Bullying sobre Peña Nieto

Oscar Romo Salazar, Recientes 3 comentarios en Bullying sobre Peña Nieto 575

“El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe”

“Salve César, los que van a morir te saludan”

Quiero aprovechar este momento en que la popularidad del Primer Mandatario del país se encuentra en su nivel más bajo para publicar este artículo que tiene usted ante sus ojos. Quiero ofrecer al lector mis puntos de vista favorables al presidente Enrique Peña Nieto en medio de la furia huracanada de la crítica adversa, nacional e internacional. Nadie se atreve a presentar una visión favorable sobre las cosas buenas que ha hecho en la primera parte de su mandato, y que en mi opinión, son infinitamente más destacables que los errores y meteduras de pata de él, y sobre todo de sus colaboradores de primer y segundo nivel. Creo que es lo justo, y lo haré, aunque me llueva metralla. Me siento como un gladiador que pisa la arena del Coliseo Romano, sabiendo que va a enfrentar la muerte.

De un tiempo a la fecha, como que se juzga a los gobernantes más por sus actitudes que por sus obras. En todas partes, pero sobre todo en México. Lo superficial predomina sobre lo trascendente. La forma por encima del fondo. Y eso genera profundos desencuentros y tremendas injusticias, y el país se vuelve un coliseo romano lleno de dementes sedientos de sangre, en vez de ser un foro de ciudadanos pensantes y reflexivos.

En estos momentos -y de hecho casi desde que inició este sexenio que apenas va por la mitad- es muy difícil para cualquiera decir algo a favor del presidente Enrique Peña Nieto, sin que se le caiga en mundo encima al atrevido. Si algo sabemos hacer los mexicanos, si en algo destacamos a nivel mundial, es en el deporte de pedorrear al presidente en turno. Sea quien sea y provenga del partido que provenga, el presidente en turno se convierte automáticamente, desde el momento en que se ciñe por primera vez la banda presidencial, en el objetivo de toda clase de ataques despiadados, justificados e injustificados. Es la versión real del famoso balde lleno de cangrejos mexicanos.

Yo veo las cosas de manera diferente. Será porque viviendo en Sonora -tan lejos del Olimpo totonaca donde creen que todo lo saben- tengo una mejor perspectiva de las cosas. No lo sé. Aunque debo reconocer que no muchos sonorenses coinciden con mi forma de pensar… ¿Qué le vamos a hacer?

El reciente escándalo generado por la sorprendente fuga de Joaquín “El Chapo” Guzmán, vuelve a convertir a Peña Nieto en objeto de una inmisericorde lapidación nacional encabezada, por supuesto, por los medios de comunicación que se han dado vuelo arrojando peñascazos sobre el presidente. “El Chapo” Guzmán en esta ocasión se ha evadido del penal de El Altiplano, a través de una maravillosa obra de ingeniería consistente en un túnel de 1.5 km de longitud, excavado en las propias barbas de las autoridades de ese penal de alta seguridad, que resultó pan comido para este escapista consumado que podría darle clases de posgrado a Erik Weisz, alias Harry Houdini (Budapest 1874-Detroit 1926) y que era capaz de escapar de cualquier situación, por imposible que pareciera.

Desde luego, resulta obvio que Peña Nieto no es el director del penal del que se fugó “El Chapo”, y mucho menos era el encargado del turno en el momento en que se les fue, con todo y hebra, este resbaladizo mayate, dicho sea sin la consabida connotación homosexual. No, nada de eso, pero para el caso como si Peña Nieto lo fuera: Él tiene la culpa de todo lo malo que pasa en este país rascuache habitado por pirañas humanas, porque por lo bueno hay que darle gracias a Dios, a la Divina Providencia, a Alá, a Buda, a Gustavo Madero o a Andrés Manuel “El Peje”, a cualquiera, menos al presidente de la nación. Así es como masca la iguana en nuestra pequeña y maloliente aldea.

Pues siendo, como soy, “contreras” de nacencia, y encantándome meterme entre las patas de los caballos, o agarrar broncas ajenas que no me tocan, nomás por amor al arte de armar polémica voy a hablar claro, fuerte y públicamente a favor del Presidente Enrique Peña Nieto, aunque por tamaño atrevimiento me llueva de todo, desde detritus fecales hasta pedradas y tomatazos. Venga, pues, y que el cielo me proteja.

Ha transcurrido ya prácticamente la mitad del sexenio, y cuando no ha sido por una cosa ha sido por otra, desde el asunto de los libros en Guadalajara, hasta el error que cometió al confundir un municipio con un estado, pasando por las denuncias de corrupción en contra de la Primera Dama y otras cosas que han servido de entretenimiento para las masas sedientas de sangre presidencial, el caso es que Peña Nieto no ha dejado de estar en los panfletos escandalosos, así como en los titulares de medios supuestamente serios y respetables.

En mi muy modesta opinión Enrique Peña Nieto ha sido mucho mejor presidente de lo que se le concede, partiendo de la base de que recibió un país en deplorables condiciones, luego de doce años de gobiernos panistas que pusieron a México patas arriba. Las reformas estructurales promovidas por él, y logradas contra viento y marea, son sin lugar a dudas, y a pesar de los detractores, un logro fuera de serie que lo marca como un presidente transformador que realizó lo que nadie se había atrevido a hacer, a pesar de que el país lo demandaba a gritos, de cara a los tiempos que venían y que estamos viviendo. Desde luego, perfecto no ha sido, ni mucho menos, pero en su contabilidad la columna de ‘haber’ es más amplia que la del ‘deber’.

