Agradecimientos

Oscar Romo Salazar, Recientes 1 comentario en Agradecimientos 198

Me considero un hombre agradecido. Sé que hay muchos que piensan que soy un perfecto cabrón, que me la llevo jode y jode, y es muy probable –de hecho casi seguro- que tengan razón, pero también tengo mis ratos buenos, mis diez segundos de bonhomía, de serenidad, en los que sé aquilatar lo bueno que me pasa, lo bueno que nos pasa. Así que hoy que amanecí de buenas y sin el ánimo belicoso acostumbrado, decidí escribir un artículo expresando mi sincera gratitud a Guillermo Padrés Elías, el redentor de las grandes carencias de los hermosillenses, y benefactor sin parangón del pueblo sonorense en general. Es lo justo y es lo correcto, dar al Memo lo que es del Memo.

Finalmente se hizo la luz celestial, y pude ver en toda su esplendorosa magnificencia los beneficios de la labor de este gobierno único, irrepetible, y de su líder y creador, el inefable Guillermo Padrés Elías, hijo predilecto de Cananea, que bajó de las alturas del Olimpo donde se cosecha el cobre, para concedernos la inmerecida gracia de su genio creador, de su inigualable visión de estadista, y que en su infinita magnanimidad nos concedió a los sonorenses la oportunidad de descubrir el trabajo único, maravilloso, nunca antes visto, del equipo de funcionarios prestidigitadores que tuvo el tino de reunir bajo su mando, para beneficio de los hijos de Sonora. Me arrodillo a sus plantas con humildad para rendirle homenaje… ¡Loor a él y a su estirpe!

Antes de que se me venga encima el mundo por decir lo que acabo de decir, permítame explicarle a usted a qué se debe este repentino cambio en mis percepciones, luego de cinco años de tundirle de lo lindo al gobernador y a toda su prole de canallitas. Reconozco que durante ese lapso de tiempo me dejé llevar por mi temperamento, permitiendo que la pasión y la víscera nublaran mi entendimiento, impidiéndome ver la enorme cantidad de cosas buenas que nos ha traído el gobierno de alternancia encabezado por Guillermo Padrés, el “Wolverine” que nos llegó de la Ciudad del Cobre. Dicho sea para quienes no sepan qué es y quién es, el “Wolverine” es un fantástico personaje que cuando se encabrona le salen unas uñotas como púas de acero templado al carbono con las que es capaz de sacarle las tripas a cualquiera, y de rasurar cualquier erario que se le ponga enfrente. En mi opinión nuestro “Memo” se le parece mucho.

Le agradezco infinitamente a Padrés que nos haya hecho el favor de venir a gobernar este estado que en el pasado no había tenido más que malos gobiernos -inclusive algunos de ellos, pésimos- todos por supuesto emanados del PRI. Él se encargó de demostrarnos lo que es un gobierno de excelencia, honesto, justo para todos, funcional en extremo y, sobre todo, amante de la ley, del orden y la justicia, que en lo que va de este sexenio ha sido para todos, aunque, hay que decirlo, bastante más para unos que para otros.

Le agradezco cumplidamente a Padrés que haya llevado a Sonora al primer lugar en los principales renglones: Productividad, competitividad, tranquilidad laboral, inversión foránea, industrialización, administración de justicia, respeto entre los tres poderes, salud pública, seguridad pública y, lo más destacable de todo: Una transformación educativa tan profunda que Sonora, con su famosísima Universidad del Estado de Sonora (UES y antes Cesues) y la no menos famosa Universidad de la Sierra, gracias a las cuales en la actualidad podemos competir ventajosamente con la Ivy League norteamericana, que comprende prestigiosas instituciones educativas como Harvard, Yale, Duke, Notre Dame y otras.

Le viviré eternamente agradecido a este prohombre enviado por el cielo para redimirnos de las maldades priistas, por habernos traído la unidad que los sonorenses habíamos perdido por las manipulaciones y perversidades de los gobiernos anteriores, y por habernos hecho comprender que el odio no genera más que odio, y que lo que se rompe, socialmente hablando, ya no tiene pegadura y por consiguiente compostura. Su forma de gobernar, sabia y plena de serenidad y de prudencia, sienta un precedente que obliga al siguiente gobernante a imitar esas características, suponiendo que quiera obtener resultados similares.

Le agradezco también a Guillermo Padrés que haya venido a quitarnos la venda de los ojos, en cuanto a los ochenta años de espesas tinieblas que vivimos bajo el yugo del abominable PRI. En tan solo cinco años de excepcional gobierno ahora tenemos un punto de comparación que nos permite diferenciar entre la paja y el grano de trigo, entre la calidad y la baratura, entre la inmoralidad y decencia, la degeneración y el comportamiento recto y justo, la transparencia y la opacidad y, en fin, entre la gloria y el infierno.

