El poder de la posverdad

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en El poder de la posverdad 29

En tiempos del Coronavirus, la pandemia y el confinamiento: Vamos para 3 meses y aún no sabemos con certeza cuál es la verdad, y cuál es la realidad.

La posverdad o mentira emotiva, es un neologismo que describe la distorsión deliberada de una realidad en la que los hechos objetivos tienen menos influencia que las implicaciones emocionales y las convicciones personales, con el fin de crear y modelar la opinión pública, e influir en las actitudes sociales. ​La posverdad difiere de la tradicional disputa y falsificación de la verdad, dándole una importancia «secundaria». La posverdad se puede definir como «el que algo sea aparentemente verdad, es más importante que la propia verdad».

Para algunos la posverdad es sencillamente una mentirauna falsedad, o una estafa,  encubiertas con el término “políticamente correcto”  de «posverdad», término con el que se oculta la tradicionalpropaganda política y es un eufemismo para disfrazar el hecho de que las relaciones públicas y la comunicación estratégica, son en realidadinstrumentos de manipulación y propaganda.

He aquí el mecanismo de creación de la posverdad: 1) Se difunde una noticia impactante y atractiva, sea real o mentira, pero manipulada. 2) Por su impacto, se comparte por las redes sociales hasta hacerlo viral. 3) Los medios tradicionales, para no ser superados, retoman la noticia. 4) Aunque la noticia sea desmentida, no se difunde como una mentira. 5) Como la aclaración no convence, ni llega a todos. 6) Entonces la noticia falsa se convierte en una verdad manipulada, o sea una posverdad.

Porque es necesario pensar y analizar. Porque es necesario establecer puntos de comparación. Porque aunque las situaciones, las circunstancias, los tiempos son diferentes, y los virus no son igualesunos a otros, tienen sin embargo numerosas e intrigantes similitudes. Porque el pasado está para enseñarnos, y para que extraigamos enseñanzas y aprovechemos las experiencias que nos dejaron los casos y los momentos que hemos vivido en un pasado no muy lejano.

Por eso, y porque creo firmemente que no debemos menospreciar la perversidad humana, y tampoco los enormes intereses -de todo tipo- que se movilizan cada vez que surge un virus y se convierte en pandemia, me puse a buscar el antecedente más cercano, y me topé de inmediato con la pandemia del H1N1, que seguramente ustedes no han olvidado, y tampoco el pánico en que nos hicieron caer, en forma deliberada.

La pandemia de Gripe A (H1N1) de 2009-2010 fue causada por una variante del Influenzavirus A (subtipo H1N1), que surgió en 2009. El origen de la infección es una variante de la cepa H1N1 con material genético proveniente de una cepa aviaria, dos cepas porcinas y una humana, que sufrió una mutación y dio un salto entre especies (o heterocontagio) de los cerdos a los humanos, para después surgir el contagio de persona a persona.

El 11 de junio de 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la clasificó como de nivel de alerta seis; es decir, “pandemia en curso”. Para poder clasificar una enfermedad a dicho nivel, debe verse involucrada la aparición de brotes comunitarios (ocasionados localmente sin la presencia de una persona infectada proveniente de la región del brote inicial).​ Sin embargo, ese nivel de alerta no define la gravedad de la enfermedad producida por el virus, sino su extensión geográfica.

El 10 de agosto de 2010 la OMS anunció el fin de la pandemia, 3 años después de su aparición y luego de haberle dado la vuelta al mundo. La pandemia tuvo una mortalidad baja, en contraste con su amplia distribución (11-21 % de la población mundial infectada), dejando tras de sí entre 150 mil y 575 mil víctimas.

Los síntomas de este virus nuevo al lado de la influenza H1N1 en las personas son similares a los síntomas de la influenza o gripe estacional. Incluyen fiebre muy alta (38-40ºC), tos seca recurrente, dolor de garganta, moqueo o secreción nasal, dolores en el cuerpo, dolor de cabeza, escalofríos, fatiga, dolor en los ojos, pérdida del apetito, problemas para respirar como falta de aliento.

Las recomendaciones que se hicieron:

No saludar de beso ni de mano (salvo que se trate de familiares y conocidos cercanos que no presenten los síntomas).
Mantenerse alejados de las personas que tengan una infección respiratoria
No tocarse la cara, en particular las zonas donde las mucosas están expuestas (los ojos, la boca, el interior de la nariz, el interior de las orejas).
No compartir alimentos, vasos ni cubiertos.
Ventilar y permitir la entrada de sol en la casa, en las oficinas y en todos los lugares cerrados.
Mantener limpias las cubiertas de cocina y baño, las manijas y los barandales, así como los juguetes, los teléfonos o los objetos de uso común.
En caso de presentar un cuadro de fiebre alta de manera repentina, o presentar, simultáneamente, los síntomas siguientes: tos, dolor de cabeza, dolor muscular y de articulaciones, acudir de inmediato al médico o a la unidad de salud más cercana.
Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón (aunque el jabón no ejercerá ningún efecto químico sobre las partículas del virus, éstas se eliminarán de las manos por la acción física de frotarse las manos con agua y jabón).
En oficinas, call centers y cibercafés, limpiar teclados y ratones de las computadoras con alcohol para desinfectar y evitar una posible propagación del virus, sobre todo si han sido utilizados en las últimas horas o si las utilizan muchas personas durante el día.
Desinfectar cerraduras de puertas y pasamanos de lugares públicos con hipoclorito de sodio, que es el limpiador y desinfectante de uso común en todos los hogares mexicanos, la gente lo identifica sin excepción con el nombre común de CLORO.

