Entre ganaderos estuve y anduve

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Entre ganaderos estuve y anduve 48

A pesar del indudable crecimiento y desarrollo de las ciudades sonorenses más importantes, como lo son por ejemplo Hermosillo, Ciudad Obregón, San Luis R.C., Nogales, etcétera, es imposible negar que el apego al campo y a las tradiciones campiranas forman parte íntima de nuestra forma de ser. La ganadería, en primer lugar, y la agricultura casi a la par, y desde luego también la minería, son las tres actividades básicas en que descansa el potencial económico de nuestro estado, incluso en esta época de crecimiento industrial que, por desgracia y a pesar de los esfuerzos realizados, aún no termina de afirmarse plenamente. Nos hace falta transformar las materias primas en productos procesados con alta plusvalía. Algún día se dará, pero todavía falta tiempo.

La vocación natural de Sonora sigue firmemente radicada en las actividades relacionadas con el campo. Lo anterior no deja de resultar un tanto sorprendente, si consideramos que el clima de nuestra región no es precisamente un factor favorable, por lo extremoso. El tremendo calor en verano, el frío riguroso y las heladas ocasionales en los meses de invierno, la sequía que es una amenaza constante y, en fin, la mano de la madre naturaleza que, si bien ha sido generosa en cuanto a recursos naturales, por otro lado ha puesto el trabajo extenuante de sol a sol y la voluntad férrea e indomable como condiciones esenciales para aprovecharlos. Ahí precisamente radica uno de los más grandes logros que nos llenan de orgullo: la capacidad que ha tenido la gente de Sonora, desde los tiempos inmemoriales, para imponer su férrea voluntad y conquistar desiertos, montes y valles, a pesar de los rigores y desafíos de la naturaleza.

De ahí mi interés en mantenerme al tanto de lo que sucede en el campo de sonora, a pesar de no provenir de una familia apegada al campo, y aunque mi abuelo don Arturo Salazar Robles fue quien perforó en primer pozo profundo que hubo en la Costa de Hermosillo, en el campo “El Fundador” de don Herminio Ciscomani Cecco, mis familiares por los dos lados han sido más bien entes urbanos.

La ganadería en particular ocupa una parte importante de mi interés, en este momento de mi vida en que el periodismo y la comunicación son los campos en que me mantengo activo. Y siendo así es que tengo especial interés en observar lo que está ocurriendo en el ambiente de la ganadería regional, en momentos en que se está dando el proceso de renovación de las autoridades de la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS), y que culminará el día 27 de abril en la asamblea general de esa organización.

Dos figuras aspiran por el momento a la presidencia de la UGRS: Héctor Platt Martínez, actual presidente, que manifiesta su deseo de permanecer en el cargo por un segundo período, y Daniel Baranzini Hurtado, un joven tratante de ganado y pequeño productor de ganado cuyas raíces familiares están profundamente fincadas en la actividad agrícola. El proceso sería normal y tranquilo, como suelen ser la mayoría de estos procesos en dicha organización, de no ser por el factor político externo que ha hecho su presencia en este proceso, introduciendo un elemento de perturbación que resulta imposible de ocultar e ignorar.

El elemento clave dentro de esos nocivos factores políticos externos se identifica con Luis Sierra Maldonado, quien presidiera la UGRS entre 2009 y 2015, y que fue parte importante del padrés-ismo que sigue y seguirá siendo objeto de rechazo en la mayor parte de la comunidad sonorense. Se dice, rumora y comenta que el señor Sierra trae una estaca de madera clavada en el pecho, y que anda buscando cobrar venganza por ofensas y agravios reales o imaginarios recibidos. La información que he recabado de fuentes confiables confirma lo anterior, y me indica que si bien la intromisión en el proceso de algunos personajes ligados a MORENA es real, no deja de ser un tanto marginal.

El viernes anterior asistí a la Asamblea Anual Informativa de la Asociación Ganadera Local de Mazatán, como invitado especial de la actual presidenta la señora Yulma Espinoza Félix. Asamblea informativa en la que, como en todas las asambleas que se están realizando en el territorio de Sonora, en ningún momento se tocó el aspecto electoral, ni se tomó ninguna decisión al respecto, como se está tratando de insinuar en determinados mensajes en redes y ciertas columnas periodísticas que están intentando desinformar y sesgar el motivo y contenido de dichas asambleas.

