Bronca entre productores y gobierno

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en Bronca entre productores y gobierno 39

La crisis desatada recientemente entre los productores de granos de Sonora y Sinaloa, y las autoridades del gobierno federal, no es poca cosa. De hecho, y dependiendo del resultado de las entrevistas de negociación que seguramente sostendrán los productores de ambas entidades con el gobierno, esta crisis en ciernes pudiera tener un potencial de profundas e imprevisibles consecuencias, y repecusiones de alto impacto a nivel país. Lo anterior en virtud de que se trata de la producción de granos, y los granos en general, esencialmente maíz, trigo, frijol y arroz, representan la base de la alimentación del pueblo mexicano. Las nuevas reglas de operación dadas a conocer por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) contienen medidas que afectan profundamente a los productores de granos del campo mexicano, o sea ejidatarios, colonos, comuneros, pequeños y grandes propietarios.

Dentro de los programas “de apoyo al campo” dados a conocer, y las reglas relacionadas con los subsidios a los precios, los apoyos especiales, los seguros para las cosechas en estos tiempos de incertidumbre climática, etcétera, los incentivos y apoyos se van a destinar a los ejidatarios y campesinos que siembran hasta 20 hectáreas o menos. O sea aquellos que producen apenas lo necesario para subsistir familiarmente, y que difícilmente tienen capacidad para vender los excedentes de sus cosechas para el consumo del resto del pueblo mexicano.

¿Qué va a pasar con los demás productores? Y más importante todavía ¿Qué va a pasar con la autosuficiencia alimentaria y el desarrollo de la producción y el consumo interno, que fue una importante bandera electoral de Andrés Manuel López Obrador durante su campaña hacia la Presidencia de la República?

Según datos investigados, del total de la superficie de cultivo en el Valle del Yaqui poco más del 50% es de propiedad ejidal, un 40% es pequeña propiedad y el resto son colonos. En el Valle del Mayo el reparto de las superficies de cultivo probablemente ande por el estilo, y en el norte de Sinaloa más o menos. Para el efecto, las cifras aproximadas son suficientes. Pero en lo que toca a la productividad, la situación es definitivamente inversa.

Las medidas dadas a conocer recientemente le pegan, y le pegan duro y directo, a los medianos y grandes productores, que son los que alimentan parcialmente a los mexicanos, porque una parte gruesa de los granos para consumo humano y animal proviene del extranjero, lo cual es algo que López Obrador prometió eliminar durante su campaña. Que México sea capaz de producir el total de los alimentos y productos que consume, que deje de importarlos y que esos recursos mejor se inviertan en apoyo de los productores del campo mexicano, repitió incansablemente por los montes, sierras y valles del país.

En el marco del panel realizado sobre Autosuficiencia Alimentaria, en el cual participaron también Juan Haberman, director del Grupo Costa, y Bram Govaerts, del Centro Internacional de Mejoramiento del Maíz y el Trigo (CIMMYT), Víctor Suárez Carrera, Subsecretario de Autosuficiencia Alimentaria de la SADER, dijo que avanzar en materia de autosuficiencia alimentaria es una prioridad nacional, principalmente en cultivos principales como maíz, trigo, frijol y arroz, así como leche y productos cárnicos. Afirmó que es inaceptable continuar con la línea de dependencia de las importaciones, y que actualmente las compras en el exterior de los alimentos que consumimos representa el 44% del total, y que las erogaciones que realizamos por concepto de importación de insumos, combustibles y maquinaria para producir alimentos ascienden al equivalente de 400 mil millones de pesos.

«La autosuficiencia alimentaria es la capacidad de producir la mayoría de los alimentos que precisa una nación o un hogar, y de confiar en ella para satisfacer sus necesidades alimentarias» 

Eso puede examinarse a nivel de los hogares o familias, y a nivel nación o país. Llevada al extremo lógico, significaría que la mejor situación posible de una economía fuese que cada familia produjese todo lo que consume —y no dependiese de nadie más. Esto es autosuficiencia alimentaria familiar absoluta. La autosuficiencia alimentaria nacional absoluta es la que ningún alimento, absolutamente ninguno, se importa del extranjero —todo alimento sin excepción se produce nacionalmente. La autosuficiencia alimentaria familiar absoluta y la autosuficiencia alimentaria nacional absoluta son imposibles a menos que se acepte una reducción importante del nivel de vida general —porque obligaría a usar recursos en la producción de alimentos y que serían más productivos de usar en otras tareas. Tan imposibles son que la definición de autosuficiencia alimentaria ha sido suavizada para afirmar que solo se refiere a la mayoría de los alimentos que necesita una nación —una afirmación que es demasiado vaga como para servir de algo.

De acuerdo con los hechos, todo indica que las cosas se están haciendo al revés de lo anunciado. ¿Cómo lograr la autosuficiencia alimentaria prometida, si de entrada se están adoptando medidas que desestimulan y limitan drásticamente la producción en el campo, y le restan capacidad a los agricultores que más y mejor producen?

