A jalar la carreta

Oscar Romo Salazar, Recientes 1 comentario en A jalar la carreta 52

Como dije en el artículo publicado el lunes pasado al regresar de los días de asueto de Semana Santa: No me preocupan los desmadres de la “Semana Diabla” en curso, sino el tener que volver a enfrentar el día a día del regreso a las actividades cotidianas, la vuelta a la vida normal que cada vez es más anormal, si tomamos en consideración que prácticamente ya no queda un rincón de normalidad en nuestras vidas. No queda más remedio que agarrar aire, fortalecer el ánimo y entrarle al quehacer cotidiano con resignación, ya que no con alegría. La bienhechora alegría hace buen rato que salió por la puerta de atrás, y lo que nos ha quedado de ella es una vil parodia, consecuencia de la sucesión de inquietantes eventos cercanos y lejanos que nos sobresaltan y alteran la existencia.

La memoria de los seres humanos es flaca, lo sabemos, y en estos tiempos aciagos y tormentosos que corren es más flaca que nunca. Nada se queda, nada permanece y todo se borra sin apenas dejar huella. Nos hemos vuelto refractarios a mantener por mucho tiempo la atención en lo que importa. Somos presa de la brevedad, víctimas de lo efímero, productos de un tiempo moderno que, rápido y furioso, en su vertiginoso correr nos intoxica y enerva, impidiéndonos reflexionar sobre la trascendencia que tienen los eventos, y evaluar sus consecuencias. No hay tiempo para discernir, y no hay serenidad para pensar. Nos hemos convertido en briznas de paja que el viento lleva y trae en su caprichosa corriente.

El día 16 de noviembre de 2016 -hace apenas 5 meses- el Juez Duodécimo de Distrito de Procedimientos Penales, con sede en el Reclusorio Oriente de la Ciudad de México, dictó orden de formal prisión contra el ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, por los delitos de defraudación fiscal y operaciones con recursos de procedencia ilícita. No se habla, o al menos yo no me he enterado, de robo, peculado, malversación, ejercicio indebido de funciones, desacato a mandatos juidiciales y demás fechorías y tropelías que si bien no están consideradas en el proceso que se le sigue al pillo No.1, siguen profundamente clavadas en la mente y la conciencia del colectivo sonorense, como una gruesa astilla de palofierro ardiente.

La astilla sigue ahí, bien clavada, pero el devenir de los acontecimientos en el agitado día a día, actúa como una inyección de novocaína aplicada sobre la conciencia del pueblo sonorense, adormeciéndola al grado de una casi absoluta insensibilidad. Cuando menos, así parece. El tema del padre y el hijo de apellido Padrés, recluidos ambos en sendos reclusorios mientras transcurren los procesos a los que ambos están siendo sometidos, ha dejado de formar parte de la agenda mediática local y regional, y por consiguiente ya no está en las preocupaciones de la gente de Sonora, que es tan dolorosamente voluble como la de cualquier otra parte del país.

De aquella explosión de “la madre de todas las bombas” que ocurrió hace cinco meses en el ambiente político y jurídico regional y nacional, y que sacudió los dos millones y medio de corazones sonorenses, e hizo trepidar hasta el rincón más remoto y olvidado de esta tierra vandalizada, violada y depredada, ya no queda sino un vago recuerdo. El encarcelamiento de padre e hijo ya es material de archivo… hasta que sobrevenga el fallo final de los jueces que tienen ambos procesos en sus manos. Habrá una réplica de aquella explosión, y volverán a apagarse sus ecos casi de inmediato. Esa es la naturaleza del mundo actual en que vivimos.

Las aprehensiones de Tomás Yarrington en Italia y de Javier Duarte en Guatemala, fueron otros dos bombazos de amplios efectos, cuya indiscutible importancia se ha tratado de demeritar mediante los virulentos e insidiosos ataques de unas fuerzas opositoras dispuestas a dinamitar los fundamentos de la justicia en aras de sus fines electorales. También fue aprehendido en el estado de Arizona el ex Secretario de Finanzas de Sonora, Carlos Villalobos Organista, considerado un “pez chico” en comparación con Guillermo Padrés [El No.1] pero a quien sin embargo se le atribuye en lo personal un daño patrimonial de más de 600 millones de pesos, y es considerado como uno de los operadores centrales en una vasta conspiración para apoderarse de poco más de 30 mil millones de pesos, en los tres últimos años del nefasto padrés-ismo… ¿Pez chico? Caramba, ante este considerando tan “light” necesitamos revisar con urgencia los pesos y las medidas de nuestros criterios ciudadanos respecto a la clasificación de los presuntos delincuentes, ¿no le parece a usted?

