El peso de los contrapesos

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en El peso de los contrapesos 37

Me preocupan las expresiones despectivas que el presidente López Obrador ha externado en las recientes peroratas matutinas que pronuncia desde Palacio Nacional. Me preocupa su agresividad y su desprecio por las formas de civilidad y convivencia, que son la base de los fondos de inquietud y zozobra que se advierten cada vez con mayor claridad a lo largo y ancho del país. Independientemente de las masas delirantes que se reúnen en calles y plazas para escuchar los mensajes de división y ruptura mil veces expresados a lo largo de los años, me preocupa y molesta el tono despectivo que se advierte en sus homilías insulsas y mal-intencionadas, respecto a los contrapesos sociales que paulatinamente empiezan a surgir.

Yo sé muy bien que a usted le viene muy holgado (o sea que le vale una gran madre) lo que a mi me preocupe o deje de preocupar, y lo comprendo, pero sin embargo debo decir lo que siento, en primer lugar porque tengo derecho a ello, y en segundo lugar porque siento que tengo algo de razón al inquietarme por lo que revelan los modos del hombre que, hoy por hoy, tiene en sus manos todo el poder y toda la autoridad en nuestro país. Si eso no basta para justificarme, entonces quiere decir que estamos bien jodidos, más allá de toda posibilidad de recuperación.

Esa actitud presidencial que se observa, y que origina mi preocupación, tiene su razón de ser. Arranca desde el primer día del mes de diciembre del año pasado, en que asumió el poder y empezó a desarrollar la peculiar estrategia de presentarse todos los días, de lunes a viernes, en un espacio de Palacio Nacional preparado como auditorio, y los fines de semana en una plaza o rincón de cualquier lugar de provincia, con el fin de mantener viva su presencia en el ánimo de las masas que tiene idiotizadas a base de saliva, y de pócimas populistas magistralmente administradas.

Los especialistas en conducta humana y los expertos en estrategias políticas, coinciden en que el presidente López Obrador le ha encontrado la cuadratura al círculo, y ha descifrado en forma perfecta el complicado crucigrama de la inverosímil y enredada forma de ser del pueblo mexicano. Y cuando hablo del pueblo mexicano, hablo de los estratos sociales inferiores, que representan bastante más de la mitad de los ciento veintitantos millones de mexicanos que somos actualmente.

En apenas tres meses de haberse convertido en la máxima estrella del espectáculo nacional, no hay nadie que por el momento le haga sombra. Y por ello él se siente feliz como una lombriz, y lo mismo se detiene en algún paraje a tomarse un jugo de piña natural preparado por un vendedor callejero, que se baja en una gasolinera a hacer de las aguas como cualquier trailero profesional, o se deja abrazar por niñas y ancianas en los masacotes callejeros. Los fotógrafos que son parte de su séquito se encargan de inmortalizar esas escenas y los  tuiteros a sueldo se encargan de difundir las imágenes, y con eso se mantiene en marcha el divertido show teatral que para muchos resulta sumamente entretenido, pero que a otros nos empieza a preocupar al grado de perder el sueño.

La consulta popular realizada en Morelos, Puebla y Tlaxcala, los días 23 y 24 de febrero para definir la aceptación o el rechazo de la termodinámica de “La Huexca” ubicada en Yecaplixtla, Morelos, dio como  resultado que el 59.5% de los votos estuvieron a favor de la operación del proyecto y 40.1% en contra. Se pretende que el proyecto esté operando este mismo año, por lo que se convocará a nuevas reuniones que deberán desarrollarse de conformidad a los marcos de las leyes pertinentes… ¿Sucederá lo mismo que con la “consulta patito”?

Ese proyecto contempla la construcción de un gasoducto, un acueducto y una termoeléctrica que, según informó López Obrador, ya está construida pero que no operaba. Aseguró que es una parte de las obras inconclusas de los gobiernos anteriores, y que cada año se pierden 4,000 millones de pesos por el abandono de esta planta de energía eléctrica. Una pérdida por cierto infinitamente menor que la que representa la cancelación del NAIM, que se estima superior a los cien mil millones de dólares, y sin embargo el argumento que vale para la termoeléctrica, no valió para el aeropuerto de Texcoco, cuya demolición ya fue decretada.

Es del dominio público que la susodicha termoeléctrica dio lugar a un movimiento de rechazo, de parte de los pobladores de aquellas localidades, y la consulta popular realizada fue calificada como fraudulenta y amañada, y por consiguiente sus resultados fueron considerados como inadmisibles por los opositores. En esta consulta, como en las anteriores, queda claro que solo los chicharrones presidenciales truenan, y que las oposiciones a sus designos valen menos que un cacahuate rancio. Autoritarismo a ultranza e imposición de los caprichos de un hombre que ha encontrado la fórmula ideal para salirse con la suya, a pesar de los pesares, de las oposiciones y de los razonamientos.

En el monólogo presidencial del pasado día 26, López Obrador calificó despectivamente como “ternuritas” a los opositores y sus intentos de establecer una posición fuerte y organizada opuesta a sus designios, y se refirió a ellos en forma burlona ante la hilaridad de los concurentes “a modo” que todo le festejan y nada le cuestionan, lo cual establece el clima matutino propicio en cada una de las comparecencias del demagogo sublime bautizado en las sagradas aguas del Macuspana, en Tabasco.

Respecto de la necesidad urgente de que en México se empiecen a crear los contrapesos al poder omnímodo de López Obrador, el conocido comentarista de televisión Pepe Cárdenas difundió hace unos días un video cuyo excelente texto es atribuido a Héctor Aguilar Camín (un crítico permenente, aunque relativamente moderado del presidente López) en el cual se define ampliamente la personalidad presidencial. Liébano Sáenz, otro escritor de primera línea, observador acucioso e igualmente crítico moderado, explica en un reciente artículo la conveniencia de crear los contrapesos al Poder Ejecutivo Federal, que ya se ha engullido los otros dos poderes, llevando como entremés las principales instituciones nacionales, que resultan claves para la democracia en nuestro país.

Otras voces con indudable peso e influencia en el medio de la comuicación nacional también navegan con el mismo rumbo, lo cual nos indica que desde las esferas de la intelectualidad igual se empieza a armar otra clase de oposición, que si bien no tiene presencia en las calles y plazas donde se congregan las multitudes delirantes, si la tienen en el ambiente social de una ciudadanía pensante que poco a poco empieza a despertar de su letargo.

Por el momento, López Obrador puede darse el lujo de mostrarse burlón y carrillero en el ambiente controlado que le rodea y le hace sentirse cómodo y confortable. Igual en los rincones de la provincia donde se presenta, y a donde le acarrean masas humanas que acuden al reparto de limosna populista, cuyo fin evidente es mantener y aún acrecentar, si es posible, la clientela para un modelo de gobierno con proyección evidentemente trans-sexenal.

La preocupación que manifesté al principar este escrito, puede o no ser compartida por algunos de los lectores. No tengo otra forma de medir esa situación como no sea lo que me llega en forma directa, por medio de los comentarios personales o por medio de las redes sociales, cuya intensidad se ha convertido en la punta de un río que acarrea en su caudalosa corriente palos, piedras y animales muertos, pero que también trae evidencias amplias y valederas de que buena parte de la sociedad mexicana empieza a abrir los ojos y a despertar.

Con ternuritas o sin ellas, las oposiciones surgen, se amplían y fortalecen, y en cualquier momento pueden convertirse en una fuerza formidable, capaz de emparejar los cartones en el peligroso juego poder que estamos presenciando y viviendo en México, en estos aciagos momentos.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter soy @ChapoRomo

 

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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