El estallido del trueno

Oscar Romo Salazar, Recientes 1 comentario en El estallido del trueno 172

La noticia corrió como reguero de pólvora por los rincones de las ciudades y los pueblos sonorenses. La tarde del viernes pasado una especie de aerolito impactó en la cúspide el venerable Cerro de la Campana, e hizo que se cimbraran los edificios y las casas en varios kilómetros a la redonda. Fue como si un rayo hubiera caído en seco, en el centro de la Plaza Zaragoza, sacudiendo desde los cimientos los dos Palacios de Gobierno, el estatal y el municipal, aunque a uno más que al otro. De ese tamaño fue el impacto de la noticia: habían presentado voluntariamente la renuncia a sus cargos el Secretario de Seguridad Pública y el Fiscal General de Justicia del Estado de Sonora, respectivamente Adolfo García Morales y Rodolfo Montes de Oca. Fue como el estallido repentino de un trueno gigantesco.

Incluso los medios de comunicación, que suelen caer sobre este tipo de noticias como un hambriento perro callejero cae sobre un hueso, quedaron como en estado de shock, electrificados por la dimensión de la noticia, y solo hubo escuetos y hasta tímidos comentarios en las redes sociales, particularmente en Twitter, sin lugar a dudas la red más virulenta, intolerante y furibunda de todas.

Cuando recibí la noticia, de parte de un camarada que usualmente maneja fuentes confiables, de momento me resistí a aceptarla como buena, pensando que fácilmente podría tratarse de una de esas noticias falsas (“fake news”) que se han vuelto tan comunes de un tiempo a la fecha, sobre todo en las redes sociales, convertidas en el vaciadero de toda la basura mediática, y de todas las malignidades y desviaciones de un público que parece haberse vuelto adicto a la basura y a los detritus. Pero en poco tiempo, conforme transcurrían los minutos, la noticia se confirmó, mediante los boletines oficiales en que se informaba de ambas renuncias, convirtiéndolas en un hecho cierto y consumado.

Por más que lo he intentado, no he conseguido recordar que algo similar -en importancia e impacto- haya ocurrido aquí en nuestro estado en los tiempos modernos. La sincronización en la decisión de ambos funcionarios de inmediato hizo sonar un timbre de alarma y de sospecha en mi mente que, envejecida y lo que usted guste y mande, todavía es capaz de registrar la importancia y el impacto negativo que una noticia como esta puede generar, cuya gravedad aumenta, considerando el clima de zozobra e intranquilidad social que va en aumento en diversas zonas de nuestro estado, derivados de los acontecimientos violentos acaecidos en los últimos meses.

He tratado un poco a Adolfo García Morales, a partir de su designación como Delegado de la Secretaría de Gobernación en nuestra entidad, al principio de sexenio de Claudia Pavlovich, y posteriormente cuando fue designado Secretario de Seguridad por la señora gobernadora. Considero que ha sido un funcionario que  ha cumplido en ambas responsabilidades, aunque reconozco que en ambas es bastante difícil -por no decir imposible- presentar un balance que satisfaga las exigencias de una clientela tan demandante e inconforme, sobre todo en lo que toca a la seguridad, hoy por hoy el coco de cuando menos los dos últimos gobiernos federales, y de los gobiernos estatales y municipales, en cualquier parte del territorio nacional.

Con Rodolfo Montes de Oca tuve un acercamiento inicial, propiciado por el hecho de que él y Óscar, el mayor de mis tres hijos, fueron compañeros de escuela en el Colegio Regis. A raíz de su designación como Procurador de Justicia en el gabinete de gobierno de Claudia Pavlovich, tuve la oportunidad de compartir el desayuno con él en varias ocasiones, cuando su chamba lo permitía, lo cual no era muy seguido. El contacto personal me hizo conocer a la persona y definir el perfil de funcionario. Y así pude detectar la gran cercanía de Montes de Oca ha tenido y tiene con la actual gobernadora.

