El sainete y los actores

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en El sainete y los actores 190

“Dura lex sed lex”

La gran obra teatral denominada “Entrega y Recepción” en Sonora ha sido inaugurada apenas el jueves pasado, después un considerable período de ansiedad y expectación, una vez que fue anunciado el equipo por el lado de Claudia Pavlovich, y hace apenas unos pocos días por parte de Guillermo Padrés. Curiosamente esta obra magna en lugar de un director, como es lo acostumbrado, tiene dos, que por añadidura son totalmente opuestos, en cuanto a mentalidad y perfiles políticos, intelectuales y morales… y obviamente su sexo. Una obra, dos guiones distintos, dos directores diferentes y dos elencos igualmente diferentes, hágame usted el refabrón cavor. El pronóstico, en cuanto al éxito de esta obra enrevesada, por necesidad tiene que ser muy poco promisorio.

Para ello se propuso un programa de representaciones (reuniones) que se realizará a partir del 17 de agosto, y obtener así la información que los responsables se dignen proporcionar acerca del estado que guarda la administración pública estatal, así como los programas, situaciones y acciones que estarán vigentes en el proceso de transmisión de poderes que se realizará en las primeras horas del próximo 13 de septiembre. La agenda específica de reuniones entre titulares de dependencias y el equipo de transición de Claudia Pavlovich se revisará y aprobará en un encuentro especial a celebrarse el 7 de agosto próximo entre los mismos representantes que el jueves pasado sostuvieron el primer encuentro.

Según lo anterior, y en teoría, la puesta en escena de esta obra durará cuatro semanas, sin que se haya especificado cuántas sesiones de zafarrancho habrá. Ya se llevó a cabo la primera escaramuza preliminar entre ambos equipos, y según los reportes no hubo sangre, ni se sacaron la lengua, vaya, ni siquiera se tocaron con el pétalo de un cuestionamiento. Fue el clásico round de estudio preliminar y de fintas, antes de que llegue el momento de empezar a lanzarse los primeros jabs y cruzados de derecha. Simplemente como recordatorio, le comento a usted que el equipo de Claudia lo integran fieras rasuradas de la talla de Natalia Rivera, Miguel Pompa, Epifanio Salido, Manuel Puebla, Rodolfo Montes de Oca, Iván Jaimes, Raúl Navarro y Pedro Ángel Contreras. Por el lado del grupo gobiernícola están Prisciliano Meléndrez, Carlos Villalobos, Carlos Tapia, Bernardo Campillo, Enrique Torres, Carlos Espinoza, Mario Cuen, Jorge Luis Ibarra y Ma. Guadalupe Ruiz Durazo, la súper contralora “ciudadana” que, además, será la cabeza del grupo de malandrines designados por el malandrín mayor, Guillermo Padrés.

Con el ring lleno a reventar por estos diez y siete gladiadores y gladiadoras, no hay cabida para algún referee que haga respetar las reglas del combate que se avecina. Es más, ni tomador de tiempo habrá en este match singular que parece diseñado más para los vociferantes espectadores de la galería, que para un público selecto reflexivo y comprehensivo. Será una batalla campal en la que estarán en juego las máscaras de los asaltantes de caminos padrecistas, contra las cabelleras de los cazadores claudilleros de alimañas y roedores de todas las calañas, sabores, colores y olores que saturan las filas del llamado ‘nuevosonora’. El problema que percibo es que los sonorenses en general tal vez están esperando demasiado de este equipo de cazadores que han sido lanzados a la selva sin contar siquiera con una vil resortera para cumplir con su cometido.

En efecto. El proceso que se ha iniciado es simplemente de auscultación, un atisbo apenas al estado que guardan las dependencias estatales, pero sin las pretensiones de una auditoría formal a plena profundidad y detalle. Nada de eso. En un boletín emitido por el área de comunicación de Claudia se informa que la primera reunión de contacto se llevó a cabo en el Palacio de Gobierno y duró aproximadamente una hora. Se informa también que el contingente enviado por la gobernadora electa entregó un pliego conteniendo la friolera de 7 mil 877 preguntas, las cuales se hacen con apego a la infinidad de dudas que existen, pero sin que ello implique que los interpelados ofrezcan las respuestas que deberían dar. Unos hacen como que preguntan y los otros harán como que responden, en un ridículo sainete en el que ambos equipos le harán al Tío Lolo. Porque una cosa es lo que dispone la ley y otra, muy distinta, lo que disponen los hombres a la hora de los mameyes.