Y para colmo de los colmos, hay muchos atarantados que en la absurda parafernalia de canalladas se ponen a hacer comparaciones entre los pillos, para dilucidar cuál de ellos es peor, el de Tamaulipas, el de Veracruz, el de Sonora, el de Chihuahua, el de Tabasco, el de Coahuila o el de Jalisco. Si el que robó 30 mil millones, el que robó 40 mil millones o el que robó 50 mil millones de pesos. Si el que tenía diez, o el que tenía veinte mansiones, ranchos y propiedades de valor multimillonario. Si el que violó la ley cien veces en cien diferentes formas, o el que la violó mil veces en mil formas diferentes. A eso hemos llegado. A una suerte de competencia de maldades y de ruindades.

Las acusaciones y contra-acusaciones se multiplican entre la plaga de políticos que medran en los diferentes partidos políticos mexicanos, los rojos, los azules, los morados, los verdes y los amarillos, olvidando o tratando de que olvidemos que todos son iguales cuando se habla de corrupción y villanía y que, no habiendo arrepentimiento, tan malo es el que peca una vez que el que peca diez. Lo vemos y comprobamos todos los días en los ataques y contra-ataques, y en las críticas y contra-críticas que se lanzan unos contra otros en las redes sociales, cada quien restregando en el rostro del otro sus comportamientos cuestionables, cuando no francamente delincuenciales. Los del PAN a los de MORENA, los de MORENA a los del PRI, los del PRI a los del PAN, y de vez en cuando todos estos lanzan un gargajo cargado de veneno hacia los partidos chilindrines que les sirven como limpiabotas, o como burda herramienta de acompañamiento electoral.

Esto es lo que me provoca pereza e inquietud. El tener que regresar a este ambiente profundamente malsano que nos envuelve por todos lados, a todas horas, día tras día. El no poder desembarazarme del animalero político que se ha metido por todas las rendijas en nuestras hogares, en nuestras familias, en nuestros trabajos y ocupaciones, y en cada rincón de nuestras vidas, infestándolo todo, pudriéndolo todo. Y el pensar que sin importar los esfuerzos que haga, ellos seguirán ahí, acabando con lo poco de normalidad que pueda quedar en nuestras existencias.

Esa relativa normalidad que se nos ha ido escapando a medida que las instituciones han ido sucumbiendo a los ataques de la anti-normalidad institucional. Esa normalidad que ha sido borrada con los golpes y los roces con una realidad enfermiza que no acertamos a combatir, y menos a revertir. El hambre de poder ha empujado a la decadente clase política actual a desarrollar una serie de estrategias destructivas cada quien con su estilo y desde su esfera de acción que -combinadas aún sin la intención de que lo sean- están dando como resultado el debilitamiento constante de las instituciones que hemos creado para vivir en comunidad, y en un momento dado muy probablemente su destrucción final. Y una sociedad sin instituciones fuertes y operantes es como un barco sin timón, como un árbol sin raíces, o como un pájaro sin alas.

Hay sin embargo quienes piensan de manera diferente, que estando nuestro país tan enfermo y plagado de defectos es necesario destruir todo lo que se ha construido -empezando por las instituciones- para crear algo nuevo. Esta visión tan radical, que no deja de tener su encanto sobre todo para los adictos a la anarquía, no explica ni define en qué consiste lo nuevo, y cuáles serían las instituciones que vendrían a sustituir a las que según ellos están viciadas y ya no funcionan.

Las mafias del poder en México y en cualquier parte del mundo existen y son reales, eso nadie lo discute. El problema estriba en que quienes lo dicen y prometen su destrucción son y han sido siempre parte integral de esas mafias, nacieron y se formaron dentro de las estructuras políticas formales, y se han nutrido y han prosperado mamando de la ubre de esas mafias-nodrizas que hoy les resultan abominables. El diagnóstico es correcto: las mafias del poder son el cáncer, pero los operadores de la guillotina son absoluta y totalmente objetables e inaceptables.

