Caos

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Caos 30

El término “caos” proviene de la palabra griega khaos (abertura), y según los diccionarios en nuestro idioma significa desorden, confusión. Se interpreta también como ausencia total de orden, de lo cual derviva una situación de profunda incertidumbre. De acuerdo con lo anterior, eltérmino “caos” puede servir entonces para expresar el ambiente en que estamos inmersos desde hace bastantes días, a nivel país y a nivel estatal, más allá, o más bien más acá, del ambiente mundial, que es igualmente caótico, como resultado de la pandemia desatada por el Coronavirus, o COVID-19, que nos ha puesto a todos a temblar, ya sea por el desconocimiento de lo que realmente está sucediendo, o porignorancia de la gravedad de la situación, en lo que respecta a la propagación y los efectos del virus.

La preocupación inicial surge, como es natural, del aspecto infeccioso del COVID-19, pero inmediatamente después, de la presencia ominosade lo que se ha identificado como una “infodemia perniciosa”, o sea la propagación del mar de información confusa e insuficientemente sustentada que nos llega por medio de las redes sociales y demás espacios que ofrecen los medios instantáneos de comunicación, y que en general está teniendo consecuencias desastrosas sobre la situación psicológica, y el ánimo de las personas.

Al margen de lo anterior, poco a poco hemos empezado a tomar una conciencia más clara, aunque todavía insuficnte e imprecisa, de las implicaciones en materia económica que, como he dicho e insistido en numerosas ocasiones, serán infinitamente más graves y profundas que las que tendrá sobre la salud de las personas. Ya lo empezamos a percibir, y por lo tanto a comprender. Y al menos a mi, eso me pone a temblar.

Ya se empiezan a dar a conocer los primeros análisis sobre los incalculables daños económicos que va a generar la pandemia, en todas partes, fuera y dentro de nuestro país. Y los cálculos iniciales ofrecen una visión pavorosa, que estruja el corazón y nos deja con la mente llenade tristeza y de inquietud. Por desgracia, e inevitablemente, los primeros y más grandemente perjudicados son y serán las personas comunes y corrientes, así como los negocios pequeños y microscópicos que, por su misma naturaleza son los más vulnerables, y al mismo tiempo son los que representan el “modus vivendi” de una enorme cantidad de personas.

El panorama que se avizora es realmente preocupante, aterrador, porque es imposible calcular con un nivel de certidumbre aceptable, cuál será la profundidad y la extensión de los daños. Mientras más pequeños los negocios y más desvalidas las personas, más probabilidades hay de que no logren sobrevivir a los efectos económicos de la pandemia, y entonces surge la pregunta que nos llena de congoja: ¿Y qué va a suceder con todas esas personas, y con las familias que dependen de esas fuentes de trabajo, que serán barridas como briznas de paja en este espantoso vendaval que nos azota?

El caos es mundial, ciertamente, y si bien hay países que cuentan con mejores sistemas y estructuras, y mayores reservas para superar la crisis, hay otros que fueron sorprendidos en la peor situación de vulnerabilidad y desprotección posible. El nuestro es uno de esos países, y de nada sirve hacernos tontos solos, pensando que la crisis pasará y que podremos seguir adelante como si nada hubiese pasado. Quienes piensen así, pecan de inocencia e ingenuidad, y la realidad no tardará de demostrarles cuán equivocados están. Y uno de los principales equivocados es el actual gobierno, encabezado por López Obrador, que insiste tercamente en mantenerse inmerso en un mundo utópico, creado por sus delirantes fantasías personales, pero completamente divorciado de la realidad en que vivimos el resto de los mexicanos.

Pero además hay otros aspectos que son sumamente importantes, y que también están involucrados en el caos imperante. Hasta el momento, no existe una relación directa comprobada entre el surgimiento del coronavirus y el cambio climático. Lo que sí es cierto es que esta emergencia sanitaria nos está dejando grandes lecciones. Todos y todasestamos conectados, y somos capaces de crear increíbles muestras de solidaridad. 

La comunidad científica, y algunas de las más respetablesorganizaciones ambientalistas, han advertido durante décadas sobre las consecuencias del cambio climático. El que cada año haga más calor en tu ciudad significa que en otro lugar millares de personas ya están sufriendo sequías, inundaciones y enfermedades diversas como por ejemplo el dengue en zonas donde anteriormente no existían.

A diferencia de la crisis generada por el coronavirus, sí podemos prevenir los efectos del cambio climático si actuamos ahora. La Organización Mundial de la Salud (OMS) coordina una agenda de investigación para probar con evidencia científica el daño que ocasiona el cambio climático. Se ha descubierto, por ejemplo, la capacidad de adaptación de algunos hongos (Candida auris) a temperaturas más altas, lo que podría vulnerar a los mamíferos, incluidos los seres humanos. 

Existen muchas más enfermedades provocadas por este fenómeno: infecciones en la piel, el sistema digestivo, el aparato respiratorio y enfermedades cardiovasculares. La OMS advierte que sólo la contaminación atmosférica provocada por la quema de combustibles fósiles, también responsable del cambio climático, es la causante de siete millones de muertes al año.

Tomemos las duras lecciones de la crisis sanitaria que vivimos y llevémoslas a la defensa de nuestro planeta. Porque después de que pase la pandemia, el planeta seguirá demandando las medidas que no se han querido tomar, o se han tomado de manera tímida e insuficiente. Si bien se ha dicho que las medidas preventivas de confinamiento y de aislamiento impuestas en numerosos países ofrecerán un respiro a la Madre Tierra, el hecho es que se necesita más, mucho más. Sin poder precisar finalmente cuántos serán, los siguientes meses resultaránsumamente complicados. Sin embargo, luego de ellos, aún tendremos mucho que hacer por el futuro de la Tierra. En la próxima década, gobiernos y empresas deben tomar medidas igual de urgentes para reducir el incremento de la temperatura del planeta. 

Como podemos ver, hay un mundo esperando, más allá de la pandemia y de las terribles consecuencias que resulten. Coincido con los que piensan que después de esta crisis jamás imaginada, y por supuesto, totalmente inesperada, nada volverá a ser igual, cuando todo esto acabe y llegue el momento de calcular los daños. Si de este caos no somos capaces de crear una nueva concepción de las cosas, y no somos capaces de modificar nuestros conceptos, nuestros paradigmas, y nuestra manera de relacionarnos, es que estamos perdidos irremediablemente.

En medio de tanto dolor, de tanta angustia e incertidumbre, se nos está ofreciendo la oportunidad única de cambiar todo lo que sea necesariocambiar. Pero ante todo, es indispensable recuperar la serenidad y conseguir a toda costa que vuelva la calma, condición esencial para poder empezar a remendar los entornos vitales que en estos momentos están desgarrados: este mundo, este país, este estado y todas nuestras comunidades, grandes y pequeñas.

Y dentro de ellas, y de manera especial y principal, las personas, que son principio y fin de todas las situaciones, de todos los esfuerzos, y de este mundo que fue creado para que el hombre fuera feliz y prosperara, pero que ciega y estúpidamente, nos hemos empeñado en destruir.

 

e- mail: oscar.romo@casadelasideas.com

Twitter: @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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