¿De qué estamos hechos?

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en ¿De qué estamos hechos? 35

No cabe duda de que hemos estamos siendo puestos a prueba, a partir de la llegada del primer gobierno de izquierda a nuestro país. De julio a diciembre, cinco meses que fueron de calentamiento, podríamos decir; y diciembre y enero, dos meses en que ya hemos podido probar la calidad de la melcocha, como se decía en mis tiempos de infancia y primera juventud. Examen a título de suficiencia, diríamos, utilizando polvorientos términos escolares superados hace mucho tiempo.

En efecto, hemos estamos siendo sometidos a un examen extraordinariamente riguroso por una caterva de sinodales siniestros, mediante numerosas y complicadas pruebas y tanteos que determinarán a la postre de qué madera o de qué barro estamos hechos, y cuál es nuestro verdadero temple ante experiencias inéditas nunca antes vividas. A prueba nuestro carácter como nación, y a prueba nuestra capacidad de resistencia como miembros individuales de una imaginaria y desdibujada raza de bronce.

Como un alud de rocas se han estado descargando sobre nosotros los problemas y las situaciones, a diario y desde todos los puntos, de todos los tipos y de todas las características, como parte de una estrategia diabólica, o simplemente por azares del destino, como producto de un gobierno que a cada paso muestra su incapacidad y su falta de pericia y conocimiento en el difícil, y por momentos imposible arte de ejercer el poder en un país como el nuestro.

¿De qué estamos hechos? ¿De paja, o de palofierro? ¿De barro débil y maleable, o de una aleación de acero y titanio? ¿Somos hombres y mujeres que tienen un destino superior, o somos miembros de una sub especie humana que compite con el ganado bovino, caprino o porcino, destinado a ser sacrificado para el banquete de los nuevos dioses? ¿Somos lo que decimos ser, o en realidad somos lo que piensan quienes se han arrogado el derecho de definir nuestro destino, mediante una transformación que no hemos pedido, y que en ningún momento hemos autorizado? Porque, que quede claro, una cosa es el resultado de una votación y otra, muy distinta, es el otorgamiento del derecho de convertir a una nación en un monigote de plastilina, moldeado al capricho de un grupo disímbolo de personas que llegaron al poder en circunstancias de lo más cuestionables, así hayan sido legales.

Estamos siendo puestos a prueba, eso ni dudarlo. Pero si alguien lo duda, solo es cosa de observar en derredor y poner atención, y no tardará mucho en captar las señales y las evidencias, para empezar a darse cuenta. El problema, como yo lo veo, es que la inmensa mayoría de los mexicanos no son capaces de observar y, obviamente, menos capaces son de analizar. No han sido educados para ello. Muchos se limitan a dejarse llevar por la corriente impetuosa generada por la masa domesticada y sumisa. Otros muchos, para no ser arrastrados, han podido agarrarse de una rama o de una roca mientras las aguas embravecidas pasan, pero sin atinar a comprender absolutamente nada. Y son realmente pocos los que han (hemos) tenido la suerte de entrar en la corriente sobre una balsa que, frágil y lo que usted quiera, nos permite ver lo que está sucediendo desde una situación relativamente segura.

Mientras otros países del mundo -como por ejemplo Japón- están intentando formar a sus generaciones futuras como ciudadanos del mundo, y no ya como simples ciudadanos de un país, acá en nuestro México el nuevo gobierno se propone convertir las escuelas y universidades en centros de adoctrinamiento, con la clara intención de dar lugar a un Reich (Imperio) chichimeca que dure siquiera cien años (inspirado quizá en el delirio de Hitler con su III Reich que supuestamente duraría mil años).

Si un gobierno es capaz de moldear a los niños y los jóvenes, controlando sus mentes y convirtiéndolos en individuos sin voluntad ni iniciativa, puede lograr una permanencia indefinida. Utilizando nuevamente el ejemplo de la Alemania nazi, en 1920 el Partido Nacional Socialista (NSDAP) creó las Juventudes Hitlerianas (HITLERJUGEND) como base imprescindible del 3er Deutches Reich que iniciara en 1933 con el arribo del partido nazi, y que acabó con la República Weimar. El “Deutches Reich” se convirtió en 1943, ya en plena II Guerra Mundial, en el “GrossdeutchesReich” (Gran Imperio Alemán). La historia mundial y de nuestro país está para que la conozcamos y la estudiemos, y veamos que muy poco, o nada de lo que ocurre en nuestros días, deja de tener un antecedente.

