Domingo azul ¿o negro?

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Domingo azul ¿o negro? 132

El próximo domingo 18 se resolverán muchas cosas dentro del Partido Acción Nacional, y se confirmarán otras tantas. Como muchos mexicanos saben, ese fatídico día de llevará a cabo la elección del dirigente del PAN a nivel nacional, y digo fatídico porque se pronostica que ese día correrán torrentes de sangre azul, dicho desde luego en sentido figurado. El encono y la mala sangre que existe entre Gustavo Madero y su gente, y Ernesto Cordero y la suya, ha adquirido proporciones épicas y, pase lo que pase, y resulte quien resulte electo no hay reconciliación posible. Malo, muy malo para Acción Nacional, por donde quiera que se le vea.

En el mapa variopinto nacional las situaciones difieren, en lo que toca al clima electoral interno panista. Hay lugares donde domina Cordero y hay lugares donde las manda cantar Madero. Las últimas encuestas dadas a conocer marcan una ligera ventaja de Madero, aunque se presume que el día de la elección habrá dados cargados a favor de este último en la mayoría de los estados y ciudades. Se supone que la militancia panista, que rebasa escasamente los 200 mil miembros, votará a favor del statu quo manteniendo a Gustavo Madero al mando del partido blanquiazul. Y al decir “al mando” me refiero a que Madero asumirá de nuevo el control del PAN, pero no con plena libertad, sino con una multitud de ataduras por la cantidad de compromisos que contrajo en la búsqueda de los apoyos necesarios para lograr su objetivo.

Los impactos de un eventual triunfo de Madero y los maderistas en impresionante cargada, son diversos y de diferente nivel, según la zona del país de que se trate. No es lo mismo Yucatán que Sonora, y no es lo mismo Sonora que Guanajuato, Nuevo León o Jalisco. En Sonora hay un factor que no existe en ningún otro lugar del territorio nacional, y ese factor que convierte a Sonora en un sitio especial se llama Guillermo Padrés, quien casualmente ocupa el cargo de gobernador del Estado, cargo que ha venido desempeñando con singular desatino y torpeza, y no lo dice quien esto escribe, sino que es el calificativo general que se le aplica, desde luego fuera de los círculos íntimos o cercanos al poder sonorense.

Guillermo Padrés, el lomo-de-liebre por excelencia, el hombre de las mil y un máscaras, el rey del desacato y la trapacería, del abuso y la traición, de la mentira y el engaño institucional. Calificativos van y vienen, y no alcanzan a satisfacer la necesidad de definir lo que es Guillermo Padrés, y la forma como se ha conducido desde el desventurado momento en que asumió el poder. El Padrés que se cobijó bajo el manto de impunidad que le suministró Felipe Calderón, no es el mismo Padrés que se apresta a despedazar a Ernesto Cordero, amigo íntimo y pupilo de ese mismo Calderón que protegió a capa y espada al Mandatario sonorense contra las amenazas de juicios políticos, y de las acusaciones por desacato. Padres está traicionando a Calderón, quien propició la construcción del ilegal acueducto que mantiene a Sonora enfrentado y dividido, mientras la SCJN emite su resolución final. Ese Padrés es el mismo que apoyó a Ernesto Cordero cuando se enfrentó a Josefina Vázquez Mota en la búsqueda de la candidatura del PAN a la Presidencia, y es el mismo que ahora ha puesto toda la carne en el asador a favor de Gustavo Madero, enemigo acérrimo de Cordero. Guillermo Padrés el hombre de las múltiples traiciones y de las puñaladas traperas.

El factor en Sonora se llama Guillermo Padrés, en lo que toca a la elección panista del ya muy próximo domingo 18. Los vaticinios no son nada favorables para Cordero y los bragados seguidores que, la verdad, se han hecho pedazos tratando de llevar a su gallito al palo más alto del gallinero azul. Y si Padrés se ha doctorado en el arte de la pillería, del manoteo y de la violación de la ley, podemos imaginar que se pasará las reglas electorales panistas por lo más pando con pasmosa facilidad y sin perder la estereotipada sonrisa que, según dicen, ya ha patentado.