Numerosos artículos científicos cuestionaron desde un principio la gestión política de la pandemia de gripe A (H1N1) tanto por parte de la OMS, como de los ministerios de sanidad de diferentes países, por la alarma sanitaria mundial generada innecesariamente. Así como los intereses económicos que han condicionado la definición de pandemia, la vacunación y los antivirales.

El Consejo de Europa abrió una investigación sobre los puntos oscuros de la gestión de la OMS y la influencia de los laboratorios farmacéuticos, reflejado en diversas publicaciones especializadas y en medios de prensa general, que señalaban que el alerta de pandemia fue impulsado por las empresas farmacéuticas para recuperar las inversiones que habían realizado en investigación.

El informe producido por el Comité de Salud Social y Asuntos de Familia de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, cuyo miembro informante fue el diputado británico Paul Flyn, afirma:

La forma en que se ha manejado la pandemia de gripe H1N1, no solo por la OMS sino también por las autoridades de salud competentes a nivel de la Unión Europea y a nivel nacional, provoca alarma. Algunas de las consecuencias de las decisiones tomadas y las recomendaciones proporcionadas son particularmente problemáticas, puesto que llevaron a una distorsión de las prioridades de los servicios de salud pública a través de Europa, dilapidaron grandes sumas de fondos públicos y también (provocaron) temores injustificados sobre los riesgos para la salud que enfrentaba el público europeo en general.
Se han identificado fallas graves con relación a la transparencia de los procesos de toma de decisiones relativas a la pandemia, que han generado preocupaciones sobre la posible influencia de la industria farmacéutica sobre algunas de las decisiones más importantes respecto de la pandemia. Ha de temerse que esta falta de transparencia y responsabilidad resultará en una caída en picada de la confianza en las recomendaciones proporcionadas por las mayores instituciones de salud pública.

Numerosos epidemiólogos e infectólogos lanzaron fuertes críticas sobre el manejo de la alegada pandemia. Marc Gentilini, infectólogo, miembro de la Academia de Medicina y expresidente de la Cruz Roja francesa, señalaba una “pandemia de la indecencia”; Pierre Biron, exprofesor de Farmacología Médica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Montreal, calificó la situación como “histeria pandémica”, señalando que las necesidades de la salud pública habían sido desplazadas en beneficio de una seudocrisis que reporta ganancias a las compañías farmacéuticas. En julio de 2009 el epidemiólogo británico Tom Jefferson denunciaba la situación: “A veces se tiene la impresión de que hay toda una industria esperando que ocurra una pandemia”.

Se realizaron múltiples denuncias sobre la influencia de la industria farmacéutica sobre el grupo de expertos estratégico de la OMS (SAGE, por sus siglas en inglés, Strategic Advisory Group of Experts), que aconsejó la elevación de la alerta de pandemia a nivel 6 a la directora general de la OMS, Margaret Chan; sobre el grupo de expertos ad hoc de vacunación de la gripe A, constituido en abril de 2009 e integrado por tres miembros del SAGE y otros diez expertos; y sobre el comité que estudió la evolución de la pandemia. Los críticos académicos y políticos de la gestión de la OMS y las autoridades de salud señalaban una serie de hechos adicionales como motivo de sospecha:

JP Morgan calculaba que la declaración de pandemia produciría para las empresas farmacéuticas beneficios del orden de los 10 mil millones de dólares estadounidenses.
La OMS cambió su definición de “pandemia” suprimiendo los requisitos de alta morbilidad y mortalidad.​ El peligro inmediato de esta sobrevaluación del término “pandemia”, es que “las respuestas de salud pública no calibradas a la amenaza pueden ser percibidas como alarmistas, erosionando la confianza pública y resaltando en que las personas ignoren alertas importantes cuando ocurran epidemias serias.
La enfermedad no tenía una virulencia ni una tasa de mortalidad mayor que la de la gripe “común”. Si se considera a nivel global, probablemente la mortalidad es menor. Numerosos estudios avalan este dato.

Tantas coincidencias entre lo que sucedió hace apenas diez años, y lo que está sucediendo en estos momentos, no pueden ser producto del azar, o de una mera casualidad. Desde luego ambos virus son reales y, en efecto, han matado, matan, y matarán gente, pero tenemos el deber ineludible de escudriñar entre la montaña de información basura y la manipulación de la verdad, y los datos reales y la información maciza, separando la cáscara del grano de trigo, para poder tener siquiera un atisbo de esa realidad que se nos escapa, de esa verdad que nos elude y que se empeñan en ocultarnos mediante mentiras, engaños y ocultamientos para que no la veamos, y sigamos ciegos y perdidos, ante los peligros que nos acechan.

Las coincidencias y similitudes entre las pandemias virales de 2009 y 2020 son sorprendentes, y altamente sospechosas e inquietantes. Y ahí se las dejo como tarea, amigos míos, para que investiguen por su cuenta, para que reflexionen y saquen sus propias conclusiones. Les pido encarecidamente que, ahora mas que nunca, no acepten nada, provenga de donde provenga y sea la fuente que sea, sin someterlo a un análisisprofundo y concienzudo.

En estos momentos el discernimiento a fondo y desapasionado, y el sano escepticismo es lo que nos puede ayudar para no caer en un marasmo de desorientación y desesperación, que nos convierta en víctimas propiciasy fatales de la más cruel de las posverdades.

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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