Posteriormente, cuando en forma natural pasó de ser Procurador a ser Fiscal General, volví a tener un par acercamientos con él, y pude darme cuenta de sus preocupaciones por la dimensión de la nueva responsabilidad que se le estaba entregando, e incluso sus dudas por lo intrincado del cargo, y los peligros que conlleva. Pude sentir con toda claridad dos cosas: el compromiso que estaba adquiriendo públicamente con el pueblo de Sonora, y el compromiso que estaba adquiriendo con una mujer con la que, según él me confesó, le unen profundos lazos afectivos, desde hace muchos años. Dos compromisos: uno público y el otro privado, pero no menos fuerte.

El ahora ex Fiscal me dijo que estaba decidido a poner todo su empeño, toda su voluntad y todos sus conocimientos en materia jurídica para no fallar en compromiso contraído con los sonorenses, y con su amiga, la gobernadora. Si de algo he estado convencido y lo sigo estando, es de la seriedad con que asumió dicha situación y dichos compromisos. De eso no tengo la menor duda, y por lo tanto me encuentro perplejo, en un estado de profunda confusión… ¿qué fue lo que lo orilló a presentar su renuncia a la Fiscalía General de Justicia, para el que fue designado por un período de nueve años, de los cuales apenas llevaba poco menos de dos?

Obviamente no le fue pedida la renuncia por la gobernadora Pavlovich. Eso, por más vueltas que le doy, no tendría ningún sentido, y menos en estos momentos. Rodolfo Montes de Oca, a pesar de los pesares y contra todas las dificultades había estado cumpliendo cabalmente con la tarea, aunque sus detractores lo nieguen y le carguen la mano con singular saña. Pocas cosas hay más ingratas que ejercer un cargo que se dedica a someter a juicio a los presuntos responsables de violar la ley, en cualquier campo. Y peor aún cuando el Poder Judicial está emitiendo con increíble frecuencia fallos profundamente cuestionables, que hacen dudar de la supuesta “honorabilidad” de los ministros, los magistrados y los jueces.

La única explicación que se me ocurre, y que podría justificar la renuncia de dos funcionarios claves en una misma tarde, es que hayan recibido amenazas directas, personales y familiares de parte de los grupos delincuenciales que han invadido nuestra región, sembrando el terror y esparciendo la violencia por todos los rincones de nuestras comunidades. De otra manera las renuncias no tienen pies ni cabeza, porque Claudia de ninguna manera puede darse un par de tiros en ambos pies, con las consecuencias imaginables.

Con la renuncia de García Morales y de Montes de Oca queda abierto un enorme boquete en el gabinete del actual gobierno estatal… ¿Cómo llenarlo y con quiénes llenarlo, en un medio profesional y en un ambiente social donde los elementos a prueba de crítica y de oposiciones son prácticamente inexistentes? Además, la situación se complica infinitamente más con el cambio radical que ha sufrido el balance del poder en nuestra entidad. Las nubes de tormenta se ciernen amenazadoras sobre el gobierno actual, en la segunda mitad de un sexenio que nació también bajo los cielos encapotados de una gran corrupción y de una profunda inmoralidad.

Además de los muchos y muy variados comentarios negativos, emitidos por sujetos imposibles de identificar porque se cobijan bajo seudónimos y en cuentas ficticias de Twitter y Facebook, encuentro unos cuantos que me parecen totalmente positivos y dignos de secundar: Son los que pregonan la urgente necesidad de remendar y estrechar los lazos deshilachados que aún nos unen como comunidad, y la necesidad imperiosa de respaldar al gobierno estatal actual y a las instituciones, en estos momentos de profunda incertidumbre en que abundan las tribulaciones y la zozobra, y en que por doquier se percibe un temor que fácilmente se puede trasformar en pánico, con tantito que le soplen a la lumbre.

Que no terminen por destruirnos las diferencias que en forma natural existen en cualquier sociedad plural y heterogénea. Ninguna de ellas, ni las de tipo ideológico-político, ni las de religión o creencia, ni las de clase social y posición económica, deben prevalecer sobre la corresponsabilidad y la búsqueda del bien común.

Es la hora cero para Sonora y todos los que aquí vivimos y luchamos… ¿De qué manera y en qué condiciones saldremos de este momento crucial de nuestra historia?

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter soy @ChapoRomo

 

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

1 Comment

  1. maria Rodríguez 09/10/2018 at 1:23 am

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