¿Cómo no vivir eternamente agradecido a este gobernante que en apenas cinco años fue capaz de crear una nueva casta de multimillonarios, desplazando a los viejos y aborrecibles caciques que se nutrían de la sangre del pueblo sonorense? ¿Y cómo no agradecerle el establecimiento de miles de nuevas empresas en los flamantes parques industriales que ha construido por todos los rumbos del estado? ¿No sería ingratitud negarle justo reconocimiento por el nivel de prosperidad que hemos alcanzado gracias a la aplicación de una revolucionaria política económica sin precedente en nuestra región? ¿Por los campos de cultivo florecientes gracias a la revolución hídrica creada por su visión de estadista incomparable? ¿Y por los nuevos y espectaculares desarrollos inmobiliarios de primer mundo, con lagos y campos de golf, que demuestran que para tener desarrollo y crecimiento no se necesita agua propia, si se puede robar de otro lado?

Y luego tenemos el sistema de salud que es modelo a nivel mundial y que provoca la envidia de países de primer mundo como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania y otros, cuyos gobiernos han enviado equipos de expertos a investigar especialmente cómo se ha podido lograr esta maravilla, en tan solo cinco años. Un sistema de salud que, a pesar de no tener hospitales calificados, de haber despedido a gran cantidad de médicos especialistas y de no contar con equipo s ni medicamentos básicos, es capaz de mantenerse a la cabeza de las clasificaciones mundiales. No reconocer y agradecer lo anterior equivale a tener muy poca madre, o a de plano carecer de ella.

¿Y qué decir de un gobierno que tiene a todos los niños de Sonora vestidos con uniformes gratuitos y con zapatitos de cartón imitación cuero, aunque no les duren y les saquen ampollas en sus pequeños pies? ¿Y cómo no mencionar la calidad de las instalaciones en las escuelas primarias de todos los rincones del estado, aún de los más recónditos? ¿Las aulas dotadas de la más alta tecnología, con aire acondicionado, aislamiento térmico y acústico, y campos deportivos y gimnasios de primer mundo? Y no olvidemos el agua que supo sacar de las piedras del desierto (y de una presa del río Yaqui), para dar de beber al sediento pueblo de Hermosillo, sin olvidar las sedientas inversiones de sus voraces compadres y allegados.

¿Cómo no agradecerle la forma impecable como ha manejado las finanzas del estado, sin incrementar la deuda pública que es actualmente la más baja de la historia, sin que haya peculados, desviación de fondos, fraudes y demás pillerías que los odiados gobiernos priistas acostumbraban? ¿Cómo dejar de agradecerle la honestidad, la transparencia y la puntual rendición de cuentas de que ha hecho gala desde que tomó en sus manos el poder hace cinco gloriosos años, que se han ido como una exhalación?

¿Y qué decir de la extraordinaria forma como ha manejado las relaciones políticas con los otros poderes constitucionales, sin interferir con ellos y dejándolos en completa libertad para que desarrollen sus funciones a plenitud? Un gobierno modelo que por su moralidad y por su respeto irrestricto al estado de derecho merece aplauso y agradecimiento eterno, y merece ser ubicado como modelo dentro de la categoría de excelencia en los gobiernos sonorenses de cualquier época.

Viviré el resto de mis días agradecido a Guillermo Padrés por ese estilo tan especial que ha mostrado para gobernar: suave sin dejar de ser firme, bondadoso sin dejar de apretar cuando se necesita, risueño, ingenioso, paternal inclusive por momentos, dueño de un nivel educativo y de una cultura que raya en la erudición, lo cual se refleja en el apoyo extraordinario que a lo largo de su gobierno le ha dado a la cultura, las artes y el desarrollo científico, y en la forma como ha protegido la herencia artística y cultural que tenemos en Sonora.

Podría seguir y seguir indefinidamente, llenando este espacio con las virtudes de este hombre singular, que llegara un día para cambiar nuestro terruño, convirtiéndolo en algo muy diferente a lo que había sido, y transformándolo en un milagro especial que quedará para ser juzgado por la historia, porque al parecer el sonorense de hoy, tan corto de entendederas, no termina de comprenderlo ni de calibrarlo, enjuiciándolo y descalificándolo cruelmente.

Sin embargo, me queda la tranquilidad de saber que hay muchos otros sonorenses, sobre todo en la zona sur del estado, que aprecian el trabajo realizado por Guillermo Padrés, al que propongo honremos haciéndole una gran estatua, quizá de unos 30 metros de altura, que puede ser colocada en la punta del Cerro de la Campana para que todos los hermosillenses de esta y de todas las generaciones puedan rendirle un tributo a este in-menso hombre y este inconmensurable gobernante.

Honor a quien honor merece… y le cae al que se ría.

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Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

1 Comment

  1. Jonny Mentero 24/07/2014 at 10:59 pm

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