A priori y a posteriori

Oscar Romo Salazar, Recientes No hay comentarios en A priori y a posteriori 53

Cuando sobreviene algún acontecimiento con la envergarura e importancia del que se acaba de presentar en México, dervivado de los impactantes resultados electorales que arrojaron los comicios del domingo 1º de este mes, lo más conveniente es recuperar lo antes posible el equilibrio psicológico y mental, y rehacer cuanto antes los mecanismos de análisis que nos permitan ubicar las cosas en la perspectiva correcta, y a las personas que resultaron electas en la situación más justa y adecuada, de acuerdo a sus personalidades reveladas y a sus capacidades ampliamente publicitadas, de cara a los cargos que van a ocupar, unos antes y otros un poco después, a partir de septiembre.

A manera de breviario cultural, y simplemente para confirmar lo que todo el mundo sabe, diré que el conocimiento a priori es aquel que, en algún sentido importante, es independiente de la experiencia; mientras que el conocimiento a posteriori es aquel que, en algún sentido importante, depende de la experiencia. Así pues, “a priori” significa lo que está dado de antemano, antes de la experiencia, antes de los hechos, y “a posteriori” significa lo opuesto: después de la experiencia, a partir de la experiencia, de los hechos.

En una previsión “a priori” sobre las circunstancias que se derivan de las recientes elecciones, diríamos que todos los candidatos que fueron electos llegarán en medio de grandes discursos y ratificando sus promesas, mientras que una evaluación ‘a posteriori’ quedarían sujetos a los resultados que cada uno de ellos presente ya en el ejercicio de sus respectivos cargos. O sea, en términos coloquiales “a priori” equivale a “a toro pasado”, mientras que “a posteriori” significa algo así como “sobre el muerto las coronas”.

“A priori”, con base en los resultados, los medios y los periodistas afirman que en Sonora MORENA desplazó al PRI y al PAN, lo cual es rotundamente cierto en el caso del PRI, pero no lo es tanto en el caso del PAN, que a partir de las elecciones de 2009 en nuestra entidad, se convirtió en un ente cuasimodo pan-padrés-ista, que dista mucho de parecerse a aquel PAN de otros tiempos, mil veces superior y mil veces menos contaminado. Hace aproximadamente un año, tal vez un poco más, ese pan-padrés-ista se empezó a deslizar sin hacer mucho ruido hacia MORENA, y como un gusano barrenador se metió bien hondo en las tripas de este partido que jamás le hizo “el fuchi” a nadie, fuera cual fuera su tesitura ética y política, o su integridad moral, con tal de sumar aliados en la ruta hacia lo que hoy -“a posteriori”- sabemos que fue un triunfo inédito, histórico y sin parangón.

Deslizamientos chicos, medianos y grandes, hubo a montones. De todos lados y de todos los partidos, incluso de las filas ciudadanas supuestamednte apartidistas, llegaron los desprendimientos humanos en torrente: oportunistas, cazadores de candidaturas, desesperanzados, políticos marginados, gangsters, basura, cascajo, detritus, cazadores de chamba desplazados, convenencieros resentidos, meretrices sin vergüenza, trasvestis descarados, cholos barbajanes, politiqueros insatisfechos, solovinos frustrados y parias morales, todos acudieron como abejas al panal, o como el ganado que baja al agua.

Y, como lo podemos comprobar, muchos de esos desprendimientos ostentan ya algún cargo de elección, y los que no tocaron un cargo de elección, tendrán un hueso público en cualquier dependencia federal, estatal o municipal, o conseguirán por lo menos una de las generosas becas de compensación que les han sido ofrecidas. A la gran mayoría de los que se la jugaron con AMLO y su franquicia política -MORENA- les fue bien, y cobrarán su libra de carne… mientras dure el festín. “A priori” podemos afirmar que así ha sucedido ayer, y “a posteriori” podemos predecir así sucederá mañana. Muchas cosas podrán cambiar en el México que viene, pero esas situaciónes que menciono permanecerán inmutables.