Cualquiera que tenga dos dedos de frente y un mínimo de cinco gramos de materia gris, puede comprender que la Cuarta Transformación sobre la que descansa el proyecto de la izquierda deforme y contrahecha que ha tomado el poder en nuestro país, tomará no uno ni dos sexenios para ser llevada a cabo en plenitud, sino muchos más. Eso desde luego suponiendo que en algún momento se defina cabalmente, porque hasta el momento se desconoce por completo en qué consiste, qué pretende, cuáles son las medidas y estrategias para implementarla, en fin, qué es la dichosa transformación que se pregona y pretende implementar.

A pesar del misterio y del total desconocimiento de las características y alcances de la llamada “4T” ya podemos constatar que han sido dados los primeros pasos, con la desaparición de algunas instituciones claves, y la reforma y el control de las que aún permanecen. En apenas siete meses de gobierno, si aceptamos que en este sorprendente caso el nuevo gobierno empezó en realidad el día 2 de julio del año pasado, los tres poderes constitucionales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) ya están bajo el control de MORENA y de su amo y señor, Andrés Manuel I. La colonización de las principales instituciones está en marcha, y las que no puedan ser colonizadas serán destruidas y desechadas para que no estorben: El INE, el TEPJF, la Suprema Corte de Justicia, (SCJN), la Fiscalía General de la Nación, las universidades e instituciones de educación superior mediante el control de sus recursos, los propios gobiernos de las entidades federativas, igualmente mediante el control de los recursos federales como instrumento de dominio y, en fin, todo aquello que signifique un reducto de poder y de dominio, será asaltado y conquistado.

El plan está en marcha y a la vista, y quienes que no alcancen a verlo es porque están ciegos o cuando menos miopes.

La militarización del país, a partir de la creación de la Guardia Nacional ya aprobada, representa una pieza clave dentro del plan, porque teniendo el control total de las fuerzas de seguridad en todos los rincones del país, se da el primer paso en la instauración de un sistema político totalitario apoyado en la fuerza y el poder de las fuerzas armadas. Las voces de advertencia sobre los peligros que implica esa situación han sido ensordecedoras. Los más connotados analistas, los expertos en la materia, los comunicadores de mayor influencia han estado advirtiendo sobre los riesgos, y el plan sigue adelante. No hay forma de hacerlos escuchar, porque no llegaron al poder para escuchar, sino para imponer su voluntad a rajatabla.

El último reducto que aún permanece a salvo, resistiendo a duras penas el embate furioso de la colonización general, es la familia. Y digo a duras penas porque hasta la familia está siendo sometida a un duro ataque, mediante la llamada “Cartilla Moral” publicada recientemente por el gobierno de López Obrador. Con la Constitución de la República al alcance de sus manos para hacer en ella las modificaciones que le vengan en gana, ahora pretende establecer un modelo de familia a su gusto, dictando las reglas de moralidad a su capricho. Si sucumbe la familia mexicana, fuente tradicional de nuestras fortalezas, valores y principios, todo lo demás estará perdido.

Lo que he descrito a lo largo de este escrito constituye un asalto frontal a todo lo que hemos creado a lo largo de nuestra historia como nación, incluyendo al espacio familiar que debe ser respetado y salvaguardado como algo precioso. Acepto y reconozco que estoy alarmado y francamente atemorizado por lo que estoy viendo, y que mis percepciones pudieran estar deformadas por las vibras negativas, pero mientras no se me demuestre lo contrario seguiré pensando que el país está ante un grave e inminente peligro, y los mexicanos por consiguiente.

¿De qué estamos hechos, y cómo responderemos? Ya lo veremos muy pronto, y espero de todo corazón que no sea demasiado tarde.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com
En Tweeter soy @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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