El rey de los conflictos

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en El rey de los conflictos 334

El acueducto de El Novillo sigue siendo el rey de los conflictos generados por las numerosas meteduras de pata de Guillermo Padrés, que también ha sido electo por unanimidad rey indiscutible de los conflictos y desatinos en Sonora. Entre todos los demás conflictos, algunos de ellos realmente fuera de clasificación por su peligrosidad y efectos dañinos, el acueducto encabeza la lista, con un margen considerable. Más allá de representar el principal factor de ruptura social entre el norte y el sur del estado de Sonora, y más allá de reunir una asombrosa cantidad de ilegalidades jurídicas e irregularidades técnicas y financieras, el “Acueducto Indecencia” -como lo bautizó quien esto escribe- representa un auténtico Caballo de Troya que Guillermo Padrés deja dentro de las entrañas del próximo gobierno de Claudia Pavlovich.

En la panza de ese perverso caballo de Troya se mantienen ocultos una serie de elementos que pueden en un momento dado significar la destrucción de la base de la credibilidad y la confianza que Claudia Pavlovich necesita para desplantar su gobierno de honestidad total mil veces pregonado. Y del interior del vientre del caballo introducido por Padrés como parte de una estrategia maestra -planeada o no planeada- tendiente a mantener la inestabilidad social que tanto daño ha causado en el ambiente político y social de la entidad, pueden surgir nuevos elementos, tan destructivos como los que conocemos. Es, ni más ni menos, que una bomba nuclear con un mecanismo de relojería que hace tic-tac, tic-tac, y que segundo a segundo, día tras día, se acerca al momento de detonación… a menos de que ocurra un milagro y aparezca la comprensión y la buena voluntad que han desaparecido en la comunidad sonorense desde los albores de este sexenio que por fortuna ya se extingue.

Este acueducto no solo representó el medio propicio para que algunos funcionarios y sus socios predilectos se enriquecieran obscenamente, lo cual, siendo una realidad inocultable, no es ni con mucho el peor de los aspectos negativos de este mega-conflicto, sino que para colmo ha desembocado en una batalla jurídica que, trascendiendo la barrera de una muy endeble normalidad social, penetra profundamente en el complejo y resbaladizo campo de lo político donde, como bien sabemos, todo es posible y cualquier cosa puede suceder. Mezclar lo político con lo jurídico equivale en este caso a mezclar nitroglicerina con trinitrotolueno, o TNT.

El sur del estado, y en particular el Valle del Yaqui, es el centro del activismo que ha tomado como bandera la defensa del agua del río Yaqui y de la presa El Novillo. Allá tienen sus derechos, sus argumentos, y sus formas de esgrimirlos y defenderlos. Como periodista nacido y radicado en Hermosillo, desde el mismo arranque del conflicto asumí la defensa de los derechos de la etnia Yaqui, y de los sectores productivos de aquella zona, bajo la premisa de que por ningún argumento o pretexto el derecho de uno puede predominar sobre el derecho de otro. Misma premisa que condujo a Benito Juárez a proclamar una de sus frases más famosas y conocidas: “El respeto al derecho ajeno, es la paz”. Y primero fue el derecho al agua de la tribu Yaqui decretado por Lázaro Cárdenas, y después, muchos años después, fue este acueducto que, cobijándose bajo el posterior derecho humano al agua, nació bajo la sombra de la imposición de unos y la intolerancia de otros. Y se acabó la paz y vino la guerra, una guerra que no termina.

El conflicto creado por el acueducto prueba su vigencia cada vez que surge el tema, sobre todo en los medios de comunicación, que es el terreno donde estalla la virulencia y se pone contra el paredón a cualquiera que se atreva a opinar a favor o en contra, tanto como a quien teniendo una posición de poder que tenga relación con las acciones institucionales, o las disposiciones legales de tribunales y cortes, no actúe conforme a los deseos de la masa ciudadana que, como el mítico Gabino Barrera, no entiende razones, y simplemente reacciona.

Hace unos cuantos días se dio un nuevo brote de esa violencia mediática soterrada que rodea el tema del acueducto, como resultado de unas declaraciones del Director General del Organismo de Cuenta Noroeste y Delegado de la Conagua, ingeniero César Lagarda Lagarda, que a mi juicio fueron mal interpretadas o deliberadamente sacadas de contexto. Ocurrió en una entrevista radiofónica que se le hizo, y en la que surgió, como es natural, el asunto de la instrucción girada en julio de 2014 por el Juez Octavo de Distrito con sede en Ciudad Obregón, de suspender el bombeo del agua de El Novillo. De entonces a la fecha ha habido dos relevos de jueces en ese mismo juzgado, y aunque la disposición es clara, cada juez sustenta criterios que en un momento dado pueden diferir. Esta situación ha generado momentos de gran confusión, agravados por las tres controversias constitucionales entabladas por diversos actores, más la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de atraer los juicios de amparo solicitados conforme fueran llegando al punto de atracción.

En estos momentos subsisten nueve juicios de amparo pendientes de solución, y ha sido decisión de la SCJN que en tanto no se resuelvan en definitiva, y se emitan las sentencias correspondientes, la situación del bombeo deberá mantenerse en el estado en que se encontraba a mediados del año pasado. Esto evidentemente se contrapone con la resolución de la entonces Juez Octavo de Distrito que, dentro de un litigio de carácter agrario, ordenó la suspensión del bombeo. Por su parte, la SCJN resolvió en enero de este año 2015 el fondo de la controversia entablada por San Ignacio Río Muerto, validando los títulos de concesión emitidos por la Conagua y adquiridos por el Gobierno del Estado. Como podemos ver, el tristemente famoso acueducto no solo conduce agua, sino también altos volúmenes de líos judiciales, políticos y sociales.