Salvo que los hechos demuestren lo contrario, “a posteriori” podríamos augurar como altamente probable que en México nos encontremos en el umbral de un nuevo episodio de gatopardismo político, sintetizado en la conocida frase: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie” (en italiano: “Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi“). Esta frase simboliza la capacidad de las élites que controlan el poder para adaptarse a lo largo de la historia a los distintos gobernantes de un país, pero también refleja la intención de la aristocracia política de aceptar una revolución regeneradora para poder conservar su influencia y poder. El “gatopardismo” o lo “lampedusiano” equivale en ciencias políticas al “cambiar todo para que nada cambie“, paradoja expuesta por Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957). La cita original expresa la siguiente contradicción aparente:

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

“¿Y ahora qué sucederá? ¡Bah! Tratativas pespunteadas de tiroteos inocuos y, después, todo será igual pese a que todo habrá cambiado”.

“…una de esas batallas que se libran para que todo siga como está”.

Aplica también la cita de Alphonse Karr “plus ça change, plus c’est la même chose” (“cuanto más cambie, es más de lo mismo”), publicado en enero de 1849 en la revista Les Guêpes (“Las Avispas”).

Desde entonces, en ciencias políticas se suele llamar “gatopardista” o “lampedusiano” al político que inicia una transformación política revolucionaria, pero que en la práctica sólo altera la parte superficial de las estructuras de poder, conservando intencionalmente el elemento esencial de estas estructuras. Así es cómo la añeja aristocracia absolutista del sistema político mexicano es expulsada del poder político para instaurar una nueva monarquía parlamentaria y liberal de la izquierda, sin que ello implique transformar las estructuras de poder: la burguesía  leal a los poderes fácticos simplemente sustituye a las aristocracias políticas tradicionales como nueva élite que acapara para sí todo el poder político, recurriendo incluso al fraude electoral bajo una apariencia democrática.

En la euforia etílica del clamoroso triunfo electoral nadie sabe -salvo los que mueven tras bambalinas los hilos de la ‘tenebra’ siniestra- lo que se avecina para México. MORENA no es un partido transparente ni en sus formas ni en sus fondos, y mucho menos en las intenciones de sus dirigentes y de su abigarradas militancias, contaminadas terriblemente con elementos de muy dudosa integridad política y moral. Arribistas por cuyas venas corre un torrente de ambición y un río de lava revanchista, y en cuyos corazones late el afán de cobrar venganza por los agravios recibidos, sean reales o imaginarios.

MORENA, independientemente de lo que aleguen los propagandistas a sueldo y los apologistas profesionales, está formado por un enjambre de hombres y mujeres que, salvo muy escasas y honrosas excepciones, no son honorables, no son demócratas auténticos, no son de izquierda, no son confiables por sus constantes mutaciones y cambio de lealtades, ni están dispuestos realmente a transformar a México en algo diferente y mejor, porque para ello necesitarían cambiar la entraña íntima, y no nada más el pellejo superficial. “A priori” se puede asegurar que la historia política demuestra que la izquierda actual en México no es más que una excrecencia del viejo y aborrecible dinosaurio priista, que sabe mutar a voluntad para que, en términos lampedusianos, en nuestro país todo cambie para que todo siga igual.

Nada puede ser más amenazante para las comunidades desprevenidas que ignoran la dimensión de los peligros que les acechan, que las autoridades que hacen su presentación en sociedad sin siquiera guardar las formas, escupiendo veneno, enarbolando el machete y amenazando con someter por la fuerza bruta a toda oposición, provenga de donde provenga y sea del tipo y de la dimensión que sea. Puedo pensar que algunos ciudadanos, no muchos, habrán votado por opciones de esta naturaleza, pero definitivamente me niego a aceptar que esa haya sido la voluntad y la intención de las mayorías. El hartazgo y el aborrecimiento por el sistema establecido, cuya su validez no admite discusión, nos puede llevar a situaciones mucho peores, con resultados absolutamente indeseables.

 

Nosotros somos leopardos y leones, y quienes tomarán nuestro lugar serán hienas y chacales. Pero los leopardos, chacales y ovejas seguiremos considerándonos como la sal de la tierra.

 

Espero su comentario en oscar.romo@casadelasideas.com

En Tweeter soy @ChapoRomo

 

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

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