Décimo Aniversario

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Décimo Aniversario 36

Un sueño es algo intangible. No tiene sustancia, no tiene materia física. Al ser concebido, un sueño es apenas una voluta de humo, envuelta en tenues nubes de ilusión. Un sueño, al menos al ser concebido y esbozarse en la mente del que lo sueña, antes de ver la primera luz, es algo posible, mas no seguro. Su materialización depende de la voluntad del soñador, y del esfuerzo que esté dispuesto a realizar para convertir su sueño en realidad, y de una serie compleja de circunstancias diversas.

Cuando se tiene un sueño no hay más que dos sopas, dos caminos posibles: O se lucha por convertirlo en realidad, utilizando todos los recursos y las capacidades para lograrlo, o se abandona y se deja morir.El cementerio de los sueños muertos está atiborrado de cadáveres, que nos hablan de que es más frecuente el abandonar, que el perseverar.

La segunda opción, la del abandono, es la más fácil, pero también es la más frustrante, la que nos va dejando el alma llena de marcas, producto de los sueños rotos y no realizados que hemos ido dejando a lo largo de la vida. Cicatrices indelebles que ninguna cirugía reconstructiva puede eliminar, porque como dije, son cicatrices que se llevan en el alma, no en el cuerpo. Cicatrices que no se ven, pero que se sienten. Que arden y cusan escozor. Marcas que de muchas maneras definen y revelanquiénes somos y lo que somos.

La primera opción, por el contrario, es la más complicada, la más peliaguda, y la que exige del soñador toda su capacidad y toda su energía y entereza. Es la que pone a prueba su voluntad y la firmeza de su carácter. Si tú has tenido algún sueño, y has logrado convertirlo en realidad, lo puedes entender perfectamente: convertir un sueño en realidad no es tarea sencilla, ni exenta de sacrificios y complicaciones, pero pocas cosas hay en la vida que sean más satisfactorias, como el ver un sueño convertido en una esplendorosa realidad. Y las más de las veces el premio o retribución no se recibe en especie, sino en satisfacciones de tipo emocional, y a veces espiritual.

No sé tú, como dice la canción de Manzanero, pero sucede que yo he tenido experiencias de ambos tipos. Lo cual resulta algo hasta cierto punto natural, considerando el titipuchal de años de vida que me machuco. A lo largo de poco más de ocho décadas, he concebido sueños que me visto obligado a abandonar, por diferentes motivos y circunstancias. Abandonos irremediables que me han dejado profundasheridas y dolorosas cicatrices, que me hacen recordar constantemente lo débil y vulnerable que soy. No obstante, esos sueños rotos son parte del equipaje con el que viajo, siempre van conmigo a donde quiera que voy, y me acompañan como una sombra oscura que no puedo eliminar.

Pero también están presentes en mi vida los otros sueños: los que le logrado convertir en realidad, y que son la base sobre la cual he ido construyendo mi existencia, parte por parte, pieza por pieza, ladrillo por ladrillo. Son mis éxitos más apreciados, y que atesoro en lo más profundo de mi corazón. Son mis trofeos y se irán conmigo, el día que abandone este mundo.

Uno de esos sueños/trofeo es “Casa de las Ideas”, esta página de Internet que hoy llega a su Décimo Aniversario.

El 8 de junio de 2010 aparecieron los primeros artículos, y a lo largo de estos diez años hemos publicado una gran cantidad de escritos sobre infinidad de temas. Publicando tres artículos diarios durante cinco días de la semana, y a lo largo de diez años, a la fecha hemos publicado más de 30 mil piezas editoriales. “Casa de las Ideas” ha sido y es un espacio plural, independiente y libre de influencias externas. Respetamos la libertad de expresión y defendemos la independencia de criterios, y la celebramos como parte de una sana y positiva pluralidad.

“Casa de las Ideas” es

Parte sueño y parte realidad, “Casa de las Ideas” es una respuesta y a la vez una pregunta. Es espacio y distancia, contenido y dimensión. Es algo y al mismo tiempo no es nada. Simplemente lo que quienes utilizamos las habitaciones que hay en ella, deseamos que sea: Vehículo de expresión, pájaro alado, silencio estruendoso, grito desgarrador, o una simple voz que exige ser escuchada.

“Casa de las Ideas” pretende dar respuesta a las mil preguntas que bullen en la mente de la gente inquieta que busca, que inquiere, y que cansada de aguardar, ha empezado a perder la esperanza de encontrar respuestas,habiendo tantas preguntas.

