De cara a la realidad

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Por Óscar Romo Salazar

Es por demás oportuno, y además absolutamente necesario, abordar el tema de las condiciones en que quedó Hermosillo después de la intensa e inusual precipitación pluvial que tuvimos el miércoles pasado. Hubo desde luego muchas otras ciudades y poblaciones que resultaron seriamente afectadas por el fenómeno, pero debo circunscribir el contenido de este artículo a Hermosillo, por la simple y sencilla razón de que es la ciudad donde vivo, y de la que tengo las evidencias necesarias para sustentar en forma razonable y razonada los argumentos y planteamientos que pretendo desarrollar a lo largo de este escrito.

Hasta el momento los reportes disponibles hablan de una precipitación pluvial de alrededor de los 80 mm. lo cual en cualquier lugar es algo importante, pero que aquí en Hermosillo resulta un fenómeno climático extraordinario, completamente fuera de lo normal, tanto por la ubicación como por las características particulares que tiene nuestra ciudad, su endeble infraestructura, su vulnerabilidad ante este tipo de fenómenos naturales, su precaria situación financiera, y en general por la patética incapacidad que muestran las autoridades municipales para hacerles frente con atingencia y efectividad.

Para poder realizar un análisis objetivo y a la debida profundidad, obviamente es condición obligatoria tener acceso a todos los datos y la información relativa. De otra manera se corre el riesgo de cometer errores de cálculo y apreciación, generando con ello una desinformaciónvoluntaria o involuntaria, o una confusión innecesaria que trastoca y demerita el valor de cualquier análisis que se haga en esas condiciones. Paro aún bajo esta condicionante, es posible realizar una evaluación que arroje algo de luz sobre las sombras que prevalecen en muchas mentes ciudadanas.

Confieso no tener todos esos datos. Por consiguiente, con toda honestidad y franqueza reconozco y acepto de antemano que lo que expongo en este escrito muy probablemente que carece de fundamentos técnicos suficientes, pero en contraposición tiene el sustento de las evidencias registradas, y de las experiencias personales del suscrito,durante muchos años de residencia y de observación del devenir de las situaciones y contingencias urbanas, de las transformaciones que ha sufrido esta contrahecha ciudad, y de la forma como su infraestructura urbana preventiva se ha ido quedando más y más rezagada a lo largo de los años, en los aspectos más significativos y trascendentes.

El desorbitado crecimiento de la mancha urbana es uno de los factores dentro del enorme y al parecer insoluble problema. El incremento de la población que ya llega al millón de habitantes, es otro. La falta absoluta y total de planeación es sin duda uno de los más importantes. La precaria situación de las finanzas municipales es un fenómeno crónico que también juega un papel fundamental. Y no podemos dejar por fuera la incapacidad de muchos alcaldes -no todos, por supuesto- que se han limitado a pasar por el delicado cargo sin dejar nada o muy poco a su paso, como no sea mayores rezagos, servicios deficientes e insuficientes, acumulación de problemas sociales, endeudamiento, y en general un caos urbano cada vez más grande e incontrolable.  

Para ningún hermosillense, sea nativo o emigrado de otras partes, es desconocido el hecho de que algunas de las obras de infraestructura y protección que son necesarias, están por completo fuera de las posibilidades de las autoridades municipales. Una de ellas, y tal vez la principal, es la construcción del drenaje pluvial del que nuestra ciudad carece por completo. Las únicas obras pluviales parciales que se han realizado en esta ciudad fueron parte del Plan Sonora Proyecta (PSP) de Eduardo Bours Castelo, y que se localizan hacia la zona poniente de la ciudad, donde funcionan adecuadamente los canales de concreto que se construyeron como parte de las inversiones realizadas en obras de protección.

Hacia el norte y norponiente, los antiguos bordos de protección (3) fueron engullidos por el continuo crecimiento de la ciudad, y el cuarto bordo que debería haberse construido, jamás lo fue, dejando a una gran parte de la ciudad a merced de las contingencias climáticas, inundaciones y demás desastres que conocemos. Hacia el oriente las presas El Molinito y A.L. Rodríguez ofrecen una protección suficiente y adecuada, y por el sur es donde menos riesgos existen, por la topografía de esa zona de la ciudad, que también es de gran crecimiento. La presencia de la presa A. L. Rodríguez establece una limitante fundamental para el crecimiento urbano hacia el oriente, por lo que la ciudad crece constantemente sobre todo hacia el poniente, norponiente y sur, y un poco menos hacia el norte.