Según lo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF) los beneficiarios con predios inscritos en el Directorio de PROAGRO Productivo serán los pequeños productores de hasta cinco hectáreas de temporal y hasta 0.2 hectáreas de riego, y en el caso de los medianos serán los de más de 5 hectáreas y hasta 20 de temporal, y de 0.2 y hasta 5 hectáreas de riego. El cálculo máximo del incentivo se realizará por hectárea o fracción de la superficie elegible del predio, conforme a las cuotas por hectárea siguientes: mil 600 pesos al pequeño productor, y mil pesos por hectárea al mediano productor.

Estas son algunas de las reglas, entre muchas otras que sería prolijo enumerar y describir, pero considero que con lo dicho basta y sobra para comprender la reacción que han tenido los productores del norte de Sinaloa, y de los valles del Yaqui y  el Mayo, quienes el día 6 del presente mes empezaron por bloquear temporalmente la carretera Internacional 15, precisamente en la línea divisoria entre ambas entidades federativas, a manera de aviso preventivo para el gobierno federal. Me acabo de enterar de que los productores agrícolas de Chihuahua y Tamaulipas también se han unido a la protesta, o sea que la bronca crece.

Por su parte, los productores del Sur de Sonora han establecido las implicaciones de la implementación de los Lineamientos de Operación de los Incentivos al Ingreso, en un documento que consta básicamente de seis puntos, en los cuales sustentan sus argumentos de protesta. En ellos se establece el perjuicio a los 4.5 millones de jornales generados por las 300 mil hectáreas de trigo y maíz establecidas en el ciclo actual; la incertidumbre que se genera en las fuentes de financiamiento; la grave afectación al PIB Estatal, con el consiguiente impacto negativo en el desarrollo económico y social de la región; el efecto de limitación en la producción de alimentos que iría en contra de la autosuficiencia alimentaria nacional; la imposibilidad del productor para realizar las inversiones necesarias, con lo que se afectaría la competitividad y la productividad; y finalmente el impacto negativo sobre la cadena productiva y los servicios al sector, al generarse una limitada recuperación de las inversiones.

Durante la reciente visita presidencial de López Obrador a Sonora, el senador Arturo Bours Griffith intentó infructuosamente conseguir que los productores del sur del estado se entrevistaran con el presidente para plantearle directamente sus dudas e inquietudes en relación con las medidas anunciadas. Al no poder conseguir dicha entrevista, los productores sonorenses optaron por organizarse con los productores vecinos del norte de Sinaloa, e iniciar los movimientos tendientes a manifesar públicamente sus inquietudes. Dependiendo de la respuesta que reciban, de parte de las utoridades federales, veremos si el asunto se resuelve en forma rápida y satisfactoria, o se convierte en un movimiento nacional amplio y de efectos impredecibles.

Como dije en un principio, este asunto no es poca cosa, y debe ser tratado y atendido con extrema delicadeza. Y de manera alguna se trata de una evento efímero, o de una bronca pasajera, puesto que involucra aspectos claves que tienen enorme relevancia, tanto para los agricultores de los valles del Yaqui y del Mayo, como para los del norte de Sinaloa. Ya desde el año pasado se habían empezado a despertar inquietudes en el sector producivo agropecuario nacional, cuando Ricardo Monreal Ávila, coordinador de los senadores de Morena, alborotó la bitachera con el anuncio de la creación de una nueva ley para el desarrollo agrario que modificaría los aspectos de posesión y sucesión en los predios rústicos de uso agrícola y ganadero, la asociación con inversión privada, y el otorgamiento de subsidios y apoyos al campo. Ahora, con el anuncio oficial de las reglas formales del juego, se agita el avispero y empiezan los movimientos de protesta y las reacciones adversas.

De todo lo expuesto anteriormente, se desprende el riesgo de una grave confrontación entre el gobierno federal actual, y los productores del Sur de Sonora y el Norte de Sinaloa, que se han puesto en pie de lucha en defensa de sus legítimos intereses. Lo peor que podría sucederle al país en estos momentos sería el estallido de un conflicto de esta naturaleza y envergadura, con lo cual se pondría en grave riesgo la produccción actual y futura de los granos y oleaginosas, que son parte fundamental en la cadena alimenticia del pueblo mexicano.

El Gobierno Federal difícilmente dará marcha atrás, y los productores seguramente se mantendrán firmes en su posición, con lo cual queda establecido un campo de batalla donde el principal perjudicados será el pueblo mexicano que, como siempre, quedará en medio del conflicto, inerme y sin poder hacer nada que no sea mirar, mientras crecen las desaveniencias entre el gobierno y los productores.

Mala cosa, sin duda, por donde quiera que se vea.

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter soy @ChapoRomo

 

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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