Para definir mejor lo que es “Casa de las Ideas”, es necesario decir primero lo que no es, y así por eliminación llegar a su esencia, a su razón de ser y a su misión.

No es un sitio de noticias. No es un sitio en que se busque y encuentre la última nota sensacional, el chisme de moda o el escándalo más reciente. Aquí no se encontrará la columna sensacionalista, ni la nota superficial, ni la estulticia habitual que campea en el periodismo actual y que, salvo contadas excepciones, denigra el oficio sobre cuyos hombros descansa la honrosa responsabilidad de brindar al lector inteligente el material de reflexión y análisis que ofrezca luz, en medio de las espesas tinieblas que privan en el mundo del periodismo actual, en el mundo, en México y en Sonora sobre todo en Sonora, hoy por hoy tierra de titanes convertida en parcela de pigmeos.

“Casa de las Ideas” surge de la inquietud mía y de un grupo de escritores que se identifican por su fe en el arte de escribir, por su devoción por la exactitud y el respeto por la dignidad de las personas, y el derecho que tienen de sustentar su propia opinión, sus propios criterios y su muy particular forma de ser y vivir. Con ellos, y contando con su apoyo, que ha sido fundamental para la permanencia de esta página, recurrí a un grupo de escritores de reconocida presencia y solvencia. Amigos muy apreciados que se alinearon a mi lado, se arremangaron la camisa y emprendieron conmigo la aventura. Voy a mencionarlos, como un tributo de agradecimiento y de reconocimiento a su talento, y al respaldo que me han brindado en todo momento, y contra viento y marea:

Joaquín Robles-Linares, Jorge Murillo, Carlos E. Romo, Beatriz Vélez (+), César Santoyo, Ramón Pieza, Emma Consuelo Gutiérrez, Enrique González, Félix Almada, Fernando Andrade (+), Francisco Aldana, Rafael Ayala, Ignacio Lagarda, Ignacio Vázquez, Luis E. García,  Manuel Robles-Linares, Marielos Campoy, Miguel Romo, Hilario Olea, Benjamín Gaxiola, Bulmaro Pacheco, Víctor Mendoza, Mario A. Velázquez, Ma. Emma Freaner, Óscar H. Paco, Jean Meyer, Ramón Pacheco, Arturo Ballesteros, Gustavo Tena, Noé Becerra y Juan J. Sánchez.

Anoto también una serie diversa de colaboradores eventuales, que han aceptado colaborar, y que han enriquecido grandemente este espacioeditorial: Liébano Sáenz, Pablo Hiriart, Macario Schettino, Salvador Camarena, Martín Descalzo (+), Federico Reyes Heroles, Jesús SilvaHerzog, Enrique Quintana, y algunos otros.

Algunos compañeros escritores desafortunadamente han fallecido, otros nos han abandonado dejando un vacío difícil de llenar, otros decidieron cambiar de aires por así convenir a sus intereses, y otro puñado persiste y permanece, fieles al compromiso contraído, y a la amistad que nos une. Algunos se han ido, como dije, pero otros han llegado, en una corriente renovadora que refresca y vitaliza “Casa de las Ideas”.

Hemos llegado a los primeros diez años de vida, y seguimos adelante, como debe ocurrir con los sueños que se convierten en las realidades que valen la pena vivir en esta vida.

 

Fue el poeta cubano José Martí quien señaló: “hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árboltener un hijo y escribir un libro. Me atrevería a afirmar que no existe a nivel mundial una frase más conocida, y más inspiradora de metas, como la contenida en ese dicho que hemos escuchado desde la niñez.

“Plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro…”. Sí, es sin duda una frase inmortal, a la cual yo me atrevería a agregar lo siguiente: Concebir un sueño y convertirlo en realidad, luchando a brazo partido contra todas las adversidades, en una batalla sin cuartel en la que se arriesgan cosas de suma importancia, y se templa el carácter de las personas, y se pone a prueba su voluntad, empeño y resistencia.

En las postrimerías de mi vida, puedo decir con humildad y sin asomo de arrogancia, que yo he plantado varios árboles. Que he tenido más de un hijo (de hecho, tres). Que he escrito un libro, compendio de mis primeros 25 años, de los 37 que llevo como escritor de columnas periodísticas. Y también que he logrado convertir algunos de mis sueños en realidades. Uno de los principales y más queridos sueños, que logré convertir en realidad, es “Casas de las Ideas”.

Les doy las gracias, queridos amigos, por haberlo aceptado como un espacio de lectura, y ahora de reflexión visual, gracias a los videos que les estoy ofreciendo desde hace un tiempo, tres veces por semana.

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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