Como ejemplo representativo de la opacidad que reina en el moribundo y nauseabundo gobierno de Guillermo Padrés, recordemos que en los informes del ISAF correspondientes a los años 2012 y 2103 quedaron cerca de 3 mil observaciones sin solventar, y no sabemos aún cuántas más quedarán en los informes de 2014 y 2015 que, suponemos con base en las experiencias previas, cuando menos sumarán otras tantas. Es decir que los reyes de la opacidad contestan y solventan lo que les da la gana, y no hay poder humano que los haga cumplir a cabalidad con la transparencia y rendición de cuentas a las que por ley están obligados.

Me parece evidente que el equipo designado por Padrés tiene la consigna de no entregar nada que pueda comprometer a los principales delincuentes del gobierno que se va, empezando por el Mandatario. Así pues, es obvio que Claudia y el gabinete definitivo que designe entrarán prácticamente a ciegas a hacerse cargo del despanzurrado changarro que les van a dejar las huestes padrecistas al ahuecar el ala, como se dice. Lo que conocemos es tan solo una parte de la situación real, lo más visible y notable que ha trascendido, pero en su totalidad, lo que se dice a cabalidad, nadie conoce “la realidad real”, tal vez ni los mismos causantes del monumental estropicio. La suma de todas las partes y de la infinidad de detalles se irá conociendo a medida de que se reanude la operación institucional de Sonora, y eso va a tomar un buen rato, dadas las circunstancias. En estos momentos Sonora semeja un complicadísimo Cubo de Rubin que nadie acierta a armar.

Así pues, siguiendo en la misma línea de los comentarios anteriores, podemos concluir que el llevado y traído proceso de “transición” o “entrega-recepción” con el que se han dado vuelo especulando muchos compañeros periodista y comentaristas, va a resultar simplemente un enorme show del que el gobierno entrante no sacará absolutamente nada en claro, fuera de lo que ya todo sonorense sabe: El estado de Sonora está hecho trizas de arriba abajo y de lado a lado. Ojalá que en el equipo claudillero la frustración no se convierta en ofuscación, y terminen agarrados a moquetes con la banda de facinerosos que les puso enfrente en facineroso mayor, o sea don Memo Mentiras.

Durante las cuatro semanas que durará el show, más las dos que le antecederán y las otras dos que le precederán, y a falta de mejores temas, los medios regionales y quienes nos desempeñamos en ellos, nos ocuparemos de elaborar toda clase de cuentos chinos y especulaciones divertidas e ingeniosas, pero sin absolutamente nada de sustancia. Morcilla mediática pura y vil para alimentar a la grada hambrienta de sensacionalismos e historias ridículas sustentadas en esas fantasmales “fuentes altamente confiables y de irreprochable credibilidad” de las que presume todo periodista que se precie de tener cierto nivel dentro del gremio más incomprendido y vituperado de todos… por razones obvias.

Hablando un poco más en serio, y dejando a un lado la ironía y el sarcasmo, debemos reconocer que nunca antes en la historia política de Sonora nos habíamos encontrado ante una transición tan inquietante como la que tenemos enfrente. Es natural: Es la primera vez que un gobierno emanado del PAN le entrega la batuta a un gobierno emanado del PRI que de esta manera recupera el poder que había perdido hace seis años, en una elección que para muchos no tiene otra explicación que las traiciones internas que hubo en el tricolor. En aquella ocasión no ganó el PAN, sino que el propio PRI le entregó en bandeja un poder del que abusaron de manera escandalosa… ¡Y vaya que abusaron!

Luego de seis años de incontables abusos, raterías, ilegalidades e inmoralidades, llegó para los sonorenses el momento del ansiado desquite -porque todo llega en este mundo- y en las urnas les cobramos a la horda de bandidos depredadores todas las que nos debían, y con intereses moratorios, ajustes y actualizaciones, al más puro estilo de los agiotistas abusivos. Nos la debían y nos la pagaron, al menos en plan electoral. Así pues, no ganó el PRI, ganó el pueblo de Sonora. Faltan todavía los pagos que deben hacer vía impartición de justicia, que está por verse si llega, o pasa de largo como una nube de verano que promete tormenta y queda en un simple vientecillo irrelevante.

Sonora entero espera que se haga justicia, y de una u otra forma se hará justicia, aunque para ello tengamos que ir a buscarlos a donde sea que se hayan escondido, para someterlos a los juicios populares y a las penalizaciones que merecen por el terrible destrozo causado, en nuestro estado y en nuestra dignidad como pueblo.

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Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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