La pregunta lógica es: ¿cuál de las dos disposiciones tiene mayor peso y debe respetarse? Una laguna negra de interpretaciones se genera ante esta situación, siendo como son ambas entidades judiciales autónomas en sus acciones y resoluciones. La opción es tan complicada como peligrosa para la institución y el funcionario responsable: Desacatar un mandamiento de un tribunal de distrito, o desacatar un ordenamiento de la SCJN. Prevalece el criterio de que no existe ninguna autoridad judicial por encima de la Suprema Corte, aún sin embargo, ambas resoluciones no son excluyentes entre sí. Un verdadero lío para las autoridades involucradas, y también para los ciudadanos que se mantienen atentos al desarrollo de los acontecimientos.

¿Por qué el súbito incremento de la virulencia mediática, precisamente en estos momentos? ¿Existen otros intereses soterrados que no vemos, aparte de los que ya conocemos? ¿Qué se pretende? ¿Quién mueve todo esto: los mismos de siempre, u otros actores nuevos?

A mediados del año pasado, cuando estaba a punto de suspenderse el bombeo, el 5to Tribunal Colegiado, con sede en Hermosillo, ordenó que se mantuvieran las cosas en suspenso, y en un acuerdo entre las partes se llegó a la decisión de extraer un máximo de 30 millones de metros cúbicos cada año, sujeto a las necesidades de Hermosillo, acuerdo que se mantiene hasta la fecha. Investigando, obtengo el dato de que el embalse promedio anual de la presa El Novillo es de mil 823 millones de metros cúbicos. Luego entonces, queda matemáticamente claro que la extracción anual de esos 30 millones de m3 de agua solamente representa el 1.6% del embalse promedio anual de El Novillo. Una insignificancia, en realidad.

La desalación de agua como opción alterna para el abasto de Hermosillo sigue siendo factible, sujeta a una serie de factores que determinarán si se adopta o no. Hay buenas probabilidades de que se construya la planta desalinizadora que resolvería para siempre los problemas de desabasto de Empalme Guaymas y Hermosillo, en un tiro de tres bandas digno del mítico billarista Joe Chamaco. La cifra de inversión que se menciona es de 5 mil millones de pesos, que se haría bajo el modelo e inversión pública-privada. Si esa magna obra se realiza, y se decide mantener el acueducto como reserva de emergencia, nos encontraríamos ante la sorprendente realidad de que Hermosillo sería una ciudad privilegiada, por ser la más protegida de México en materia de abastecimiento de agua para sus necesidades de consumo actuales y futuras.

Pero mientras la situación se define y se terminan de resolver los litigios judiciales entablados, y amainan las crisis de carácter político y social que se mantienen flotando en el ambiente, es necesario llamar a la calma y a la cordura. No podemos seguir siendo víctimas de la inercia de odio y destrucción en que nos metió el demencial estilo de gobernar de Guillermo Padrés. Es necesario que cada quien ceda lo que sea necesario, en el preludio de un gobierno que tiene ante sí la tarea más pesada y complicada de cuantas haya enfrentado cualquier otro gobierno en la historia de Sonora.

Lo ideal sería que este conflicto se resolviera antes de que Claudia Pavlovich tome posesión del cargo de gobernadora que el pueblo de Sonora le ha conferido, pero debemos recordar que el lío lleva ya cerca de cinco años yendo y viniendo entre tribunales, y entre tribunales y la Corte Suprema, sin que surja la solución que todos esperamos, sea esta la que sea. Y lo mismo puede prolongarse por otros cinco o diez años, lo cual nos deja ante una situación insostenible, en la que solo el entendimiento y la buena voluntad de las partes involucradas pueden brindar una salida viable, desde el punto de vista práctico porque, como podemos constatar, lo jurídico y lo político tienden a conformar un caldo de cultivo muy poco promisorio e inclusive altamente explosivo.

Pero esto, que sería lo más sensato y conveniente, no parece que vaya a suceder. De hecho, los voceros del Movimiento Ciudadano por el Agua (MCA) han endurecido la postura que durante varios años han mantenido en contra de Padrés y sus funcionarios que tienen que ver con el acueducto. Insisten en que la orden de la juez octava de distrito debe ser obedecida a rajatabla, sin consideración alguna hacia las otras disposiciones que se han emitido. Ahora que el villano Padrés está a punto de salir de la ecuación, las baterías del MCA se enfocan contra el gobierno federal, lo cual ubica al conflicto del acueducto en una clásica situación de perder-perder.

Si no somos capaces de hacer a un lado los odios y los egos regionales que se siguen desbordando, si cada quien sigue viendo por sus particulares intereses y no actuamos todos unidos con el propósito unánime de sacar a Sonora del hoyo en que se encuentra, seguramente nos esperan tiempos iguales, o peores, que los que hemos vivido durante los últimos seis años. Es la herencia de dolor y ruina que nos ha dejado el peor gobierno en la historia de Sonora.

Envíeme su comentario a continuación, o bien a oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter busque también mis comentarios en  @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top