El haber estado presente en dicho evento me permitió observar y palpar en forma directa y personal el ambiente que predomina en estos momentos, en una asociación local que por sus características puede considerarse como representativa de la generalidad de las 97 asociaciones que conforman la UGRS, y que agrupan a más de 30 mil ganaderos a lo largo y ancho del territorio de nuestro estado.

En el pequeño auditorio “Manuel R. Cubillas” donde se llevó a cabo la asamblea, y entre un mar de sombreros rancheros y botas vaqueras típicas en nuestros ganaderos, pude sentir con toda claridad que prevalece la unidad, la tranquilidad y la mesura, en momentos en que se advierte el propósito de crear una impresión de descontento y de división hacia el interior de la UGRS, de parte de los grupos políticos externos y sus voceros que, de acuerdo a las evidencias disponibles, están metiendo las manos en este proceso interno con propósitos nada positivos y recomendables.

No obstante lo anterior, el viernes en Mazatán yo no percibí indicios de división y de ruptura, y la asamblea transcurrió en un ambiente de visible cordialidad, en medio de un clima de democracia gremial que realmente me sorprendió. Habló todo aquel que en su momento quiso hacerlo e inclusive, al ser clausurada la Asamblea, se le concedió el uso de la palabra al señor Guillermo Ocaña Romo para que leyera un mensaje personal de Daniel Baranzini hacia los presentes. Al menos en Mazatán la unidad del gremio está firme y a salvo. En otras partes pudiera ser diferente, aunque no tengo ninguna evidencia al respecto. Mentiras, pues, que haya censura y cerrazón. En general existe civilidad, democracia y buenas vibras.

Al anochecer, después de concluida la Asamblea, una agradable convivencia entre ganaderos e invitados asistentes, con barbacoa y amenizada con música de banda, y sin faltar por supuesto los tragos de bacanora al estilo sonorense, en vasos que rolaban de mano en mano y de boca en boca, y la oportunidad de estrechar manos y hacer nuevos amigos. Más tarde, siendo ya noche cerrada, me regresé a Hermosillo con una agradable sentimiento de camaradería, y con la esperanza de que al final del proceso las cosas saldrán bien para los ganaderos de Sonora, y que la unidad en el gremio se mantendrá firme y prevalecerá la armonía.

Faltan tres meses todavía para la asamblea en que se resolverá el asunto electoral y todo puede suceder, desde lo mejor hasta lo peor. Tres meses es bastante tiempo, y aunque hasta el momento las cosas siguen un curso hasta cierto punto normal, es imposible negar que el espectro ominoso de la desunión y el conflicto están presentes, y que en un momento dado el orden institucional puede salirse de curso y control. Veo claro el propósito de la actual dirigencia de preservar el clima de armonía interna que es tradicional en la UGRS, y en contraposición percibo con igual claridad que la estrategia del grupo opositor tiene como línea principal generar confusión y provocar dentro del sector ganadero un divisionismo que perjudicará gravemente a todos, y no beneficiará a nadie.

En este asunto, siendo de competencia exclusiva del sector ganadero de la entidad, están interviniendo fuerzas totalmente ajenas a los intereses auténticos del gremio, y a estas fuerzas disruptivas y radicales poco les importan los perjuicios que puedan ocasionar en el empeño de hacerse con el control de esta importante organización, que podría perder su esencia y sentido como Unión, para transformarse en un campo de desunión y conflicto, que a nadie conviene ni beneficia, excepto a los que gustan de echar sus redes en las aguas revueltas de la política gremial.

El problema, como yo lo veo desde mi perspectiva, no es tanto el joven Baranzini, a quien por crianza y formación no considero el instigador de este movimiento de ruptura, sino que lo veo como un instrumento aprovechable en manos de otros jugadores de negro perfil que no tienen ni su formación familiar, ni su estatura moral. De ese tipo de personajes es de los que se deben cuidar los ganaderos sonorenses aunque, como es natural, resultan difíciles de visualizar y de identificar, porque operan desde las sombras y en completo anonimato… como lo suelen hacer los bandoleros asaltantes de caminos.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter soy @ChapoRomo

 

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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