Se dice, se rumora y se comenta por doquier que Padrés ha enviado recursos públicos de Sonora a otras entidades, como apoyo a Gustavo Madero. Por ese motivo Ernesto Cordero ha presentado una denuncia contra Padrés ante la FEPADE que, como sabemos, se dedica a atender los delitos electorales en forma especial. Quiere decir que, una vez más, Padrés se encuentra ante otra acusación de orden penal, ahora por un delito electoral contra su propio partido… ¡Qué maravilla de tipo!

Para los no panistas, como es el caso se quien esto escribe, no existe interés especial por el resultado de la elección panista del domingo que viene. En todo caso el interés que tengo se reduce a la simpatía que siento por cualquiera que se oponga a Guillermo Padrés y los malandrines que lo rodean. Me atraen los planteamientos esgrimidos por Cordero en lo que corresponde a su intención de combatir frontal e incesantemente la corrupción que se ha desbocado dentro del otrora partido que pregonaba la decencia y la honestidad, y que hoy se encuentra postrado en el polvo del descrédito y la ignominia, precisamente por las acciones de gobernadores pillos y abusivos como Guillermo Padrés.

Para Sonora y para los sonorenses en general, el resultado de esta elección interna del PAN reviste un interés muy particular. Para los no panistas (que somos la inmensa mayoría) más allá de quien resulte triunfador y quién resulte perdedor, la importancia del resultado está en la definición de lo que pasará en el PAN de Sonora -y muy en especial en el gobierno de Guillermo Padrés- según gane Madero o Cordero. En la recta final del sexenio de una alternancia abrumadoramente fallida, a Guillermo Padrés le urge conseguirse un pararrayos ante las amenazas de tormenta que se avecinan. Y ese pararrayos hoy tiene nombre y apellido: Gustavo Madero, de igual manera como ayer lo tuvo en Felipe Calderón, hasta que en el 2012 les cayó el chahuixtle electoral.

Si gana Madero seguirá en Sonora el ronchiflón, es decir, la impunidad, el zangoloteo y la alegre fiesta de la depredación. No dejarán de hacer lo que han estado haciendo sino hasta el último minuto de su espantoso período… eso, a menos de que de repente se les aparezca Satanás en forma de una o varias órdenes de aprehensión por peculado, malversación o cualquiera de las otras diferentes denominaciones que legalmente tiene el pillaje común y corriente. Diversos rumores indican que no sería nada raro que eso sucediera cuando menos lo piensen y cuando menos lo esperen, en medio del confuso fandango saqueador que se traen desde que descubrieron las minas del Rey Salomón, hace casi 5 años.

Pero si de milagro llegara a ganar Cordero la cosa cambia de color, de sabor y de textura. Lo que de otra forma sería más o menos terso, se volvería tan irregular y lleno de hoyos como un camino vecinal sonorense. Por principio de cuentas, quienes tienen sus esperanzas puestas en conseguir un cargo en el CEN del PAN para no ir a dar con sus huesos a la cárcel, verían mermadas o francamente eliminadas sus posibilidades de utilizar esa salida para escapar a la justicia. Caso en el que se encuentran funcionarios corruptos como Teresa Lizárraga, Bernardo Campillo, Roberto Romero y un etcétera más largo que un tren de carga.

Y por el lado electoral la cosa está todavía peor, habida cuenta de las altas expectativas que abriga la pléyade de asaltantes del erario que se resisten a dejar de mamar de la inagotable chichi del servicio público. Los que se sienten ya con una candidatura en la mano tendrán que ir a tratar de arreglar las cosas con quienes hasta el momento han tratado con la punta del pie y a salivazo limpio. En este desagradable y peligroso trance se hallan desde el candidato a la gubernatura por dedazo divino, hasta el más modesto aspirante a la alcaldía más recóndita de la sierra sonorense.

Por eso le digo a usted, amable lector(a), al que más o al que menos, a todo sonorense le interesa lo que suceda el próximo domingo en la elección del dirigente del CEN del PAN. Y con mayor motivo o razón si se trata de los neopanistas que durante los últimos cinco años han vivido confortablemente en la cueva de Alí Babá. Ellos son los que tienen cuentas pendientes por todos lados, y los que necesitan conseguirse la sombrilla más grande posible, para capear la tremenda granizada que amenaza con caerles encima.

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Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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