No salvarán a nuestro país los falsos profetas que auguran la muerte de las instituciones, ni los merolicos de plazuela que se encaraman en los templetes para ofrecer paraísos terrenales a las masas de desposeídos que nada tienen que perder, y que en su trágica ingenuidad son presa fácil de los charlatanes populistas con pico de oro que prodigan a diestra y siniestra promesas fantásticas que desde luego jamás cumplirán. En este ambiente saturado de mentiras, promesas incumplibles, amenazas de destrucción del orden establecido y de gritos y sombrerazos populares nos encontramos inmersos hasta el cuello, desde hace ya buen rato.

En estas condiciones nuestra principal acción debería consistir en arrancarnos la venda de los ojos para poder ver, y al mismo tiempo tratar de arrancarla de los ojos de los integrantes de una masa social que, depauperada y manipulada, es perfectamente capaz de acabar con todo en su búsqueda estéril del paraíso contaminado que les ofrecen los reyes de la perversidad.

Agradeceré su comentario a continuación, o envíelo a oscar.romo@casadelasideas.com

En Twitter soy @ChapoRomo

Author

Oscar Romo Salazar

Nací en Hermosillo, Sonora, el 12 de noviembre de 1937, en la antigua Calle Comercio (hoy No Reelección) al mismito pie del bienamado “Cerro de la Campana”.
Desde pequeño mostré una gran afición por la lectura y a lo largo de mi vida he sido un ávido lector. Leo todo lo que cae en mis manos, desde novelas de ficción, biografías de personajes famosos, libros de superación personal, revistas, periódicos impresos y virtuales… todo y de todo.
Me gusta mucho escribir sobre mi ciudad, sobre todo la pequeña ciudad donde me crié y donde crecí, dicen que tengo una gran memoria porque recuerdo cosas que sucedieron cuando yo estaba muy niño. Es posible. Trato de mantener vivos mis recuerdos escribiéndolos y compartiéndolos con quien quiera leerlos.
Estudié primaria, secundaria y preparatoria en Hermosillo, y posteriormente me fui a Monterrey a estudiar la carreta de arquitectura, la cual finalmente terminé en la ciudad de México, D.F.
Me casé cuando aún no terminaba mi carrera y formé mi familia con María Emma Freaner, originaria de Nacozari de García, quien me dio tres hijos: Oscar Upton, Carlos Eduardo y Leonel, los tres casados con excelentes mujeres. Tengo siete nietos, cuatro varones y tres mujeres, la mayor de 15 años y el menor de un año y medio.
He dedicado los últimos 26 años de mi vida a escribir, 25 de ellos en el periódico “El Imparcial”, y durante varios años lo hice simultáneamente para el periódico diocesano “En Marcha”, cuando lo dirigía con gran tino el padre Teodoro Pino, hoy Obispo.
Durante dos años y medio, de 2004 a mediados del 2007 tuve un programa de análisis político en Telemax al que llamé “Controversia”. Dicen que tuvo bastante éxito y que mientras duró fue muy visto.
El año pasado abandoné a “El Imparcial” por incompatibilidad de criterios y visiones con la actual dirección, y durante un año y medio aproximadamente (de principos del 2009 a mediados de este 2010, he venido colaborando con el portal “Contactox” de Claudio Escobosa Serrano.
Desde al año 2008 soy Presidente del Consejo Consultivo de Zona Histórica de Hermosillo y soy miembro de la Sociedad Sonorense de Historia.
En el mes de mayo de este año 2010 presenté mi libro “A Contracorriente: 25 Años Desde la Trinchera”, el cual fue editado por el Instituto Municipal de Cultura y Arte. Este libro es una primera compilación de unos 200 artículos de los más de dos mil que escribí durante el cuarto de siglo que tengo escribiendo.
Formo parte del elenco de escritores de “Casa de las Ideas”, un espacio donde espero concluir mis días como escritor, y desde donde me propongo seguir contribuyendo con mis escritos e ideas a mejorar en lo posible mi comunidad y, como soñar no cuesta nada, también el mundo donde vivo.

1 Comment

  1. Ana maria vega 20/04/2017 at 10:28 am

    Hi, this is a comment.
    To delete a comment, just log in and view the post's comments. There you will have the option to edit or delete them.

Leave a comment

©2012 Casa de las Ideas, Derechos reservados. l Sitio desarrollado por: Freaner Creatives

Search

Back to Top