estamos observando en grandes cantidades de personas, que están cayendo en actitudes extremosas y en ocasiones de alto riesgo, precisamente por efectos de la infodemia perniciosa que permea y profundiza cada día más.

Ante esta anormal situación, los medios de comunicación masiva más reputados y de prestigio más sólido, y los comunicadores serios y responsables (columnistas, comentaristas, analistas y demás) que deberían ser los más interesados y preocupados por difundir unainformación correcta y perfectamente sustentada, se han convertido en instrumentos voluntarios o involuntarios, gratuitos o pagados– que propagan esta maligna infodemia que está infectando a millones de personas alrededor del paneta.

No obstante, y como sucede en situaciones y circunstancias particularmente negativas, de la infodemia perniciosa generada por el coronavirus también se están derivando cosas positivas. Empieza a surgir una conciencia más firme y más amplia de la necesidad de estar informados, pero con una información correcta y perfectamente sustentada. También se está ampliando la convicción de que debemos ser totalmente discriminativos y de aplicar un profundo y minucioso discernimiento sobre todo lo que está circulando en los medios y las redes sociales. No dar crédito a nada ni a nadie que no haya pasado por el filtro de un análisis minucioso y cuidadoso. Y también una solidaridad social que trasciende los propósitos aviesos y los intereses perversos que se advierten en el trasfondo de esta campaña mundial de desinformación.

De lo mucho de malo que existe en los entornos cercanos y lejanos, siempre será posible extraer cosas buenas y positivas. Una de ellas, tal vez la más importante, es la clara y creciente conciencia de lo frágiles que somos ante la proliferación de las epidemias, las pandemias y las infodemias, y de lo fácilmente manipulables que somos gracias el poder y la influencia de los modernos medios de comunicación, cuando se ponen al servicio del mal, en lugar del bien.

e- mail: oscar.romo@casadelasideas.com

Twitter: @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top