La parte central de la ciudad corresponde al casco viejo, dentro del cual está delimitada la Zona Histórica de la ciudad y el llamado “segundo cuadro”, donde la mayoría de las calles son angostas y resultan insuficientes para la densidad del tráfico de automóviles y camiones. Las calles en su mayoría están hechas pedazos y la infraestructura es obsoleta, está rebasada y constantemente está generando problemas de fugas de agua y colapsos de drenaje. En términos muy generales esta sería una descripción aproximada de la situación actual de la ciudad.

En las actuales condiciones financieras en que se encuentra sobre todo del Ayuntamiento, pero también el Gobierno del Estado ¿qué se puede hacer y qué podemos esperar los habitantes de esta ciudad capital, de cara a los tiempos que vienen? Esta es la pregunta que nos debemos hacer, y que difícilmente se puede responder, a riesgo de recibir una andanada de peñascazos verbales, de insultos e improperios de la gente que a eso se dedica, y que opina sobre todo, sin saber ni entender nada.

Las propuestas de solución, las que surjan, todas serán importantes y deberán ser tomadas en consideración, pero todas sin excepcióndependen de la disponibilidad de recursos que, en todos los casos demandarán sumas fabulosas, que por las circunstancias políticas y financieras nacionales que prevalecen, es remoto o francamente imposible esperar que se autoricen para Hermosillo y para Sonora. Llegó el momento de aprender a vivir bajo una austeridad republicana absurdamente decretada e inequitativamente implementada, y ahora los ciudadanos, sobre todo los de las entidades norteñas, tendremos que arar con los bueyes que sobrevivan.

Y eso significa que, o nos arropamos en la tradicional apatía e indiferencia cívica, y nos acostamos a esperar que el destino nos pase por encima (porque de hecho ya nos alcanzó); o encaramos la nueva realidad y asumimos por nuestra cuenta la solución de los enormes problemas que tenemos enfrente. No veo otra y no queda de otra, porque no hay ni habrá soluciones mágicas salvadoras que provengan de Papá Gobierno, como nos habíamos acostumbrado comodinamente durante la eternidad de años del paternalismo central con fines electorales, y que hoy en la terminología denigrante de la masa ha cambiado de nombre para convertirse en ultra populismo clientelar, cuyo fin es igualmente electoral.

Todos estos problemas de infraestructura vial, de rezago en obras de protección contra fenómenos naturales, y de fallas en las redes de agua potable y alcantarillado, aunados al deficiente sistema de transporte público que tenemos, impactan directamente en la movilidad urbana, que rápidamente se está convirtiendo en un problema de máxima prioridad, a la par con la inseguridad y la violencia.

Y una deficiente movilidad, en una ciudad caótica y desordenada como es Hermosillo en la actualidad, impacta directamente en la actividadlaboral y económica de la ciudad. Cuando el tiempo de traslado de un lado a otro se duplica o triplica, los costos son enormes y casi imposibles de cuantificar. Podemos estar hablando de muchos millones de pesos, en una fuga constante e imparable. Y aquí es cuando debe intervenir la iniciativa privada hermosillense, que deberá hacer sus cuentas y decidir si las cosas deben seguir por el rumbo que llevan, o toman cartas en el asunto, en protección y defensa de los intereses de sus negocios y empresas, y en ejercicio de sus obligaciones y responsabilidades de ciudadanos responsables y conscientes.

Del Ayuntamiento actual por desgracia es poco lo que se puede esperar. Ha sido amplia y contundentemente rebasado por la problemática diversa que tiene ante sí, y que de ninguna manera y bajo ningún pretexto puede estar achacando a los ayuntamientos anteriores la culpabilidad por su falta de resultados, aunque en honor a la verdad mucho tengan que ver en el asunto. Pero una autoridad seria y responsable debe buscar y encontrar la forma de solucionar los problemas de la ciudad que gobierna, en vez de ponerse a derramar lágrimas de impotencia con el propósito de ganarse la compasión y la simpatía de los ciudadanos, que hace mucho dejamos de chuparnos el dedo.

Hermosillo demanda acciones contundentes, medidas efectivas e inmediatas que implican la participación conjunta de sociedad y gobiernos, tanto municipal como estatal. Está en juego la funcionalidad actual de Hermosillo, y a mayor plazo su viabilidad futura.

Si somos incapaces de ver esta realidad es que estamos ciegos, o somos estúpidos de remate.

En Twitter soy @ChapoRomo

Mi dirección de correo es oscar.romo@casadelasideas.com

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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