Por diferentes motivos unas reformas han funcionado mejor que otras y en la práctica lucen más promisorias, aunque los hechos nos dicen que es imposible que surtan los efectos planeados en tanto no existen las leyes reglamentarias que les den operatividad total. Han surgido fuerzas opositoras de nuevo cuño que, mediante la agitación y la anarquía, se han dedicado a tratar de eliminar algunas de ellas, como por ejemplo la CNTE en contra de la evaluación magisterial que constituye la parte esencial de la Reforma Educativa. Por su lado, los partidos opositores han hecho su parte: Los de izquierda (PRD, Morena, PT) en contra de la reforma energética, y el de derecha (PAN) en contra de la reforma fiscal.

Pase lo que pase, las reformas estructurales están y llegaron para quedarse, porque indudablemente son lo que el país necesita para hacer frente a los tiempos que vienen, y que pintan para ser sumamente agitados peligrosos. Desde luego las reformas son solo una parte de lo que el país necesita, y habrá que seguir trabajando para conseguir y hacer realidad lo mucho que falta, pero representan sin duda un paso decisivo muy importante que debemos reconocer, aunque nos duela el estómago.

Las nuevas generaciones de mexicanos no tiene  memoria de aquel México encerrado entre sus fronteras, aislado y protegiendo una “soberanía” económica imaginaria, en un mundo que cambiaba aceleradamente. Un país en el que, bajo el pretexto de proteger la producción interna, se carecía de casi todo lo que hoy vemos como una cosa natural: productos norteamericanos, japoneses, chinos, alemanes, españoles, etcétera, llenan los anaqueles de tiendas que en aquellos tiempos eran una fantasía. La globalización llegó, en alas de aquel TLC que puso al país en medio de una tremolina de dimes y diretes.

Y hemos gozado de los beneficios de esa globalización durante muchos años de una relativa placidez. Nuestros jóvenes y niños disfrutan de los sofisticados aparatos electrónicos de última tecnología y en los súper mercados y tiendas departamentales encontramos cualquier alimento o producto que podamos desear. Pero las cosas no siempre fueron así, y fue necesario realizar los cambios que permitieran y facilitaran la apertura que por momentos pareció un sueño imposible.

Pero no todo es felicidad en la globalización. También tiene sus aspectos negativos y peligrosos. En una economía globalizada lo que ocurre en otros rincones del planeta repercuten en todos los demás, como es el caso de las crisis de Grecia y China, y las que seguramente vendrán más adelante. México no es inmune a esos vaivenes, y de ahí las situaciones que ahora son cargadas en la cuenta del presidente Peña Nieto, como son la brutal caída del precio del petróleo, y el impacto del incesante fortalecimiento del dólar ante todas las divisas del mundo, y no solo frente al peso mexicano.

Nada de eso, desde luego, es responsabilidad del gobierno de Enrique Peña Nieto, y sin embargo se le sigue acusando de empinar a PEMEX y de devaluar el peso, olvidando que ambas cosas -y la gran mayoría de las demás situaciones que nos están afectando en este momento- son consecuencia de la globalización de la economía mundial que, repito, tiene aspectos indudablemente positivos, pero también los tiene indudablemente negativos. Hay que aceptar esta realidad sin buscar culpables donde no los hay, porque de esa manera solo lograremos hundirnos más en nuestras propias mediocridades, como individuos y como colectividad.

Viene la segunda parte del sexenio de Peña Nieto y, no siendo gurús ni clarividentes, es imposible saber qué nos depara el porvenir, ni a nosotros como pueblo, ni al gobierno de este presidente de breve estatura física, pero que aguanta a pie firme (hasta el momento) las andanadas inmisericordes de la incomprensión y la intransigencia nacional. Lo que sí podemos y debemos hacer es prepararnos para hacerle frente a lo que venga, y eso solo lo podremos lograr reforzando nuestra unidad como pueblo, fortaleciendo nuestras instituciones y aceptando que solamente en la unidad y la coincidencia de metas y propósitos podremos encontrar las soluciones a los complejos problemas que nos esperan a la vuelta de la esquina, más allá del deporte en que somos campeones indiscutibles: el de destazar presidentes, gobernadores y alcaldes.

Envíeme su comentario a continuación, o bien a oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter busque también mis comentarios en  @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

3 Comments

  1. Jorge Doroteo Arango Magaña 20/07/2015 at 8:29 am

    Hi, this is a comment.
    To delete a comment, just log in and view the post's comments. There you will have the option to edit or delete them.

  2. EL EXFLACO MORALES. 20/07/2015 at 2:06 pm

    Hi, this is a comment.
    To delete a comment, just log in and view the post's comments. There you will have the option to edit or delete them.

  3. max 22/07/2015 at 12:13 pm

    Hi, this is a comment.
    To delete a comment, just log in and view the post's comments. There you will have the option to edit or delete them.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top